26 de Abril de 2018
Ago
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El Artista. Capitulo 1. Segunda parte

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.-¡Que le has hecho!-Gritó entre sollozos- ¡lo has matado, asesino!
Miró nuevamente hacia el hombre que estaba a los pies de la cama, vio que la tenía con las piernas abiertas, intentaba cerrarlas para que el apartara la vista, pero no podía, no le hacían caso, intentó mover los brazos para cerrárselas pero los tenia atados al cabecero de la cama.
-¿Qué me vas a hacer? ¿Me vas a violar?-Preguntó asustada.
-No por favor no, es una oferta tentadora pero no soy un violador, soy un artista y además tenemos que concentrarnos en acabar cuanto antes el trabajo-Contestó mientras sacaba una funda de tela- Lo que te voy a hacer es mucho peor, pero no te preocupes, no notaras nada, te he drogado, por eso no puedes moverte.
Abrió la funda encima de la cama se acercó lentamente con una almohada en las manos y se la puso bajo la cabeza para elevarla unos grados y que viera lo que le iba a hacer. Volvió a los pies de la cama y se sentó en un pequeño asiento mientras sacaba unas tijeras,  le recortó el poco vello púbico que tenía, lo izo tan suavemente que el roce de los guantes de látex que llevaba puestos le producía una sensación de placer, ella intentaba evitarlo pero no podía, no era capaz de evitarlo, por un momento su terror desapareció y solo quedo el placer, aunque solo duró unos pocos segundos antes de que el se diera cuenta y le golpeara fuertemente en el estomago con el puño cerrado.
-¡No estás aquí para disfrutar!-Grito enfurecido mientras se quitaba la capucha- El efecto de la droga ya se te a pasado casi por completo, por eso has notado el placer. ¡Qué pena! No me queda más anestesia, puede que esto te duela un poco. 
Ella le pudo ver la cara claramente, la tenia deformada, era como si se la hubieran cortado con algún cuchillo o con un bisturí, las cicatrices eran antiguas, ya estaban fusionadas con la cara, y le daban un aspecto que se podía sentir lástima por él, cuando le vió los ojos se quedó alucinada, eran de un color azul celeste, pero se veía muchísima maldad y odio en su interior. Su rostro, que no mostraba muy bien sus sentimientos, parecía estar triste, una tristeza que lo había perseguido durante años y que lo único que le aliviaba un poco de la tristeza era hacer arte con mujeres. Su cuerpo no se podía apreciar demasiado bajo el jersey que llevaba, pero si que se podía ver que no tenía casi músculos, tenía el aspecto de un hombre al que si vieras caminando por la calle no te daría miedo, te daría mucha lástima e incluso te reirías de él por ir con la capucha puesta y mirando al suelo. El ver a ese hombre, supo que aquel rostro seria el ultimo que vería en su vida, lo único que podía hacer era cerrar los ojos e intentar recordar su niñez, lo feliz que era jugando en el jardín de su casa con su viejo compañero Rox, que ahora, tras tantos años de amistas iban a compartir el mismo destino a manos del mismo hombre.
-Contempla la obra de arte que aré con tu cuerpo-Dijo cogiendo un bisturí.
Le pasó la mano por la vagina, y la fue subiendo hacia el pecho hasta llegar a sus pequeños senos, los cuales acarició y ella nuevamente notó la sensación de placer, con la mano en la que tenía el bisturí empezó a cortarle por debajo de los pechos, en la zona abdominal hasta un poco más arriba del pubis, el dolor que notaba no la dejaba hacer nada ms que mirar hacia arriba, intentaba cerrar los parpados pero no podía, el dolor que le causaba era demasiado fuerte como para cerrarlos. Antes de seguir cortando, sintió lastima por ella y con una jeringuilla le pinchó en su brazo de piel tan suave como la de un melocotón, en cuestión de segundos el dolor desapareció, sintió un gran alivio. Del gran corte salía mucha sangre, él la limpiaba con una toalla para poder ver, dejó en bisturí y con un gran cuchillo izo un corte más profundo, cuando acabó de hacerlo cogió unas pinzas enormes, eran como las que usaban los médicos para abrir a los pacientes en las operaciones, la introdujo en el corte y las abrió hasta que pudo ver los intestinos. Cogió los intestinos de la chica y los sacó fuera con mucho cuidado, se acercó a una mochila que había encima del escritorio y sacó algo que parecía una bomba, tres bolsas de sangre y un bebe de juguete, le puso las bolsas conectadas al brazo con una aguja, puso la bomba en el hueco que quedaba dentro de la chica  volvió a meter los intestinos y sobre ellos colocó el bebe de plástico, cuando colocó todo como el creía que estaba perfecto cerró de nuevo la tripa de la chica y con una enorme aguja empezó a coserlo, en medio quedaba un enorme hueco que dejaba ver los intestinos y el bebe, pero no la bomba que como estaba tras los intestinos era imposible verla de lejos.
-¡Dios mío!-Gritó ella horrorizada- No me hagas esto por favor, si quieres mátame pero no hagas esto.
-No podría matarte, esto es arte y quiero que lo vea todo el mundo-Dijo con una sonrisa en los labios-Las bolsas de sangre te mantendrán viva unas tres horas, hasta que llegue el amanecer y alguien te encuentre estarás viva pero no sobrevivirás, deberías darme las gracias, ¡te voy a hacer famosa! No sé porque, pero disfruto haciendo esto, el arte es mi vida nunca me gustó hacer las cosas igual que los demás y por eso lo hago con personas, espero que estés orgullosa de poder servirme de modelo, solo elijo a las chicas más guapas.
