30 de Abril de 2017
Abr
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Lone Survivor - Sobreviviendo a la demencia


El survival horror es otra de las muchas víctimas de la homogeneización del mundillo. No hace demasiados años, era un género que levantaba pasiones -tanto es así, que las diatribas cruzadas entre troletes con ínfulas de entonces recuerdan bastante a los berrinches fifapro de la actualidad-.

En realidad existe cierta conciencia de que el miedo, las vísceras y demás sensaciones extremas tienen una salida comercial relativamente segura, con todo lo que ello implica; sin embargo, esta creencia destapó curiosas fronteras en la generación de los 128 bits. Irónicamente, su apogeo comercial dio como resultado uno de los títulos más personales, maduros y memorables que este humilde tocateclas recuerda.

Silent Hill, que debutó en la primera PlayStation sorprendiendo a propios y extraños, evolucionó por unos derroteros siniestramente psicológicos en su secuela de 2001. Silent Hill 2, con su extraño surrealismo visceral, marcó un punto y aparte en la utilización de los mecanismos narrativos del género. Lamentablemente, las cosas se desmoronaron a partir de aquí. La masificación de los tiros, el exceso de secuelas, y el falso reciclaje jugable, convirtieron a Resident Evil en una sombra de Gears of War y a Silent Hill en una prescindible nota a al pie de un libro que nadie quería leer.


Lone Survivor, obra de Jasper Byrne, es una sentida carta de amor a ese género cuasiperdido, enmarcado en los píxeles retro de la fauna independiente. Bajo el estandarte de Superflat, el señor Byrne ya nos regaló hace unos años un curioso demake del periplo de James Sunderland. Inspirado quizá por aquel experimento, se lanzó a la creación de una aventura mucho más personal, pero claramente influenciada por las neblinas yankijaponesas de Konami.

Casualmente, Lone Survivor comienza donde Soundless Mountain termina: en un complejo de apartamentos. Seguiremos los pasos de un superviviente anónimo, atrincherado en su hogar tras un apocalipsis en forma de plaga hipercontagiosa. Dicha enfermedad, cómo no, convierte a la gente en mutantes zombis con ganas de parrilladas imaginativas. Por supuesto, no nos quedará otra que enfrentarnos cara a cara con esta realidad; la comida y los recursos escasean, y tercia buscar nuevos lugares en los que establecerse. Para ello, nuestro sufrido alter ego tendrá que abandonar la seguridad de su apartamento y lidiar con los horrores del mundo exterior.


Resulta complicado definir en qué consiste la experiencia de Lone Survivor en el plano argumental. Como tantos otros autores independientes, la fascinación por ciertas obras se respira en cada milímetro de su creación; en este caso, Byrne no oculta las grandes influencias silenthillianas que dan forma a su pequeña pesadilla, pero a pesar de ello, el juego posee suficiente personalidad propia como para considerarse una aventura completamente autónoma -lo sé, son dos frases que vienen a decir exactamente lo contrario, pero soy de esos idiotas tarantinianos que establece diferencias claras entre homenajes y plagios-.

Silent Hill 2 tenía un argumento peculiar, tan sencillo como evocador. Para ello, se servía de varias triquiñuelas clásicas de engaño y ambigüedad, momentos y revelaciones que dejaban al jugador huérfano de explicaciones mascadas. Lone Survivor lleva todo esto a un nuevo nivel: la lucha del protagonista, de hecho, es la lucha contra la locura. Diferenciar entre la realidad y el sueño, entre el engaño y la complacencia, entre metáfora y absurdo... nada es lo que parece y nunca obtendremos respuestas claras sobre los sucesos que nos rodean. Existe un fondo abierto de contenido argumental muy tenue, que permite todo tipo de interpretaciones, pero que también diluye cualquier atisbo de narración clásica a medida que se desarrolla.


Como siempre, esta ambigüedad declarada desatará las alabanzas de unos y las inquinas de otros. A mí me parece que el talento de Byrne para sugerir es incuestionable, a pesar de que en ocasiones se exceda con el absurdo -hasta el punto de que el guión parece escrito por David Lynch en una mañana de resaca-. Podría decirse que la demencia es ese esqueleto argumental que dirige los acontecimientos, y que por tanto, la abundancia de la irracionalidad surrealista tiene su razón de ser, pero se echa en falta alguna motivación más clara que enriquezca lo que en teoría se trata de evocar.

