16 de Noviembre de 2018
Nov
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78641 A targ adventure - Una sartén sardónica en un mundo injusto


Se dice que una de las mejores formas de escapar al juicio de los demás es convertirse al absurdo. Cuando se recurre al surrealismo, a las situaciones delirantes sin más, resulta más complicado aplicar los cánones habituales. Desde un punto de vista psicológico muy simplón, este movimiento creativo es el equivalente a la negación de un niño –el consabido y tópico “huir de la realidad”–, por lo que el autor no estaría haciendo otra cosa más que patalear ante una hipotética crítica desagradable. Pero desde un punto de vista puramente artístico –estético, creativo… como os salga de las/los mismísimas/os–, es un recurso muy estimulante.

Hace unos cuantos días os hablé de AuSable, un shooter con un argumento abiertamente absurdo; esta peculiaridad hizo que el juego despertara críticas de lo más dispares, a pesar de que en todo lo demás se trataba de una aventurilla de acción al uso. Pero se puede ir mucho más lejos. Se puede, de hecho, desarrollar un juego completamente surrealista y ridículo, cuyo mayor objetivo sea precisamente resultar inclasificable. Eso sí, con una buena dosis de humor… y dieciocho tazas de polémica.

¡He aquí... The hit esperanto interactive simulator: 78641 – A targ Adventure! 1



Basta con echar un vistazo a la presentación que le dedican sus autores para darse cuenta de que algo no encaja. Como bien han señalado algunos, todo lo que rodea a 78641 tiene un inconfundible tufillo etílico. O en su defecto, una inercia morbosa a la paranoia. Como he repetido cientos de veces –y las que me quedan–, 78641 no se parece a absolutamente nada que hayáis jugado antes. Veamos más detenidamente lo que ofrece.

Tomamos el control de una sartén. Una sartén bien surtida de extremidades. Responde al nombre de Dougleskoy Fluoride Beachanowicz, y la pobre tiene un problema bien gordo. Unos acreedores la persiguen, por lo que se ve obligada a abandonar la ciudad. Mientras huye despavorida en su coche, sufre un aparatoso accidente que acaba con su existencia… ¿o quizá no?



En vez de ganarse el descanso eterno, un ente superior con forma de genio le asegura que su hora todavía no ha llegado. “Aún te quedan muchas cosas por hacer”, le dice, “¡Vive tu vida al máximo, Doug!”. Así que sin comerlo ni beberlo, nuestra amiga la sartén vuelve mágicamente a la vida. Tiene que averiguar qué significado ocultan las palabras del genio y aprovechar esta segunda oportunidad.

Sin más explicaciones, Doug caerá aleatoriamente en una de las muchas zonas que debemos explorar. El resto del argumento es un compendio de líneas de diálogo surrealistas y relativamente ácidas que, teóricamente, deben ayudarnos a cumplir las exigencias del genio.

Había dos formas de tomarse todo este despropósito narrativo. La primera, optar por unos modos recargados y pseudointelectualoides al más puro estilo AuSable. La segunda, tirar hacia el humor más irreverente. Afortunadamente, los desarrolladores eligieron la segunda.



Creo que si hay un sentido en todo el amasijo de absurdos que 78641 nos muestra, es el de la parodia. Nuestra valiente sartén y el mundo caótico que la rodea es una carcajada bien alta, una risa mal disimulada que señala hacia los experimentos jugables tan propios del desarrollo independiente; pero no sólo se mofa de los videojuegos. A mi modo de ver, se cachondea de esa mentira que parece implícita en cualquier creación con ínfulas de sesudez. No es casualidad que Doug se encuentre con David Lunch, un director de cine que está filmando un “biopic” sobre los servicios para mujeres; o que entremos en el renombrado museo de servilletas ilustres; o que hablemos largo y tendido sobre el desarrollo videojueguil con un… “entusiasta” comunista; en fin, aunque muchas de las situaciones son simplemente ridículas por el placer de serlo, otras tantas llevan una buena dosis de mala leche a sus espaldas.

Dicho esto, debéis tener en cuenta que en ocasiones utiliza el sarcasmo de modos no precisamente sutiles. Es más que probable que mucha gente considere algunos de sus chistes poco apropiados, o simplemente de mal gusto. Cada uno es cada cual, pero me parece que tomarse en serio a 78641 es una soberana estupidez.



De buenas a primeras, todo indica que estamos frente a una aventura gráfica de tomo y lomo. Pero nada más lejos de la realidad. Quizá contagiándose del absurdo generalizado, mezcla diferentes géneros sin orden ni concierto. Para empezar, controlamos a Doug exclusivamente con el teclado, y más allá de una tecla de acción y los inevitables cursores de movimiento, nada indica que podamos llevar a cabo las típicas tareas del aventurero de toda la vida.

Recogemos objetos, sí, pero no podemos hacer nada con ellos directamente. Simplemente permitirán ciertas acciones en caso de poseerlos. También podemos hablar con cualquiera de los habitantes de la ciudad; de hecho, cruzar líneas de diálogo será la única (o casi la única) fuente fidedigna sobre nuestros avances en el juego.



Pero entonces descubrimos unas cuantas cosas extrañas. Algunas decisiones nos vetan caminos que parecen necesarios, o incluso vuelan por los aires lugares que a priori resultan esenciales. Es más, la mayor parte de  acciones jugablemente relevantes son inconexas y azarosas. Para colmo, tenemos un contador de vida que se reduce a las primeras de cambio… y que en caso de vaciarse por completo, nos llevará de vuelta al principio de nuestro periplo psicodélico. No hay ningún sistema para guardar la partida, y el esquema jugable está concebido de forma que podamos llegar a un callejón sin salida.

