Llegar a un paraje desértico para meter la pata de un lagarto en un plato con agua puede parecer absurdo, pero cuando a los 30 segundos el lagarto está empapado la curiosidad sustituye esa sensación de situación absurda.
Hablamos del Moloc (Moloch Horridus), lagarto único en el género gracias al que se espera poder desarrollar un dispositivo que permita extraer agua del desierto a partir su capacidad de conducir agua a través de su piel, bastándole un puñado de tierra húmeda para beber.
Ésto es un retazo de la Biomimética, disciplina consistente en usar los diseños de la naturaleza para resolver problemas de ingeniería, ciencia de los materiales, medicina y otros ámbitos de estudio.