Deimos extendió los brazos en una postura diagonal
ascendente, justo cuando la cresta de la ola de fuego destructor que se le
venía encima, estaba a punto de ocultar al Leviatán
que pasaba por encima de él.
No soy Humano, ni
Vampiro, ni Ancestro ¿Quién soy yo?
Dibujaba en el aire con movimientos firmes de sus manos
signos mágicos que brillaban con un fulgor verdoso. Cuando los completó bajó
los brazos violentamente hacia sus pies fusionando ambos signos, desatando un
impulso mágico que lo catapultó a los cielos.
He combatido en mil
campos de batalla en busca de la muerte que diera sentido a mi existencia.
Para ver este video es necesario tener JavaScript activado y el plugin
Flash instalado en el navegador.
Ascendía a una velocidad tan vertiginosa con la mirada fija El Leviatán, que remontó la cresta de la
ola de fuego sin que las llamas fueran capaces de alcanzarlo. Las nubes se
abrían a su paso. Según cruzaba a babor del Leviatán, escuchó los gemidos de
los esclavos humanos cuya sangre alimentaba a la maquina infernal, sometidos a
El Tormento de los Condenados
No conozco más sueño
ni descanso que la muerte desde hace más de un milenio.