19 de Junio de 2013
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Opinión personal: No me toques lo que no suena, simbología, no me toques lo que no suena.

Entablando conversación sobre cine con un tipejo con el que depende que muchas cosas no suelo estar muy de acuerdo me sorprendió gratamente llegar a una misma conclusión sobre una película de esas consideradas “intocables” y que si quieres discutir, automáticamente todo cristo te tacha de inculto para arriba y se engorila con la porquería chirriante esa del “es que no entiendes”.

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Acababa de ver pulp fiction por segunda vez y, ahora sí, había captado todos los matices: Resulta que sí, que es un peliculón, pero la primera vez que la vi lo era mucho menos.

A saber (y cuidado porque si no la has visto te vas a comer unos spoilers más grandes que los sanjacobos que se zampa falete para cenar): La película narra de forma paralela una serie de historias que al final quedan entrelazadas con ese estilo “tarantiniano” tan particular que o te gusta o te gusta mucho más. Se nutre, para ello, de diálogos especialmente extensos y divertidos, violencia impactante y homenajes pop para dar y vender. Y divierte. Mucho. Pero resulta que el argumento no es ese.

En el tramo final queda bien claro: De trasfondo (y luego hablaré a conciencia de ello) tenemos una simbología entorno a la biblia en la que un personaje supone el mal camino, que ha vendido su alma y los portadores de la misma, dos polos opuestos a la hora de reaccionar ante la influencia negativa a la que son sometidos. Uno luchando y purificándose y el otro aceptándola sin tapujos, cada uno obteniendo por ello lo que merece.

También tenemos, además, el pastor que libera al alma mala y que encuentra redención por ello porque el personaje, buena persona 100 %, tampoco era. ¿Confusos?, Yo también, y eso que toda esta pseudohistoria moral, si no se cuenta del tirón como ahora, es entretenida y todo.

El problema es que esta trama que en realidad es la trama principal, como indica la moraleja que ejerce de conclusión del film se induce mediante una simbología que hila tan fino que ni que prestes atención no te enterarás de ella tras un par de visionados (o no eso, para ejemplo los centenares de teorías conspiranoides sin sentido entorno al contenido del famoso maletín que contiene el alma que circulan por la red). Y eso, gente, es no saber llegar al espectador. Ya sea por chulería o por lo que sea, pero no es llegar.

Que la película es una obra maestra, ya solo por todos los homenajes, los diálogos y demás es indudable, pero pedir al espectador que se fije en una mierda de cicatriz que sale cinco segundos y asociarlo con la clave de una puta maleta es, insisto, pedir demasiado. A cualquiera. Y por ello siempre he pensado que no puede llegar al diez le duela a quien le duela: No puedes contar la historia principal mediante guiños tan casuales y que el resto por muy bueno que sea adquiera el protagonismo que no merece. Porque la gente casi siempre se va a quedar con lo segundo.

La simbología, solo, para cosas poco importantes o para reforzar las importantes. Y de forma obvia si es posible.

Salvo si uno es un daltónico muy jévi, la simbología de la Lista de Schnidler y el rollo de la niña del vestido rojo entra de forma obvia y se interpreta mejor todavía. ¿Qué es importante?, sí, enfatiza en un mensaje importante, pero se puede sobrevivir (peor pero se puede) sin haberse quedado al 100% con ello. La trama principal se pilla. Esto es un ejemplo de buena simbología, narrativa visual, concretamente. Otro ejemplo es la ciudadela de Half Life 2, si no te quedas con ella…Bueno, en realidad te quedas con ella a la fuerza.

El ejemplo opuesto lo tendríamos en alan wake: Pocas veces he visto un uso tan jodidamente pedante y que no viene a cuento de la simbología hasta el punto de echar por tierra el trabajo invertido. Y a sus expansiones me remito.

En el original los paralelismos y los símbolos acababan por adquirir protagonismo cuando realidad y ficción se mezclaban. Y el final era cojonudo, sin objeción. Pero luego vino cuando quisieron alargar la historia en las expansiones tras esa revelación y se sacaron de la mano un abuso de la simbología totalmente fuera de lugar: Porque yo no se vosotros, pero yo lo del tío con el traje de buzo y la tele de plasma que me ataca en la primera expansión, solo me lo puedo tomar a cachondeo.

Supongo que todo depende de la sesera invertida, pero cuando se confunde tanto misterio (alan wake) como sutileza (pulp fiction) a la hora de simbolizar las cosas con lo de llegar al espectador, la cosa no funciona. Y esto pasa mucho. Demasiado para lo fácil que es meter en pantalla un filtro rojo a un vestido y el resto en blanco y negro.

Pero para eso Spielberg es el puto amo y Tarantino, por mucho que me diviertan sus pelis, un chulo de mierda.

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3 Comentarios:

Tú lo que pasa es que no

Tú lo que pasa es que no tienes ni puta idea de cine. Dentro de la maleta estaba el número de teléfono del Señor Lobo, que hay que explicároslo todo.

que no, que eran las siete

que no, que eran las siete bolas de dragón hombre xDDDD

...

HURR NO TIENES NI PUTA IDEA DE CINE DURR INCULTO IGNORANTE IGNÍFUGO HERP DERP DERP DERP