26 de Mayo de 2013
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Parte 15: Será que siempre hay una segunda oportunidad?

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Al entrar a la casa, sus hermanos le saludaron y se fueron cada uno a sus cuartos a desempacar, lo mismo hicieron sus padres, pero el joven les siguió, con el ánimo de un alma en pena pero la actitud fingida de alguien que no ha conocido el dolor.

Pronto llegaron sus hermanos también, todos contaban experiencias alegres, anécdotas: la salida del sol, su puesta, la comida, el mar, la gente, el servicio, etc., etc., etc. El sonreía fingiendo interés, solo esperaba el momento adecuado para decir lo de la nueva casa. Ya eran alrededor de las nueve, y todos estaban realmente cansados,  aún así sus hermanos se fueron a ver televisión. Hizo como una seña a su madre, mientras su padre estaba concentrado en otra cosa. Ella no entendió, entonces hizo como señas en forma de “casa”, su madre sorprendida le respondió asintiendo con la cabeza.

“Hay algo de lo que tenemos que hablar”-dijo su madre dirigiéndose a su padre.

“¿Si?, ¿qué pasó?” Parecía que esta frase no le agradó mucho, pero miraba a la madre con cierta curiosidad.

“¿Te acordás de Lucio?”

“Si… por supuesto”

“Pues antes de irnos al viaje, fuimos Lahel y yo a su casa…-estas palabras tan sinceras y explícitas no agradaron al joven, para entonces la atención de su padre era total- y resulta que contrató a Lahel para que diera unas clases de idiomas; apenas supo que éramos sus padres, quiso hacernos un regalo”

“Ajá, y ¿qué regalo es ese? ¿Y por qué yo no me enteré de nada?”-su padre parecía molesto.

“Ese día tenías que trabajar, además Lucio quería que te lo comentara a ver qué pasaba, el regalo que nos quiso hacer fue una casa nueva, regalada, sin nada que darle a cambio”

“Di por mi perfecto, pero no hay nada de fondo ¿Verdad?”

“No, de hecho quería que viéramos las casa juntos…”

“…Mañana” interrumpió el muchacho.

“¿Mañana? ¿No es muy rápido?”-decía su padre.

“De hecho hablé con don Lucio en estos días-a Lahel no le era fácil mentir con este tema-  y quería, que si aceptamos nos mudemos de una vez, ya nos había dicho que la casa nueva está totalmente amueblada, solo habría que pasar cosas personales o si quieren pasar algo más, el va a alquilar un camión para llevarse lo que haga falta.”

Su madre estaba tan sorprendida como ahora lo estaba su padre.

“De hecho tengo unas fotos por si las querés ver” dijo su madre al padre. La mujer sacó las fotos de un cajón de su ropero, al lado de su cama. El hombre las miró con recelo.

“No se… habría que pensarlo… parece un bonito lugar pero… ¿Qué es lo que se propone Lucio con esto?”

“Nuestro regalo de bodas”- respondió su madre.

“Hagamos una cosa-siguió el muchacho-que tal si hablamos con los menores, luego la vamos a ver y decidimos”

“Me parece sensato-dijo su madre- ¡Jehiel, Ismael, vengan!”

Sus hermanos bajaron con un poco de pesadumbre, no les gustaba que los molestaran ahora que estaban ‘descansando’.

Una vez que estuvieron en el cuarto, su madre lanzó la pregunta:

“Si nos fuéramos a vivir a otro lado ¿les gustaría?” Lahel ya había dado una ‘respuesta’. Su padre guardaba silencio, parecía que su duda se inclinaba al sí.

Jehiel respondió primero: “Pues, no sé, creo que habría que ver el lugar primero, pero a mí no me importaría.” Su hermano menor dijo que él pensaba lo mismo.

“Vean, mañana después del almuerzo vamos al lugar y veremos” agregó su padre. Hasta ahí llegó la conversación. Su madre luego explicó la situación a sus hermanos que estaban un poco confundidos por aquella pregunta.

Con esta posibilidad que sugería su padre, el muchacho quedó al menos un poco satisfecho. Tenía ganas de que el mundo le cayera encima, pero al menos había logrado algo bien; ahora, cansado, se iba a su cuarto, se cambiaba la ropa y en el silencio, se retiraba a dormir. Antes, había mandado un mensaje a André contándole la situación.

Al día siguiente, todo parecía como si nada de lo reciente hubiese pasado, sus hermanos y el encargándose de la limpieza, junto con su madre y su padre lavando el auto.

Al cabo de unas horas, almorzaron y un rato después, André apareció.

