Cazadores de juegos
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''Un soldado no siente miedo, no siente dolor, no se desanima ni se alegra, siempre sigue sus ordenes, como una maquina, hasta que lo consigue o muere en el intento. Un soldado cumple con su deber.''
Estas palabras del manual vinieron a mi mente en ese momento. A la mierda el manual, nada te prepara para algo así. No puedo dejar de mirar las ruinas, al pie de la colina, de lo que antes fue la rica ciudad de Karhses. Los edificios en ruinas emanan una sensación lúgubre, siniestra. Todos los hombres la perciben, nada puede hacerse por ello. Tienen miedo. El humo que se ve a lo lejos revela la presencia de un ejercito, la confederación, por quien luchamos. Pero la ciudad destruida elimina cualquier ápice de esperanza, de sensación positiva. Nada indica que halla algo en los edificios. Pero están ahí, imperceptibles entre las sombras. Acechándonos. Las palabras de Rikat, el oficial de comunicaciones, me sacan de mis pensamientos.
-Señor, el puesto avanzado pregunta nuestra posición.
-Dígales que estamos a punto de entrar en el perímetro.
Rikat se va. Me vuelvo. Derek y Cornac, se encuentran sentados en el suelo, abrumados por el paisaje, mientras los demás intentan consolarles. No hay consuelo para ellos. Ambos eran de Karhses.
-Recoged vuestras cosas, nos vamos.
Todos se ponen en movimiento, desolados. Mi orden puede parecer cruel, pero debemos abandonar esa posición o nos descubrirán. Pronto todos están listos, hasta Rikad, que ya ha comunicado nuestra posición. Todos están abrumados, yo soy su único contacto con el mundo real. Debo mantenerles vivos. Tienen que salir de aquí. Con esta promesa me pongo en marcha, recojo mi fusil y empiezo a bajar la colina. No miro atrás para ver si me siguen. Sé que lo hacen.
Ya hemos superado la primera fila de edificios. Nos movemos entre las ruinas, sigilosa y lentamente. No queremos encontrarnos con nada. Afortunadamente la mayor parte de sus tropas esta en la parte oriental de la ciudad, encarando a nuestro ejercito. Ya tuvimos una escaramuza con un grupo de Vandenbergs. Fue rápido y no tuvieron tiempo de dar la alarma, pero sus mortíferos proyectiles pasaron muy cerca de nosotros. No queremos que se repita.
Estamos a punto de entrar en la biblioteca, el edificio mas alto de lo que queda de ciudad, con la intención de usarlo como atalaya. Por desgracia, el sitio esta lleno de Vanderbergs. No queda otra opción, debemos combatir. Mi radio crepita con la comunicación entrante:
-Señor, estamos en la puerta norte, esperamos su señal.
-¿Llevan todos los silenciadores puestos?
-Sí, señor.
Trago saliva. Vamos allá. Compruebo por ultima vez mi fusil y abro el canal común:
-Adelante.
Delante de mí Mitch, el zapador, entra en el edificio. Le seguimos, primero yo y después Cornac. A partir de ese momento mi visión se convierte en una sucesión de imágenes desenfocadas. Un grupo de enemigos, una escalera, varias columnas y mesas, todas ellas pasan por mi mente. Apunto al primer Vandenberg que veo y aprieto el gatillo. Cae antes de darse cuenta de lo que ha pasado. Veo caer a otro y supongo que Mitch ha hecho diana. Otros empiezan a girarse, pero entre los tres vaciamos los cargadores sobre ellos. Todos mueren. Cargador. A mi izquierda, el otro grupo ya ha despejado su parte. Avanzan parapetándose en las mesas. Nosotros nos cubrimos, pues un grupo de Vanderbergs baja las escaleras. Comienzan a disparar. Noto los disparos sobre la columna que me sirve de cobertura. Malditas balas alienígenas, lo penetran todo. Me asomo un poco, y casi sin apuntar, lanzo una ráfaga. Fallan todas las balas. Mierda. Mis hombres empiezan a disparar, y los Vanderbergs, faltos de cobertura, sufren algunas bajas. Los pocos que quedan, demostrando un poco de inteligencia, ruedan hasta las barandillas y se cubren. Todos excepto uno, que blandiendo una Minigun, no deja de apretar el gatillo mientras se queda de pie. Tranquilízate. Espero a que su ráfaga se vaya hacia el otro grupo, me asomo, y vacío lo que me quedaba de cargador. Cae rodando por las escaleras, muerto. Cargador. Enciendo la radio:
-Rikat, desplácese hacia la zona este, le cubriremos
Se levanta y empieza a correr. El resto nos asomamos y abrimos fuego de cobertura. Ningún Vanderberg se asoma. Llega al otro lado de la escalinata y empieza a disparar. Pronto tiene que retroceder, pero ha alcanzado su objetivo. Dos de los cuatro alienígenas caen muertos, otro se asoma y cae presa de los disparos de Derek. El que queda, viéndose acorralado, intenta huir escaleras arriba.
