10 de Febrero de 2012
Nov
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El Árbol

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El Árbol

 

Gris, retorcido y nudoso, se alzaba el árbol en aquella región yerma y marchita. Sus brazos quebrados en ángulos imposibles eran una perfecta analogía del dolor y la tristeza. Sus anchas raíces se incrustaban en la tierra que parecía gemir. La vena hinchada que era su tronco transportaba savia ocre y sucia hacÌa las ramas más altas, aún así, ninguna flor crecía, sino que el árbol se hinchaba más y más. En su conjunto aquel ser conjuraba un desasosiego en el espíritu del que lo contemplase parecido al de la muerte de las personas queridas.


 

 

A su alrededor, se expandía varios metros una circunferencia de desolación. La tierra estaba pelada, seca . Solo deambulaban por su superficie sobrealimentados escarabajos que se enterraban para devorar gusanos albinos y ciegos que parecían nunca mermar.

No era extraño encontrase alguna alimaña o pájaro empalado en una de sus ramas regando su corteza con sangre.

El leñador observaba aquel engendro con curiosidad. Comenzó a reír a la vez que sufría un ataque de hipo, se tambaleó, y cayó sentado sobre el suelo levantando una nube de polvo. Las lágrimas se escapaban de sus ojos dejando surcos en la tierra que tenía adherida a las mejillas.

Lo habían contratado para talar ese único ejemplar, le pagarían lo que el ganaba en un año, ¡solo por un árbol!.

Trató de calmarse. Poco a poco fue recuperando el aliento. Probó a levantarse del suelo pero el mundo giraba muy deprisa, perdió el equilibrio y volvió a caer. Había bebido demasiado, pero no era para menos, ¡tenía que celebrarlo!, además lo invitaron los mismos que lo contrataron una asociación de vecinos o algo asÌ.

- Asociación de paletos- rumió el leñador por lo bajo, mientras volvía a reÌr.

Se acercó hasta el hacha andando a cuatro patas.

"Todavía no te han dado el dinero, así que levanta tu culo del suelo y derriba el puñetero árbol antes de que te ahogues en tu propio vómito borracho holgazán"

Kattie, su esposa, hablaba desde algún rincón de su aletargado cerebro.

Utilizando el hacha como un bastón logró incorporarse, trato de dar un paso adelante y vaciló.

Cogió un puñado de tierra y empolvó sus manos. Sujetó el hacha con fuerzas y se dirigió al árbol.

Algo se movió en los arbustos que lo rodeaban, se giró nervioso, observó a su alrededor, trato de enfocar su mirada pero le era imposible, el mundo era un carrusel de objetos duplicados, todo giraba.

- ¿Quien anda ahí?- gritó.

Silencio.

- Putas ardillas...

Algo tiró de su pie y calló al suelo aparatosamente golpeándose la cabeza con una roca. Un estallido blanco de dolor lo cegó, la inconsciencia se apoderó de él.

Al abrir sus ojos y lo primero que vio fue su hacha, se encontraba cubierta de esos asquerosos escarabajos que poblaban la zona. Al instante se dio cuenta de que se hallaba en una posición elevada.

Estoy muerto- pensó-, he muerto sin cobrar, Kattie se enfadará.

Al dolor de cabeza se le sumó una molestia en sus hombros, los tenía tensados hacía atrás. No sentía las manos y por más que lo intentó sus brazos se negaban a moverse.

El cielo es un lugar bonito pero nunca pensé que el viaje fuese tan incómodo.

- Si te quedas quieto te dolerá menos.

El viejo caminaba lentamente hacia el leñador. Vestía una túnica escarlata que le ocultaba los pies y hacía que pareciese que se deslizaba suavemente por el suelo. Un medallón pendía de su cuello y oscilaba de un lado a otro con cada paso.

El leñador tardó unos instantes en reconocer al portavoz de la Asociación de Vecinos. Trató de moverse pero fue inútil, sus piernas estaban fuertemente atadas a algo, un poste o quizás...

Giró un poco su cabeza y por el rabillo del ojo pudo ver la putrefacta corteza del árbol.

- Desátame por favor, creo que me golpearon y me ataron aquí, sería para robarme, estoy un poco borracho, no se lo que pasó...

- La primavera está a punto de llegar, ¿no notas la fragancia de las flores?- le preguntó el anciano mientras recogía el hacha del suelo- ¿acaso no sientes las raíces crecer?, ¿no escuchas como fluye la savia?

Algo malo estaba sucediendo no sabía que, pero el miedo se instalo en su cerebro susurrándole horribles palabras

- Disculpa pero creo que tu también estas borracho, lo único que siento es un dolor de cabeza insoportable y creo que estoy atado a este puto árbol...

Sus palabras dejaron paso a un grito provocado por un intenso dolor en las piernas algo lo apretaba con fuerzas, le estaba triturando los huesos. Intento observar que pasaba pero su inmensa barriga le ocultaba la razón de semejante dolor.

Quizás sea mejor.

- No hables de esa forma insensato- espetó el anciano.- Ya esta todo listo gritó el viejo, y tapó su rostro con la capucha de la túnica.

Oh Dios mío sea lo que sea que acabe rápido- pensó el leñador. Su respiración se había acelerado, el dolor había borrado los vestigios de alcohol en su sangre y ahora veía todo con una claridad insoportable.

De los arbustos que rodeaban el claro comenzaron a salir todos los integrantes de la Asociación de Vecinos, sus vestiduras se parecían a las del viejo a excepción del color, todas eran verdes en diferentes tonalidades. Formaron un semicírculo a su alrededor y entonaron palabras que desconocía, palabras que le dañaban sus oídos.

El árbol se movía, latía como un corazón enfermo clavado a la tierra. El dolor que recorría los nervios del leñador le impedía siquiera gritar. Pudo observar como la piel de aquel ser con apariencia de árbol lo absorbía hacía sus entrañas, rompiendo huesos y carne en el proceso.

En los últimos instantes antes de perderse en el olvido, el leñador observó como el Anciano Jefe de la Asociación de Vecinos se acerco hacía él y le dijo:

Has aplacado el hambre del Dios-Árbol. No nos culpes Hijo de Adán. Los sacrificios son necesarios. Nosotros también hemos probado la fruta prohibida sellando nuestro destino para toda la eternidad. Ya no pertenecemos a tu especie, ya no somos humanos, Él llegó desde las estrellas y lo cambió todo. Ahora descansa y entrégate al silencio eterno.

Lo último que vio antes que la corteza-piel del Dios-Árbol le devorase los ojos fueron los pétalos rojos que asomaban en el rostro del viejo.

FIN

Largos días y placenteras noches...

5
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4 Comentarios:

Medalla literaria

Esto es una entrada literaria con todas las de la ley ¡He Dicho! (Otorgable por LoganKeller, RikkuInTheMiddle, In_Anywhere o Shaiyia)
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Muchisimas

Muchisimas gracias!!!

Este es uno de los cuentos que menos me convencen, pero me alegro que te haya gustado. Luciré con especial orgullo esta medalla.

Largos días y placenteras noches...

wow...

Escalofriante historia.

Un saludo y 5*

Enhorabuena colega! Has

Enhorabuena colega! Has terminado el cuento que empezaste hace tanto tiempo de una forma magistral. Personalmente me ha encantado, porque despues de leerlo me ha quedado una sensación mezcla de vampirismo y horror cósmico lovecraftiano de lo más curioso. Ademas me sigue flipando tu maestría para las metáforas y el empleo de los adjetivos. Enhorabuena de nuevo, 5 estrellas!!