23 de Noviembre de 2017
Oct
30

Repaso a...Prince of persia, El alma del guerrero (pc, ps2, gc, xbox, 2004)

“El alma del guerrero” o, para los amigos, “las aventuras y desventuras metaleras del príncipe jevi” es un juego de dobles intenciones y, como tal, de dobles resultados.

Por un lado se nota ese esfuerzo por evolucionar y perfeccionar el inspirado mecanismo que resurgió la franquicia de Jordan Mechner un año atrás con ese descomunal milagro conocido como “las arenas del tiempo” y, por el otro, la necesidad de explotar la franquicia inaugurada (o rescatada, pero vete a saber) lo antes posible a entrega por año con el reciclaje de ideas que ello conlleva.

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Y a pesar de todo y contra todo pronóstico este juego logra trascender de olvidable hit navideño a juegazo digno de ocupar un puesto de honor en toda colección gracias a dos impresionantes hallazgos: por un lado el buen uso (bueno, abuso) de todos los recursos generados un año atrás en el ya mencionado primer viaje al palacio del tiempo y, por el otro y sobretodo, el absurdo, exagerado, hiperactivo,  cafre y tan adecuadamente desmedido delirio adolescente del que hace gala durante sus casi ocho o nueve horas dependiendo del nivel de dificultad escogido.

El juego es una pasada y no aburre en ningún momento: jefes finales impresionantes con puntos débiles que implican estrujarse alguna que otra neurona, zonas secretas que incrementan los poderes de forma a cual más original o imprevisible, extras de los que molan, persecuciones, némesis acojonantes, tetonas a cual más morbosa, gore a punta pala y viajes temporales que piden a gritos una caja de biodramina tras jugar.

 Todo es inmaduro, exagerado y carente de ambición pero, en definitiva, tremendamente adecuado y apto para rebanar el pescuezo a los bichos y sortear las trampas y plataformas con un tono dramático y trepidante por el camino que no le hace daño a nadie. Para lo que se inventaron los videojuegos, vaya.

Y si no lo tienes muy claro espera, espera a las batallas: monstruos malvados que se coordinan en equipo te clavaran su asqueroso aliento en la nuca mientras desean tu lenta muerte con guturales gruñidos esperando a ser decapitados, partidos en dos, ensartados o atravesados a distancia con todo lujo de detalles. Si es que bonito es poco.

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Y, sobretodo, el reciclaje de las arenas, el cual no podemos obviar:

 Un motor de expresión y lenguaje plástico brutal que nos permite relacionarnos con el entorno con una naturalidad inaudita en un videojuego (¿shadow of the colossus? ¿ico?, deja que me parta la caja, anda…) y sortear multitud de mecanismos de una imaginería y una lógica ingeniera brutal sin renunciar al tan habitual delirio artístico inspirado en las mil y una noches marca de la casa.

Prepárate para que tus dedos se vuelvan prolongaciones de las extremidades del príncipe con tal de calcular ese salto fatal cuando no puedes retroceder en el tiempo (el replay aquí mola y no es una mera casualización) mientras disfrutas del diseño del palacio del tiempo a caballo temporal entre el presente y el pasado o lo que es lo mismo, uno de los escenarios mejor diseñado que ha visto plataformas alguno.

Por si fuera poco el juego tiene un acabado técnico espectacular: no es solo la casquería y el cuidado del escenario y enemigos, sino el motor empleado.

Si en un “max payne” (por decir algo) te interesan texturas bonitas y buenas físicas o en un “call of duty” muchos efectos especiales con fluidez y buenas animaciones en un plataformas del corte de “prince of Persia” todo esto te la trae al fresco para centrarse en dos elementos clave: efectos especiales y fluidez.

Esto se debe a que si tienes una gran dirección artística ya tienes media faena hecha y lo que te conviene es una buena descarga de adrenalina en forma de espectáculo visual eventual (efectos especiales) y que todo funcione como debe (fluidez): Y en esto el jueguecito de marras no falla una sola vez, pero ni una, eh!

La campaña de promoción que tuvo el juego (bestial donde las haya) ya te avisa de lo que hay: Ve a pans & company y píllate el menú más grasiento que pilles, te dan un cd con una demo del juego en la que te sueltan en medio de una tormenta en un barco para que decapites muchos bichos, descubras que tu nemesis se gasta una 90-60-90 con los dilemas morales que ello conlleva y más tarde te cargues una mole semijefe  final de tres metros de un navajazo jamonero en la nuca, no sin antes nutrirte de unas cuantas trampas para que te hagan el trabajo sucio a la hora de dar cuenta sin compasión de unos pobres zombies.

Además entrabas  en el sorteo de una moto y todo.

5
Valoración media: 5 (3 votos)

2 Comentarios:

...

Obra maestra. No el juego, cosa que desconozco, porque no lo he catado, sino el texto.

 

Escribes bien, cabrón xD 

¡Déjate de Prince of

¡Déjate de Prince of persia y liate  con el Gears of War en locura!

Me has dejado a medias, a mi eso no se me hace...

A ver si te conectas o dime cuales son las horas en las que sueles hacerlo para que coincidamos.

Respecto al análisis del juego te digo lo mísmo que le dije a miqui: A ver si me compro la trilogía en HD para la PS3 y los disfruto a lo grande.

Buen análisis. Un Saludo.