The Traveller
Memorias de un viajero en el mundo de la imaginación, para evadirse de la realidad, esperando no volver a ella jamas.
Kambei miró incrédulo el campo de batalla, una vez más había perdido otra batalla. Cientos de cadáveres esparcidos por la tierra daban el resultado de algo que no llegaba a tener sentido, todo por los ideales de un hombre al que ni si quiera le ha llegado a cruzar la palabra, simplemente por servirle para poder llevarse algo de comida a la boca todos los días, la rabia recorría su cuerpo, sus amigos cayeron hará pocos minutos bajo el letal acero de las espadas.
Entonces algo llamo la atención del samurái, una figura se adentraba entre en el escenario, no parecía un guerrero por los ropajes que llevaba, apenas unos ropajes deteriorados por el paso del tiempo y mugrientos como si no hubieran sido lavados en años, tampoco su físico era de buen ver, cualquiera pensaría que una leve ráfaga de viento podría levantarlo del suelo para llevárselo a cualquier lugar como una pluma.
Kambei se acercó a aquel hombre para conocer el porqué de su presencia. El sujeto reía como si estuviera poseído mientras quitaba de los cadáveres armas, armaduras, ropajes, cualquier cosa que pudiera tener algo de valor. El samurái enfurecido ante aquel acto deshonroso corrió hacia él armado con su catana.
El hombre al ver al guerrero acercarse a toda velocidad hacia él se incorporó como pudo y corrió como si la misma muerte lo perseguía pero su paso era demasiado torpe, tropezaba con casi todo lo que había en su camino. Gritaba pidiendo ayuda, pero nadie acudía para salvarlo.
El samurái, tratando de acortar distancias, lanzó un casco que había en el suelo, como si se tratará de una piedra, sobre su presa, la cual recibió un duro golpe en la espalda, cayendo de boca sobre el sangrentado suelo del campo de batalla.
Kambei se colocó junto a él y alzó su espada para acabar con la vida de aquel hombre, pero al mirar los ojos de su víctima algo impidió que la espada penetrara en la débil carne.
El guerrero entendió aquella mirada, no se trataba de un ladrón, sino de un mendigo que trataba de sobrevivir en la dura época en la que vivian. El samurái bajo el arma y el asustado hombre salió corriendo del campo de batalla.
Kambei enfundó su catana y se alejó de aquel lugar preguntándose qué vida era más digna, la de aquel individuo que robaba a los cadáveres para obtener algunas monedas al venderlas, o la suya que obtenía comida y algo de dinero a cambio de quitarle la vida a otros…
Memorias de un viajero en el mundo de la imaginación, para evadirse de la realidad, esperando no volver a ella jamas.

6 Comentarios:
Si no hay honor entre
3 de Enero de 2011 • 17:24 — Sergio sr rubioSi no hay honor entre ladrones, tampoco lo hay entre guerreros...
Un Gran Relato. ¿de donde lo sacaste?
Pues, aunque no lo parezca,
3 de Enero de 2011 • 17:32 — The_Traveller¡Coño! pues te ha quedado
3 de Enero de 2011 • 17:37 — Sergio sr rubio¡Coño! pues te ha quedado de miedo. Y yo pensaba que era un extracto de una obra literaria fijate....
Debe ser que has escuchado demasiado Hablar al Japones de los zombies del Call of Duty....
"El verdadero Guerrero, no necesita armas" -Sargento Takeo
Un Saludo.
PD: ¡Pasate por mi blog!
Bueno, no está mal el
6 de Enero de 2011 • 02:13 — tidus 7...
6 de Enero de 2011 • 02:53 — MaxSlugMuy buen relato, aunque algo corto eso sí.
En otro orden de asuntos, catana con C está aceptado por la RAE. Las únicas erratas que veo son sangrentado y bajo (pretérito perfecto simple del verbo bajar). Aunque viendo la calidad del conjunto y la maquetación dudo que hayas cometido esos errores tan tontos, seguramente haya sido con las prisas.
Por lo demás, todo perfecto. 5* por el relato.
Moooola
7 de Febrero de 2011 • 22:12 — Little SuciaOndia como mola.
Y luego dices que yo.
Tu también te lo curras.