The Traveller
Memorias de un viajero en el mundo de la imaginación, para evadirse de la realidad, esperando no volver a ella jamas.
Una suave brisa hizo que despertara. Abrí los ojos lentamente, el viento se colaba por los huecos de las ventanas rotas. No recuerdo que hiciera tanto frío antes de dormirme, es más… ¿Dónde diablos estaba? Me incorporo lentamente. El cuerpo me duele como si hubiera descansado sobre aquel frío suelo de madera deteriorada durante horas.
Al parecer me encontraba en una pequeña casa abandonada porque se encontraba totalmente vacía, tan solo un par de sillas y una mesa permanecían llenos de polvo en una esquina de la habitación.
Avanzo lentamente hacia la puerta de la vivienda. La cabeza me da vueltas. Cojo el pomo y tiró con suavidad. Está encallada. La humedad ha hecho que la madera se hinche con lo que va a costar salir de aquí. Saco fuerzas y repito la operación empleando más fuerza. La madera cruje ante el avance de la puerta en su arco de apertura. Cuando veo que hay espacio suficiente para que pueda salir suelto el pomo y salgo de la casa.
Era de noche y llovía, no con mucha intensidad, pero el caer de las gotas de agua era constante. Todo permanecía en silencio a excepción del golpeteo de la lluvia sobe el suelo.
La calle era un grupo de casas abandonadas que me recordaban a las de los poblados que salían en las películas de indios y vaqueros. No recuerdo como llegué aquí, es más, no sé que hace ayer, ni antes de ayer, ni hace una semana… No recuerdo mi pasado.
Al final de la estrecha avenida distingo un grupo de tiendas y una pequeña fogata. Avanzo hacia allí utilizando como cobertura para no mojarme los porches de las viviendas. Al pasar junto a ellas miro de reojo en su interior a través de las ventanas, todas estaban vacías.
Un relámpago estalló en mitad de la noche y pude ver una figura, no sé si humana o inhumana, a pocos metros de mí, escasos segundos. Me detengo. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Respiro lentamente para tratar de calmarme. Cuando recupero el poco valor que podía tener ante aquella situación continué mi avance.
Al llegar al grupo de cabañas pude ver en el interior de una de ellas a un humano oculto tras una túnica con capucha. “Acércate” fueron las palabras que dijo, pero no a través de la voz, sino utilizando la mente.
Sorprendido por aquella acción me aproximé lentamente y mirando a mí alrededor por si se trataba de alguna trampa.
La lluvia me empapaba la piel y la ropa. El agua de los charcos se me colaba entre los agujeros de los zapatos.
Al entrar en la cabaña me sorprendía al sentir el cobijo que allí había, no entraba el frío del exterior, como si hubiera una puerta invisible. Como buenamente pude me escurrí la camisa y pude ver unas letras bordadas en la camisa a la altura del corazón: “J.L.H. Abogados”. ¿Qué demonios pintaba un abogado como yo, si lo era realmente, en un lugar como este?
“Sientese” dijo el ser que se ocultaba tras la túnica, pero esta vez utilizando sus cuerdas vocales. Su voz era grave y rasgada. Me senté sobre un cojín de color negro que había frente a él.
Entonces aquella figura mostró su rostro. Su cara estaba tatuada por millones de diminutas letras de una lengua desconocida. No quedaba milímetro cuadrado de su cuerpo libre, al menos que pudiera ver en aquel momento.
Abrió los ojos. Sus pupilas eran negras como la noche.
Sacó una pequeña bolsa de tela y extrajo lo que había en su interior. Un colgante hecho de oro en el que había gravada la cara de un demonio. Sus “ojos” eran de zafiros rojos. El collar era de un grosor considerable.
El hombre levantó la joya y a pronunció unas palabras que nunca llegaré a pronunciar y a entender. De los zafiros surgieron unas cejas de fuego.
Tras aquel inexplicable acto me ofreció el colgante y, llevando cuidado de no quemarme, lo cogí. Cuál fue mi sorpresa cuando vi que aquellas llamas no me afectaban.
Una leve sonrisa se dibujó en la cara del ser que tenía frente a mí y dijo una frase que no olvidaré en la vida.
“Por fin te he encontrado… Elegido”
Continuará…Memorias de un viajero en el mundo de la imaginación, para evadirse de la realidad, esperando no volver a ella jamas.

2 Comentarios:
Unos peque consejos: Si
14 de Febrero de 2011 • 16:35 — Little SuciaUnos peque consejos:
Si el relato lo cuentas en un tiempo, mantenlo.
*No empieces en pasado y luego te pases al presente y luego otra vez al pasado en el mismo párrafo.
"¿Dónde diablos estaba? Me incorporo lentamente. El cuerpo me duele ..."
*No repitas la misma palabra en el párrafo:
"me encontraba en una pequeña casa abandonada porque se encontraba"
Usa los sinónimos.
*En una narración corta, no reiteres la misma acción.
*Deves de corejir lax falta de orthografía y justificar el texto.
"me recordaban a las de los poblados que salían en las películas de indios". No uses el camino fácil de hacer comparaciones, caliéntate la cabeza y haz una descripción porque el lector del texto no tiene en mente tu historia y a lo mejor es incapaz de imaginárselo como tu quieres que lo haga.
"Sorprendido por aquella acción me aproximé lentamente
ymirando a mí alrededor por si se trataba de alguna trampa" (Esta frase queda mejor si eliminas la "y")"y
apronunció unas palabras que nunca llegaré a pronunciar" (Error y repetición)La historia está bien pero tienes que pulirla más y eliminar los errores.
Eso me recuerda a cuando empezaste con otro tipo de hobby y ahora eres de los mejores del mundo.
Date tiempo.
Pues
20 de Febrero de 2011 • 04:37 — thouyComparto que hay algunos errorcillos que con paciencia y dedicación se van corrigiendo (que lo diga yo que los cometo como respirar XD) pero me parece que es un comienzo bueno que te deja familiarizarte con la historia y darte esa típica sensación de suspenso por lo que pasará luego XD
Saludos y ánimos!!