Voces & Pixels
Wildwood sobre Wildwood. Diserciones de un jugón con alma de blues.
Cuando aquella máquina legendaria que muchos de los jugones de hoy sólo conocen de oídas agonizaba -los que pintamos canas a menudo soñamos con ella-, los señores de Capcom -vía USGold- decidieron rendirle su particular homenaje con una de las conversiones más bizarras e increíbles que se recuerdan. Ver "rular" en aquel sistema ya obsoleto en 1992 semejante monstruo bidimensional fue una experiencia que maravilló a propios y extraños, sobre todo por su fidelidad gráfica con el original -paleta de colores al margen. Sprites enormes, multitud de personajes seleccionables y una magia sin igual que se desprendía de cada uno de sus píxels hicieron de aquel SF2 una joya para coleccionistas y trasnochados seguidores de la máquina de Sinclair como ninguna lo había sido hasta la fecha. Vale que la multicarga hacía de la experiencia jugable algo tedioso, que la ausencia de melodías y los escasos efectos sonoros invitaban a poner música -algo de los Héroes, por ejemplo- en el equipo, y que el scroll no era todo lo fluído que uno podía desear... pero aún así, aquel mastodonte pixelado supuso un hito histórico menos recordado de lo que debiera. Habrá quien piense que no era para tanto, e incluso a algunos podrá parecerle algo patético, pero creedme cuando os digo que sobre estas osadías tecnológicas, sobre ese afán de superación que llevó a los amigos de USGold a sacar adelante esta conversión, se basan los pilares de la industria que hoy disfrutamos. O al menos así debería ser. ¿Qué, si no, sería de los sistemas actuales sin programadores que intenten llevar sus entrañas y prestaciones hasta las útimas consecuencias?
Por cierto, nos hacemos viejos, carajo...
Wildwood sobre Wildwood. Diserciones de un jugón con alma de blues.

1 Comentario:
La pena de este juego (que
5 de Mayo de 2008 • 22:08 — JMVBOKLa pena de este juego (que yo tuve original) era lo insoportable de las cargas.
Me alegra ver que la gente se acuerda de comentar cosas del viejo amigo Spectrum, mi ordenador favorito.