-¡¡Sparks!!
Sparks, el francotirador, levanta su rifle y apunta cuidadosamente. Un disparo y el Vanderberg cae muerto. La planta de abajo queda despejada. Nos reunimos al pie de las escalinatas y comenzamos a subir. Todas las sombras me parecen enemigos que nos acechan. Esa de ahí se ha movido. Maldita sea, estoy paranoico, concéntrate. Llegamos arriba sin novedad, todo parece despejado. Espera, ahora si que oigo algo. Del fondo del pasillo llega un ruido pesado, regular. Hago una señal con la mano, y nos volvemos a dividir como antes. Rikat, Derek y Sparks se dirigen en la otra dirección del pasillo, mientras que nosotros nos acercamos a la fuente del ruido. Se va haciendo mas fuerte a medida que avanzamos. Maldita sea. Ya sé que es, es el ruido de un Vandeberg respirando, el ruido de sus pulmones alienígenas trabajando el doble para procesar el oxigeno. Suena raro. Llego a la esquina, la doblo con el fusil en alto. Ahí esta. Parece dormido. No me he acostumbrado a ver sus cuerpos todavía. Su piel grisácea y gelatinosa, que desprende un olor nauseabundo me produce arcadas. Su cabeza en forma de lagarto esta apoyada sobre la mesa, al lado de una radio. Una radio humana. Pero un escalofrío recorre mi cuerpo al ver sus garras, estremeciéndome de temor. Todavía recuerdo cuando encontramos el cuerpo mutilado por esas garras de un humano. No quiero acabar así. El Vanderberg no se da cuenta de nuestra presencia, continua durmiendo. Mejor, será mas rápido. Apunto con cuidado y disparo. El alienígena muere sin siquiera despertarse. En la guerra no hay comportamiento honorable. Mata o muere. Llega el otro equipo, todo despejado. El edificio es nuestro. Me centro en la radio. Los Vanderbergs deben haberla usado para interceptar nuestros mensajes. Me fijo en una pequeña ventana que hay en la pared este. Desde ella se puede ver lo que queda de ciudad. A lo lejos se ve el escudo de energía con que los alienígenas mantienen a la confederación alejada. Veo tropas, miles de tropas extraterrestres, esperando en los edificios. Veo sus vehículos, auténticos monstruos andantes, patrullando las ruinas.
-Señor, debemos irnos, no tardaran en enviar mas tropas
Me doy la vuelta, dispuesto a irme. Sin embargo, hay algo que me llama la atención en el ultimo momento. Un pequeño edificio metálico, sin ventanas, que esta guardado por dos patrulleros Vanderberg. No pertenece a la ciudad. Es el generador de escudo, nuestro objetivo.
P.D: Continuará... Episodio siguiente
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Si te vas del blog sin comentar Sephiroth se enfadará. Pero no se cogera un simple cabreo. Se enfadará muuuuuuucho. Y ninguno queremos que eso ocurra, ¿verdad?

Famosas ultimas palabras:
''Comentad insensatos''
Como habréis adivinado, el balrog era yo, persiguiendo a gandalf porque intento irse del blog sin comentar. Pobre iluso.
''Comentad, comentad malditos''
