Mientras estuvo en el hospital, convaleciente, Alessa albergaba sentimientos negativos contra la persona que había causado su trágica desgracia. Esta persona no es otra que su madre, Dahlia. Alessa, en un principio amaba a su madre, de eso no hay duda. Ella solo quería ser una niña sencilla y corriente, viviendo una vida normal y tranquila en Silent Hill. Recuérdese la escena que Harry ve en el segundo piso de la Casa de Dahlia, antes de bajar las escaleras. Solo cuando Dahlia muestra su siniestro plan, que Alessa sabe que, aún siendo su madre, no puede confiar en ella. No pudo perdonarla por lo que le había hecho y creció dentro de la chica un odio terrible que se proyectó en los graffittis escritos en su cuarto en Nowhere.