Sobrevivir un día más para entender lo que nos rodea no será tarea fácil, sin embargo. Como se ha señalado en varias críticas, Lone Survivor tiene más de Survival que de Horror. La traslación del universo silenthilliano a la bidimensionalidad es bastante literal, y no se molesta en ocultarlo. Para empezar, los suministros, ya sean balas o medicinas, serán extremadamente escasos. Además, a la habitual necesidad de protegerse y curarse hay que añadir el hambre: cada cierto tiempo, el protagonista tendrá que llevarse algo a la boca, o correrá el riesgo de caer preso de la locura y el cansancio. La comida, como todo lo demás, es escasa y difícil de conseguir.


Llegado cierto punto, si el jugador no es particularmente hábil, puede verse encerrado en un callejón sin salida. Y no me refiero simplemente a una muerte inesperada por el monstruito de marras: es perfectamente posible quedarse sin suministros y estropear la que prometía ser una partida memorable. Para atajar esta situación, el juego ofrece una solución acorde con su tonillo surrealista: medicamentos que inducen sueños desconcertantes y tras los cuales podremos recuperar buena parte de los recursos desperdiciados. Sin embargo, abusar de este proceso tiene consecuencias muy negativas en la resolución de nuestro viaje.

En conjunto, Lone Survivor logra su objetivo de transmitir el desasosiego de la supervivencia, pero lo hace pagando un precio bastante alto. La habitual ausencia de marcadores de vida, entereza o hambre se solventa con avisos verbales por parte del protagonista. La cadencia de estos avisos es exasperante, sobre todo al comienzo, y aunque ayuda a fomentar la sensación de desamparo y urgencia, resulta cansino y muy poco inspirado. Al final, a uno le queda la sospecha de que había mejores formas de resolver este asunto.


El resto de elementos jugables, por otra parte, funciona con la sencillez y exigencia de un survival horror sometido a un proceso de “deconstrucción” retro. Para bien o para mal, se trata de un primo lejano de Silent Hill, trasladado a un contexto bidimensional pixelado. El resultado, contra todo pronóstico, es bastante resultón, aunque no perfecto. La exploración, la investigación y la resolución de puzles están presentes, y muy bien implementadas, pero otros rasgos propios del género, como la necesidad de huir, no tanto. Las dos dimensiones obligan a Byrne a buscar alternativas que permitan escabullirse de los monstruos, y francamente, no terminan de cuajar.

Con todo, el mérito de Lone Survivor no es pequeño. Exceptuando sus escasas -pero molestas- taras, el juego ofrece una partida tan intensa como divertida. Además, añade varias marcas propias muy originales que dotan de una vida inusitada a su universo, especialmente en lo que se refiere a la exploración de la locura y sus consecuencias. Dos posibles finales, determinados por un montón de variables jugables, atestiguan el esfuerzo de su autor por ofrecer una experiencia genuina.

Aquellos que echen en falta las formas y modos del survival horror clásico, las encontrarán aquí -más aún si se cuentan entre los amantes de la malograda colina silenciosa-. Los demás, pueden tratar de sumergirse en su arriesgada propuesta, a sabiendas de que nadie les llevará de la mano.

Valoración final: 7'5

Página oficial
Lone Survivor en Steam

5
Valoración media: 5 (1 voto)

3 Comentarios:

Le tengo ganas al juego

Le tengo ganas al juego desde que estuvo en un bundle, pero todavía no me puse con él. Eso sí, lo que comentas de "callejones sin salida" no me ha terminado de convencer, la verdad. Habrá que ver cómo de frecuentes son a lo largo del juego.

Silent Hill, no sólo el

Silent Hill, no sólo el juego, todo en conjunto, es realmente difícil de ''imitar''. Hace poco intenté escribir una historia seria ambientada en Silent Hill, y con sólo el hecho de pensar en la psicología del pesonaje y su reflejo en la niebla, te mareas. El juego se ve interesante, ¿hay alguna versión en castellano?

---------

Al final el Survival Horror se convertirá en un ser mitológico.

@ *

@Suditeh A ver, es cierto que se puede llegar a un punto en el que careces por completo de recursos, pero (y este pero es importante) el juego ofrece una solución directa. Es decir, no es que te quedes vendido sin poder avanzar. Se trata más bien de que el juego premia a los jugadores hábiles y penaliza a los más torpes (me incluyo); esa penalización no viene en forma de típico ahítequedas, sino en el aumento de uno de los muchos (muchísimos) factores que determinan qué final verás al completarlo. ¿Mesentiende? LMAO Te diría más pero no quisiera joderte la epxeriencia. Creo que merece la pena, y más si está dentro de un bundle interesante.

@geralddurden Sí, es cierto, pero hay unos cuantos juegos que capturan muy bien el espíritu opresivo de Silent Hill. Lone Survior es uno de ellos ;)  Si tienes curiosidad, prueba la demo que tiene en la página oficial (lamentablemente, no conozco ninguna traducción). 

Al final, todos los géneros serán mitológicos excepto la acción directa y sus variantes LMAO