Se acercó a ella y le besó en los labios, le desató las manos, la levantó con mucho cuidado y la colocó encima de una cruz de madera que él había puesto en el suelo. La colocó con los brazos y las piernas haciendo la forma de la cruz y con unas cuerdas le ató fuertemente a la madera. Con un taladro que sacó de su mochila colocó en el techo muy cerca de la ventana unas poleas para poder levantar la y sacarla por la gran ventana que daba a la gran vía dejándola tendida casi a ras del suelo- ya que ella vivía en un primer piso- así todo el mundo podría contemplar su obra de arte. Cuando llego el amanecer un anciano jubilado que paseaba por la calle vio sangre en el suelo, miró un poco hacia arriba y vio a la chica, dio un fuerte grito con el que todos los vecinos de alrededor se alertaron, algunos miraron por la ventana, otros más curiosos bajaron a la calle para verla más de cerca todos exclamaban lo horrible que era.
-¡Que le han hecho a esa pobre chica!-Exclamaban las señoras- Tenemos que bajarla de ahí, estará sufriendo.
La multitud se juntó alrededor de la cruz para intentar bajarla, pero por mucho que tiraran hacia debajo de la cruz no se movía, y no lograban desatar a la chica, el artista estaba vigilando desde unas escaleras de incendio de uno de los edificios de enfrente, se juntaron muchos chicos jóvenes que lo único que hacían era sacarle fotos a los pechos y decirse entre ellos lo buena que estaba la chica.
El temporizador de la bomba estaba en 5 segundos, el artista contaba 4, 3, 2, 1…bumm toda la gente que estaba contemplando a la chica quedaron llenos de pedazos de la chica las señoras horrorizadas gritaban y lloraban, todo intentaban quitarse la sangre y los cachos de encima, uno de los jóvenes vio algo de plástico tirado frente a él.
-¡Mirad aquí!-Grito a la gente que estaba alrededor- ¡Es un bebe de plástico! Y a salido del interior de la chica.
-¿Quién ha podido hacer algo así?-Preguntaba una señora- Ha tenido que ser un autentico psicópata.
A los pocos minutos llegó la policía, en poco tiempo tenían todo con un cordón de seguridad y los inspectores estaban inspeccionando los restos de la chica, uno de ellos, el detective Louis Anderson era el encargado de llevar el caso, era tal la fatalidad de lo que vio que no pudo aguantar más y vomitó en una esquina cercana.
-¿Estás bien Anderson?-Le pregunto una forense que lo vio- Si, estoy bien gracias. ¿Eres la nueva forense?
-Sí, este es mi primer caso, acabo de salir de la academia, soy Carla Martin.
-Encantado, yo soy el detec…
-¡Sí!-Le interrumpió- Se quién eres.
-De acuerdo, ¿has fotografiado todos los sitios donde ha caído algo?-Pregunto él.
-Sí, pero hay algo que no has visto, dicen que ese bebe de plástico que está allí salió de dentro de la victima cuando la bomba exploto-Dijo señalando hacia donde estaban los jóvenes- Lo debe de haber hecho un psicópata.
-Espero que esta clase de asesinatos no se repita de nuevo-Dijo apoyado contra la pared- Son horribles. La pobre chica no debía de tener más de ventidos años, y la forma en que dicen que la encontraron… ¡Es horrible!
Durante el resto del mes no hubo más asesinatos, Anderson se quedaba todos los días por la noche hasta muy tarde investigando los asesinatos de las chicas que se encontraban, pudo averiguar que asesinaba una chica al mes, y eso les daba más tiempo para poder investigar. Nunca encontraban ninguna pista, nunca quedaba ninguna mujer viva y cada vez, era más horrible la forma en que las mataba. Lo que estaba claro es que ese hombre creía ser un artista, y no pararía de matar nunca, disfrutaba haciéndolo. Anderson sentía que siempre iba un paso tras de él, muy cerca, pero por detrás.
-¡Es imposible atrapar a ese psicópata!-Pensaba Anderson para su cabeza todos los días- Pero no me rendiré nunca, hasta que lo vea entre rejas iré tras él.
Anderson era un hombre bastante sencillo, vivía solo en un pequeño apartamento del centro. Era el detective más joven de la comisaria y eso se debía a que no tenía ninguna distracción, no tenia novia, ni mujer ni hijos, estaba el solo ante el mundo, siempre lo estuvo. De pequeño iba de casa en casa, nunca lo acogían más de dos meses en el mismo lugar, gracias a eso, conocía las calles como la palma de su mano, si buscaba a un ratero de poca monta sabia a donde ir a preguntar, si buscaba algún objeto robado siempre conocía a alguien que sabía algo.
El nunca tuvo novia, nunca pudo fiarse lo suficiente de una persona como para mostrarle sus sentimientos, era un hombre solitario que lo único que tenía era su trabajo y eso le encantaba, podía irse cuando quisiera a un bar de striptease sin tener que darle explicaciones. Pero a pesar de haber estado toda la vida solo, sentía un gran vacío dentro, como si le faltara algo para completarse del todo, y intentaba no aceptarlo pero necesitaba conocer a una chica, una de la que pudiera fiarse y a la que pudiera querer con todas sus fuerzas, y desde que comenzó con el caso del artista lo notaba cada vez más, y todas las noches que no pasaba en la oficina las pasaba en la esquina de la barra de algún bar esperando que alguna chica se acercara a hablar con él.

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1 Comentario:

@ SteelRnc9

Empecé a leer, pero sin la separación de líneas en blanco entre párrafos se complica mucho la lectura.

Saludos !