No es una idea que
me haya rondado lo que se dice pocas veces: Conjugar todo, resolver el gran misterio,
encontrar el santo grial: aunar lo mejor (y lo peor ni que sea por puro morbo)
de cada época, de cada corriente.
Sería la ostia,
en serio: pensad en la característica esquizofrenia que inundó videos de música
y cine comercial con presupuesto de serie b durante la segunda mitad de los
ochenta. En los filtracos azules, los sintetizadores y los chisporroteos
eléctricos. En las entrañables lagunas argumentales como pozos petroleros (en
los Inmortales solo podía quedar uno…porque solo podía quedar uno, ¡con un
par!) y el estereotipo más puro y genuino que hoy por hoy solo podemos intuir
ligeramente en depende que cosas. Lo grande del mainstream, de altercados en prostíbulos
futuristas de dudosa reputación en los que (ya, ahora, sí, todos nos hemos
acordado de las tres tetas de desafío total, sigamos…) todo acaba manga por
hombro no se sabe muy bien porqué. El caos hecho diversión.
Pensad también en
la acidez de los setenta, incentivada si cabe por la resaca de los sesenta: La
explosión gonzo, la subjetividad, una visión totalmente subjetiva de todo (o
psicotrópica, depende) crítica, visceral y con muy, muy mala ostia. Una
generación condenada al fracaso, a una espiral autodestructiva, la verdadera
generación x pero veinte años antes. Y ya se sabe lo que dicen: quien brilla la
mitad de tiempo lo hace con el doble de intensidad, ni que sea entre vómitos,
navajazos, mugre o las tres cosas a la vez.
A caballo entre
los noventa (que no dejaban de ser un intento fallido de aunar las dos
filosofías anteriores) y la actualidad quizás tengamos la otra mención
importante: Una generación cafre, temeraria y de poco talento pero que (muy
inteligentemente) decidía no tomarse en serio a si misma. El resultado eran
risas aseguradas.
La generación mtv
responde a la exageración pura y dura: Si ves a alguien mascar tornillos no te sorprenderá
porque desde tu ordenador lo habrás visto mil veces. Por ello la única respuesta
posible es la exageración pura y dura del mito: Ahora te comes una hamburguesa
de tornillos con salsa barbacoa mientras te lanzas desde un carrito de la
compra por una de las calles más empinadas y transitadas de tu ciudad. Y con
una careta de ancianita. Es lo que mola.
Con unos mimbres
más solidos que hace veinte años y las garantías que da el prueba y error la
probabilidad del milagro, honestamente, existe. Otra cosa, mangurrianes, es que
escuchéis Pitbull como cosacos y vayáis a ver la ultima del Harry Petas ese
como si os fuera la vida en ello.
Luego no lloréis.
4 Comentarios:
A esto lo llamo yo "vómito
3 de Junio de 2012 • 18:05 — anibalsmithA esto lo llamo yo "vómito de ideas". Dices muchas cosas, pero resulta difícil saber dónde nos quieres llevar.
Todas las épocas tienen cosas raras carentes de sensatez, pero siempre hay algo de eso presente y es lo que nos permite seguir adelante y que nuestra raza no implosione en sus idas de olla.
...
3 de Junio de 2012 • 23:41 — MaxSlug@ anibalsmith y maxslug: es
3 de Junio de 2012 • 23:54 — STRELOK 350@ anibalsmith y maxslug: es bastante sencillo, vamos, que sin ánimo de ofender tampoco hay que hacerse un máster. Tenemos una serie de estereotipos por épocas que funcionan muy bien y que de juntárse en una mega producción darían mucho de sí.
Punto.
Nah
4 de Junio de 2012 • 13:54 — RikkuInTheMiddleNo lo entendeis. Es el efecto de tragarse el maratón de Jersey Shore de la MTV
(Si la juventud americana es así, me pido tiquet para el próximo vuelo espacial a un agujero negro).