Estos días ando nostálgico.
Entre examen y examen, entre libro y libro, entre ecuaciones y teoremas, he vuelto a caer en las mohosas garras de la nostalgia.
Me he descubierto a mí mismo observando fascinado mi viejo televisor ochentero, mi vetusto VHS, mi vieja Game Boy Color (nunca me paré a observar su fantástico pre-siglo 21 icono). He jugado a Road Rash (versión Live Arcade, ¿cuándo?) he descargado viejos éxitos disco y he visto Grease.
Tecnológicamente, lo que me fascina de los 80 y los 90 es la brutal integración del soporte físico en la tecnología más puntera, algo impensable en la actualidad. Los salones recreativos, el VHS y los cassetes dan fe de ello. Joysticks sobados. Cintas de cassete que arreglabamos con clips. Botones como cabezas de bebé.
Sigh.
Y me doy cuenta de que no hay sentimiento más alejado de la realidad que la nostalgia.
Pasamos tiempos caducos por el filtro de la actualidad. Y todo es más bonito. Pero recuerden, en el fondo, ayer todo era igual que hoy. Y mañana todo será igual que hoy, pasando éste último al mito de "los tiempos mejores". Teoría conspiratoria al canto; ¿Acaso la vida, según nuestra mente, sólo puede ir a peor?
Sigh. Si me buscan, estaré jugando al emulador del Spectrum. Saboteur powa!
2 Comentarios:
Mucha razón
19 de Abril de 2008 • 19:20 — TwilightOne comment more. Ya en
19 de Abril de 2008 • 20:22 — StatuxOne comment more.
Ya en serio, cuando me he visto a mí mismo jugando al Speedy Gonzalez de GB Color, me he dado cuenta de que, sino fuera por los buenos recuerdos que me trae (poco criterio tenía por aquel entonces), ahora mismo me hubiera parecido una auténtica mierda.