Lahel le abrió y le dejó entrar. Se sentó con él en la sala. Al momento vinieron sus padres. Su madre no estaba para nada sorprendida de tal visita, contrario a su padre, que no sabía el propósito de la venida del tal hombre. André se presentó:

“Buenas, soy André Vianeau, representante de don Lucio. El quería estar aquí, pero por cuestiones de trabajo, no pudo; entonces me mandó encargarme de indicarles el camino hasta la casa que les había ofrecido”-sonreía como siempre.

El padre del muchacho era el que desconfiaba de todo el asunto, su madre en cambio pensaba en lo bonito que sería ver la casa en persona. El joven tuvo una extraña sensación al oír estas palabras y saber que no eran del todo ciertas, al menos no ‘la verdad’.

“Si bueno-comentó su padre- déjenos alistarnos un poco y saldremos con usted en el auto”

“Muy bien, iré a mi auto y les esperaré.”- Lahel acompañó a André mientras salía, y este le guiñó un ojo, en señal de que el plan salía bien hasta ahora. Su madre llamó a los menores para alistarse. Unos minutos después, ya estando todos, se subieron al auto, lo sacaron del garaje y su padre le hizo una señal a André para que guiara el camino. Este arrancó y los otros le siguieron en su respectivo auto. Al cabo de algunas vueltas, cruces, etc., llegaron muy cerca de la mansión de Lucio. André se estacionó frente a un portón negro enorme, en medio de paredes de cemento de la misma altura. Se bajó del auto, y el muchacho y su familia hicieron lo mismo. Al acercarse a André, este dijo:

“Está será su nueva casa si lo quieren, don Lucio ya ha hecho el papeleo del traslado, solo se necesitaría la firma de ambos- decía dirigiéndose al padre y la madre de Lahel- pero según su deseo, veremos la casa primero.”

Hizo una seña a un guardia que nadie había notado, en una casetilla al lado del gran portón, este les abrió dejando ver una preciosa casa de enorme tamaño, prácticamente, una mansión; ubicada en el lado izquierdo del lugar.

Era de tres pisos, igual que en las fotos, construida de ladrillos y cemento, conservaba el color de los ladrillos, tenía ventanales, un palco, enredaderas…

Al lado derecho estaba un garaje con un auto nuevo de color vino y espacio para otro auto. Cada espacio con sus puertas eléctricas.

En el medio, un camino daba hacia el garaje y en el fondo, una zona verde enorme en el que se podía divisar una glorieta, y un espacio para cultivar.

Todos estaban atónitos, aunque Lahel no tanto, ya que había visto esta clase de lujos.

“¿Qué les parece?-dijo André- ¿quisieran entrar a la casa?”

Hizo un gesto para que avanzaran hacia el interior. Lahel abrió la puerta principal, como siempre de madera labrada. Lo primero era un recibidor sencillo, las paredes eran todas de blanco, un candelabro en el techo… Notaba el parecido con la mansión de Lucio. Al fondo se veía una especie de sala-comedor. Al caminar hacia allí, a la izquierda había una espacio ligeramente elevado donde había sillones, y un pasillo daba a un baño y a un estudio, a la derecha había un ventanal que daba a la terraza desde el que se divisaba la glorieta; y la entrada a la cocina. Una escalera que forma de caracol y un ascensor a su lado permitían llegar al segundo y tercer pisos. En el segundo había tres cuartos medianos y uno grande, más un baño y en el tercero un cuarto grande, una sala de televisión; un baño y una oficina, además de la salida a un balcón. Cada cuarto de los pequeños tenía un escritorio, cama y ropero, de los más grandes, solo el del tercer piso tenía escritorio, pero por lo demás eran iguales a los de menor tamaño. André mostraba todo el contenido de cada lugar, haciendo una especie de ‘tour’ por todas partes. Cada lugar tenía sus propios detalles. Una vez que hubieron visto todo, hizo la pregunta: “Ahora, ¿piensan quedarse con la casa?”

Todos los miembros de la familia se miraban las caras sin poder decir nada. Luego las miradas se desviaron de los jóvenes a sus padres. Su madre asintió y sonrió. Su padre al sentir la presión de sus hijos de que dijera que sí, le hizo musitar:

“Es que no se, parece demasiado, no sé qué pensar, además… este…”-La madre entonces tomó el papel y lo firmó:

“Ahora solo falta tu firma”-dijo al padre. Este, con desgano, firmó, ante la alegría de Jehiel e Ismael que sonreían con efusividad; y el alivio de Lahel, ahora todo estaba listo.

Acordaron entonces que se irían pasando por partes, así que André les pidió que comenzaran a empacar apenas regresaran, para mandar un camión lo antes posible.

“¿Puedo venir en la noche a quedarme aquí?” –preguntó Lahel con malicia.

