No suelo analizar Rpgs independientes, porque de hecho no suelo dedicarles demasiado tiempo. Alguno podría pensar que se debe a la falta de títulos de calidad, pero lo cierto es que es justo al contrario. Las herramientas para crear Rpgs abundan, y desde su sencillez permiten hacer cosas realmente impresionantes.
Hace ya tres largos años…(¡dios mio! Qué vertigo…) terminé mi propio Rpg con el archiconocido Rpgmaker Pero, tras más de dos años de ardua dedicación y muchísima paciencia, el resultado, salvo por algunos detalles, fue francamente decepcionante -casi desastroso- y me prometí que jamás volvería a dedicar tanto esfuerzo a una tarea tan exigente -y por qué no decirlo, que se me daba terriblemente mal-. Por eso, cuando veo los Rpgs que los “desarrolladores indi” son capaces de hacer me corroe la envidia. No me importa reconocerlo. Así que al final acabo por no jugar a ninguno…
Al juego de hoy, sin embargo, le dediqué mucho más tiempo que a los demás, quizá porque me di cuenta de los muchos errores que arrastra y los identifico con mi propio juego. No lo sé. El caso es que le tengo bastante cariño, y aunque aún no he logrado terminarlo, siempre avanzo un poco cada varios meses, encantado con todo lo que veo.
Venga, seguidme… pongamos rumbo a Minduul, un mundo fantástico rico en detalles -y por supuesto… ¡en plena guerra!-: