El pesimismo parece haberse apoderado de Fernando Alonso tras su decepcionante octavo puesto final en el GP de Francia del pasado fin de semana. La falta de competitividad del R28, el nuevo error en la estrategia de Renault y el hecho de volver a ver desde tan lejos a los coches más rápidos del Mundial comienzan a hacer mella en el piloto asturiano.
Alonso afrontaba con muchas ganas la cita de Magny Cours, conseguía un excelente tercer puesto en parrilla y se veía por primera vez esta temporada en condiciones de luchar por el podio. Pero una vez más, el R28 le dejaba en la estacada. El coche no daba la talla con el depósito de combustible a tope y, además, se veía obligado a hacer un último stint muy largo con los neumáticos más blandos.
Con todo ello, Alonso no es nada optimista de cara al GP de Gran Bretaña en Silverstone, un circuito que en teoría debería ser propicio para las características de su monoplaza.