Sus hermanos preguntaron lo mismo. La cara de sus padres no revelaba mucha aprobación, pero en el fondo ellos también querían hacer lo mismo, aunque les parecía muy pronto,  su antigua casa representaba muchas cosas para ambos. Ambos asintieron, afirmando que ellos también se quedarían, porque al día siguiente los menores tendrían que ir a la escuela.

Así, regresaron a la casa, empacaron todo lo que pudieron: ropa, libros, alguna que otra cosa.

André había mencionado que en la noche mandaría un camión.

Al caer la noche, llegó el camión, montaron las cosas y la familia entera le siguió en auto.

Otra vez en la nueva casa, descargaron sus cosas y cada quien las fue acomodando en el lugar donde quería quedarse. Lahel escogió el cuarto en el tercer piso, siempre gustó de vivir como en su ‘propio piso’. Sus hermanos tomaron los cuartos medianos y sus padres el grande, del segundo piso. André llegó para cerciorarse que todo estuviera en orden, y la madre del joven le pidió que se quedara a cenar, a lo que aceptó gustoso, con el padre no muy complacido.

Mientras los demás estaban ocupados, Lahel le pidió a André conversar. Ambos se fueron al estudio del primer piso. Tenía, además de un escritorio, tres sillones. Se sentaron.

“¿De qué quería hablar, señor Lahel?”

Iba a preguntar por Lucio, pero pensó: ‘¡Qué necio! Si no me ha dicho nada, es que nada se sabe de él’ así que comenzó con su preocupación original:

“Ahora que todo está listo aquí, ¿qué es lo que va a pasar?”

“Pues nada, ahora usted siga su vida, seguirá el entrenamiento con Suzu- cosa que le disgustó al oírlo- y ahora podemos protegerlo a usted y a su familia mejor”

“Si, pero no sé cómo voy a hacer sin don Lucio”

El hombre contestó sonriendo: “Sencillo, para eso estamos los ‘12’, para ayudarle. Aún no se puede nombrar como el nuevo ‘Don’, pero es el Sucesor Oficial”

“Si, pero… -decía esto mientras desviaba la mirada hacia un lado- no creo que pueda algo con este cargo, y tan pronto, yo creo que don Lucio se equivocó de persona, además he estado pensando en que esto no es lo que quiero hacer.”

André pareció ponerse un poco serio: “No diga eso, al menos usted tiene la oportunidad de hacer algo con todo esto desde ahora, yo tuve que sufrir mucho para poder tener esta oportunidad”

“Si, pero vos sos… más…” André le interrumpió:

“Le voy a contar algo, sólo guárdelo en secreto ¿Ok?- el joven asintió, le había captado la atención- Hace mucho tiempo yo quería ayudar al mundo y hacer muchas cosas buenas, desde joven estuve metido con grupos religiosos y hasta sacerdote iba a ser, pero en cada cosa que me metía, siempre algo salía mal y no lograba nada. Pasaban los años y mi fe se fue haciendo más pequeña cada vez. No sabía cómo ayudar a la gente, si nada me salía. Una noche caminaba por una ciudad en mi país natal y un tipo me seguían sin saberlo. Se me adelantó, amenazándome con una navaja. Yo le pedía que me dejara en paz, pero no quería y cada vez se ponía más irritado. En un momento se me abalanzó queriéndome apuñalar, pero por alguna razón le agarré la mano con la que sostenía el cuchillo y en medio del forcejeo, por accidente, fui yo quien lo apuñaló con su propia arma. El tipo cayó al piso por el dolor, pero yo furioso y alterado, salí corriendo, mientras lo dejaba desangrarse. –Lahel estaba un poco sorprendido por esto-  Al día siguiente vi en el diario que el ladrón había muerto. Me sentía contrariado, pero más alegre que cualquier cosa. Gracias a mí, había una escoria menos en el mundo. Esto se agravó una noche cuando tomé una pistola de mi padre, que de casualidad trabajaba de noche. Fui a un barrio marginal vestido completamente de negro, buscando algún asalto. De casualidad también vi a una mujer que era asaltada. No dudé en disparar y luego huí no sin antes llevarme su pistola. Era la emoción de de ‘salvar a alguien’. Tanto al primer tipo como a este no le encontraron culpable y esto me llevó a repetir mi ‘hazaña’ varias veces más , sin que lograran dar con rastros del asesino, quizás no les importaba pues eran ladrones, vendedores de droga… Una vez de tantas, fallé el disparo y le di a un muchacho al que amenazaba un drogadicto. El asaltante huyó pero yo no pude dejar ahí a ese joven, así que corrí a un teléfono y llamé una ambulancia quedándome a su lado para hacer presión en la herida que le había hecho en el costado.- la mirada de André se tornó ausente. ¿Qué irónico no? La cosa que me permitió ‘cambiar’ el mundo, también me lo desgració. No murió, pero cuando llamé a una ambulancia y confesé, la policía me ligó a todos los asesinatos, y me metieron a la cárcel. No fue hasta que caí a lo más bajo que entendí que todo estaba mal, solo debí haber esperado una mejor ocasión para hacer algo bueno de verdad. En la cárcel, aunque me fue mal, me daban privilegios por buena conducta y cada día rezaba pidiendo perdón por lo que hice. Un día, don Lucio que aún no era ‘Don’; entró a la cárcel de encubierto para descubrir una red de narcotraficantes en la penitenciaría donde yo estaba y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, llegamos incluso a protegernos las espaldas el uno al otro porque yo le comencé a ayudar en su investigación sin saberlo. Así, él supo el porqué de mi reclusión. A los seis meses, don Lucio salió, según sus planes y me dijo que si quería salir; si estaba dispuesto a trabajar con él por algo bueno y no tomar el poder por la fuerza, sino luchar como se debía, contra lo malo del mundo- el hombre suspiró y se tocó la barbilla- Le dije que sí, en broma, pero ese mismo día me sacó de la cárcel y me convertí en el sétimo de sus ‘12’. Cuando don Lucio se hizo ‘Don’, con la muerte de su padre, me convertí en su mano derecha. Al fin había podido encontrar la forma de ayudar a la gente, y desde entonces he tratado de cada día corregir mis errores…”

