1 de Agosto de 2014

La Ciudad Olvidada, blog de Zerael



La tercera semana de PixelFree llega con una buena ración de surrealismo y arty-gaming bajo el brazo, de ese que tanto exaspera a la muchachada jugona. No en vano, es fácil sentir que el indie-dev de marras está tratando de tomarnos el pelo de mala manera. Así que si eres de los que defiende a capa y espada que los videojuegos deben ser -por encima de cualquier cosa- divertidos, esta recopilación puede provocarte varios tipos de urticaria.

Imagen extraída del blog de Gaslamp Games

Hace unas cuantas semanas pinté un panorama desalentador para los juegos de rol occidental. Si fue una radiografía acertada o el desvarío de un gordopecero perturbado será decisión de vuesas mercedes. Tanto si patiné como si no, toda pista de hielo tiene sus rebeldes (ole, ole, que vivan las metáforas absurdas). Precisamente por eso, hoy trataré de hacer un pequeño repaso a varios títulos independientes que pueden servir como alternativa y analgésico a los que todavía buscan una miaja de rol oldschool.


Libertad creativa. Dos palabras que, según muchos, dan sentido al mundillo independiente. La ausencia del terrible intermediario, de la productora con la negra capa, permite que los estudios den rienda suelta a sus sueños más húmedos. El problema, claro, es que lo erótico de las metas puede dar al traste con el proyecto; no sólo bastan buenas intenciones, también hacen falta varias onzas de talento.


Las aventuras gráficas han dado con un filón inacabable en la explosión de la financiación pública. Buena parte del éxito de este movimiento se lo deben al mundillo independiente, que rebosa de aventuras gráficas brillantes; el que fuera género videojueguil por excelencia encontró su nicho gracias a la sencillez y popularidad de una herramienta como AGS, que cuenta además con una comunidad de irreductibles robamonos en la que resulta obscenamente sencillo toparse con una joya del point and click.


PixelFree vuelve con las pilas cargadas en su segunda semana; cargadas con energías malrrolleras, además, pues trae una tríada de jueguecillos inquietantes bajo el brazo.

Evolución del rol

Evolución es una de esas palabras repetidas hasta la saciedad en discursos y propagandas varias. Curiosamente se utiliza de modo figurado, con la intención de contraponerlo al mero cambio, como si tuviesen significados opuestos. Es trístemente común vender tal o cual cosa como el paso lógico y fundamental del producto, teoría o respuesta vital x: «Lo que tiene usted ante sus ojos no sólo es diferente, además es mejor». Este comodín de la retórica tiene la virtud de funcionar siempre, ya que importa poco el contexto en el cual se juegue: los propensos mojarán las bragas, y los críticos encogerán los hombros. Puede que hasta dé pie a debates y polémicas en palestras variopintas, ahorrando trabajo a los que buscan sacar dinerillos con la nueva tendencia.
Mayo
23

Eversion - Susurros ajenos


Alguien me dijo una vez que el desprestigio del miedo, el horror y demás géneros de canguelo bienintencionado, está más que justificado por la sencillez de sus mecanismos narrativos. Lo dijo así, con esas mismas palabras, y aunque sentí ganas de abofetearle, no me pareció una afirmación completamente despreciable. De hecho, muchas de las ficciones que tiran del susto a traición son terriblemente sencillas en la forma; casi parece que al jugar con una emoción tan primaria, las historias se vuelven tan banales como cansinas.


En tan solo una semana, me cruzo con un buen número de juegos interesantes, juegos que por alguna razón, captan mi atención. El problema, claro, es que no tengo tiempo para dedicarme en profundidad a todos ellos; sólo un minúsculo porcentaje acaba siendo explorado a conciencia. Por el camino también se quedan multitud de pequeñas joyas, entretenimientos que por simples o excesivamente cortos, no terminan de encajar en el contexto de una crítica medianamente elaborada. Así que me he decidido por algo que lleva rondando mi cabeza mushos, mushos años.

Mayo
7

Larian Studios - David contra el dragón del dinero

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Allá por 1996, un pequeño grupo formado por amantes del rol decidió adentrarse en el floreciente mundo del videojuego comercial; pergeñados con más ilusión que recursos, dieron forma a su particular visión del crpg occidental. Los resultados, aunque prometedores, no llamaron la atención de ninguna distribuidora; tuvieron que pasar varios años, no menos percances y un juego de estrategia, para que la semilla de aquel sueño rolero germinase. Y aunque todo este discursito de ilusiones, flores y semillas tenga un tonillo eróticofestivo, no estoy hablando de cómo llegan los niños al mundo. En realidad, trato de relatar cómo Larian, un estudio belga, se las ingenió para dar a luz en 2002 a Divine Divinity, el primer título de una saga a la sombra de los gigantes del género.


El survival horror es otra de las muchas víctimas de la homogeneización del mundillo. No hace demasiados años, era un género que levantaba pasiones -tanto es así, que las diatribas cruzadas entre troletes con ínfulas de entonces recuerdan bastante a los berrinches fifapro de la actualidad-.