En realidad, la posibilidad, siempre presente, de que cometamos un error definitivo, no tiene demasiada importancia –el juego es corto y reiniciarlo o morir vuelve a dejar todo como estaba–. Pero a la larga hace que la jugabilidad se resienta. La (casi) absoluta falta de lógica en lo que estamos haciendo puede sacar de quicio al más pintado, y tener que pasar una y otra vez por las mismas situaciones y diálogos acaba siendo cargante –el que suscribe ha sido incapaz, por cierto, de llegar a ningún final definido; su autor asegura que puede completarse sin problemas–. De cualquier forma, creo que habría sido una aventura genial de haber optado por una jugabilidad más clásica; tal y como está no es más que una rareza cuestionable.



El trasfondo técnico es un mundo aparte. Para un amante del píxel art será una maravilla, pero para un flipadín (esto lo digo con cariño) de los suprapolígnos con hiperluces supersombreantes, será simplemente basura. Nada nuevo, en realidad. Pero afortunadamente 78641 trae bajo el brazo unas cuantas sorpresas. Aparte de lo desternillante de algunos personajes (el propio Doug, una sartén con patas, es entrañable), todo destila talento y buen hacer. La ciudad de Doug, la luna, una carretera en mitad del desierto… las pantallas son tan extrañas e imaginativas como cabría esperar. Es más, algunas son tan surrealistas como siniestras.

De vez en cuando –ceo que no sigue ningún patrón–, el aspecto general muta y se convierte en una versión desmejorada de sí mismo. Para entendernos, deja de lucir los sprites típicos de la era dieciseisbitera para mostrar los propios de una NES o semejante. Un detalle tontorrón pero que me ha encantado.



La música, a pesar de ser pegadiza, es repetitiva. Una pena que no haya más variedad, porque las canciones están tan cuidadas como el resto del entramado técnico.

Pero lo mejor es que lo probéis por vuestra cuenta. A duras penas puedo transmitiros aquí lo que supone jugar con la sartén más valiente del mundo del ocio electrónico. Así pues, os recomiendo encarecidamente que le dediquéis unos minutos. Aunque sólo sea para probar algo genuinamente diferente. Y si encima entendéis inglés (y tenéis algo de simpatía por el humor absurdo y de mala baba), os echaréis unas buena risas. A pesar de tener una jugabilidad bastante mejorable, no os dejará indiferentes. De eso podéis estar seguros.

Valoración final: 6’5

ENLACE DE DESCARGA




1. Sus creadores, por alguna razón que se me escapa –sospecho que ninguna–,hablan de 78641 como de un videojuego relacionado con el esperanto; esto tiene una influencia directa en los diálogos, que en ocasiones son malas traducciones fingidas al inglés (VOLVER)

5
Valoración media: 5 (5 votos)

6 Comentarios:

¿Unas sarten subrealista aventurera...?

¡me la pido! (De hecho aguarda impaciente en mi disco duro del curro XD) Joer macho me ha sorprendido XD

¡Nos vemos!

Te digo una cosa

Este juego me llamaba, por el solo hecho de que una sartén fuese la prtagonista (ya solo eso garantiza humor absurdo de pata negra xD) pero lo de que "mueres" casi siempre  y no hay puntos de guardado o similares me echa bastante para atrás :(

Igual algún día me da...

WWWTTTFFFFFFF

En mi vida he visto muchas cosas bizarras, DEMASIADAS cosas bizarras, pero creo que esto es algo que se cuela en el top 100.

El estilo jugable me recuerda al de Policenauts, una aventura grafica creada por Hideo Kojima, en la que tambien se avanzaba a punta de dialogos y los objetos recogidos se usaban automaticamente. Aunque evidentemente hay enormes diferencias en el tono de la historia ( y la coherencia ya que estamos).

Me parece un experimento interesante y seguro que las carcajadas estan aseguradas. Leyendo el articulo empiezo a pensar que la idea del juego es trabarte siempre, y que tenga un final es mentira del autor.

Mil aplausos y 5 estrellas.

Madre mia, una sartén con

Madre mia, una sartén con patas es la prota... aunque claro, si en el cine una tostadora podía ser valiente ¿por qué una sarten no puede conducir un coche? Very Happy

El juego es realmente llamativo, pero eso de no haber puntos de guardado y tener que volver a empezar... no se, no se.

PD - Por cierto, hoy he soñado con uno de tus juegos indie, y en el sueño estaba desesperada porque no me pasaba un nivel X-D El juego era I wanna be the guy.

Wisel, wisel

Del cielo vendrán dosmil millones de naves en mil novecientos... noventa y nueve.

Y tal y cual. Una puta sartén como ya no hacen, con sus patitas y todo. Y con David Lynch por medio! Ya no me gusta. 

Tan solo si nombraran a Hulk Hogan podrían arreglarlo, pero como no es el caso... :D:D:D:D:D:D

Y cual y tal.

(Y aún así sigue sin apetecerme jugar... ¡Que valor tengo!)

Un nuevo concepto de "tener la sartén por el mango"

Este juego ya lo probé el fin de semana pasado, pero por problemas de tiempo no llegué a comentar Embarassed. De hecho, creo que hace ya bastante tiempo me habías dicho algo de este juego (me suena lo de la sartén con nombre innecesaria pero graciosamente largo), aunque no estoy seguro. La verdad es que me ha hecho gracia el título de marras, aunque el 90% del tiempo lo haya dedicado a deambular por ahí sin saber muy bien lo que hacer xD

Saludos!