Lahel estaba atónito, incluso tenía la boca abierta de la impresión que le causaba tal historia. Hubo un momento de silencio, el muchacho no salía de su asombro. Ante esto, André continuó:

“Por eso, aproveche esta oportunidad, por que a usted se le ha regalado poder para hacer cosas muy buenas, poder que quise tomar a la fuerza y a mi manera, y por el que tuve que pagar, hasta que se me dio una segunda oportunidad. No renuncie a este regalo”

“O, o, ok…-respondió el joven- gracias André, me siento un poco mejor” Era en parte mentira, porque aún estaba como en ‘shock’ por tal historia, además no veía mucha diferencia en lo que hizo André a lo que hacía ahora con Lucio, pero alguna diferencia habría de haber. O al menos eso suponía…

Lo que si era seguro era que él quería hacer algo por este mundo que tanto había odiado y ahora, tal como André decía, tenía los medios para lograr casi lo que quisiera.

Al momento, su madre llamó a todos a comer, por un intercomunicador de la cocina, que todos los cuartos tenían. André y el joven se levantaron y fueron a la sala.

Algún optimismo tenía ahora el muchacho, quizás.

 

(CONTINUARÁ Very Happy)

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Si tienes comentarios, dudas o sugerencias, por favor hazlos con confianza aquí o da la vuelta por el Jardín/Vestibulo

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Pues si, señores, señoritos y señoritas, seguimos en la lucha!!!! Espero sea de su agrado ;D

Saludos!

 

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3 Comentarios:

La verdad aún no he llegado

La verdad aún no he llegado a leerlo entero, y es que por ahora el mayor error es que la historia es abrumadoramente extensa, demasiada para ponerlo en el blog, es mucho mejor que lo fracciones en trozos mucho mas pequeños o que pongas otro tipo de historias, si no casi nadie lo leerá. Aunque siempre tendrás tus lectores fieles, esta muy bien lo que haces.

De lo que dije, es ahí que mucha gente desiste cuando empieza a poner obras largas, por lo demás sigue escribiendo que es un arte del que pocos pueden disfrutar en su totalidad. 

Pues

Gracias por el comentario Pirita! Tienes razón en que es muy extensa, pero nadie había hecho un comentario como el tuyo, pero la verdad es voy a publicar cada capítulo en varias partes, además Tidus me ha hecho ver que es necesario  una especie de resumen de la historia y los personajes XD
Muchas gracias no solo por el comentario sino también por la motivación!
Un saludo!

Hola thouy. Lo primero es

Hola thouy. Lo primero es agradecerte que comentaras en mi blog.

Lo segundo, mi pequeña historia no era algo que fuera a quedar concluso, puede que ni siquiera algo que fuera a tener un final. Pero lo que sí tenía claro es que no debían ser más de cinco párrafos, precisamente por lo que comenta pirita. Si entras en un blog y ves 20 párrafos se te quitan las ganas de leer. Suele ser mejor fraccionar lo que quieras contar, y contarlo poco a poco.

De todos modos, tu comentario me ha dado ganas de seguir escribiendo sobre el tema que comencé. Gracias, de verdad :)