Insertar aquí frase profunda y trascendente
Blog de videojuegos, manga y anime, libros, cine y series de TV y, en ocasiones, de lo que me apetezca
Tras sobrevivir un año más a las fallas, he sentido la necesidad de escribir una entrada en el blog hablando de ellas. Dejo un poco de lado mis temas habituales, como son los videojuegos, el manga o el anime para hablar de una fiesta tan emblemática como son las fallas. Para los que no lo sepan, las fallas son una festividad que se celebra en la ciudad de Valencia y algunos de los pueblos cercanos (así como algunas localidades de Castellón y Alicante) en la semana del 15 al 19 de marzo. Consiste en construir unos elaborados monumetos con un fuerte componente crítico y satírico. Cada agrupación fallera elabora uno de estos monumentos que van desde los más modestos hasta las fallas de categoría especial, auténticos monstruos que pueden alcanzar con facilidad los 20 metros de altura con presupuestos desorbitados. Y por si alguien no lo sabe, todos ellos son quemados la noche del 19 de marzo.
Como residente en Valencia desde que nací y al no estar afiliado a ninguna falla concreta, mis impresiones de las fallas puede que sean algo distintas a las de la mayoría. En esta entrada quiero reflejar que es lo que son para mí las fallas. Espero no ofender a nadie con lo que esta entrada refleja. Vamos allá.
LAS FALLAS SON...RUIDO
Sin ninguna duda, los protagonistas absolutos de las fallas son (aparte de los monumentos falleros, desde luego) los petardos. Empezando por la Mascletá, en la que explotan docenas de petardos culminando en el famoso terromoto, en el que el suelo tiembla, los cristales de las viviendas cercanas se estremecen y sientes como el cerebro se te intenta escapar por las orejas. No se puede describir, hay que vivirlo: ir a la plaza del ayuntamiento, sentirte rodeado por tropecientas personas y sentir como el mundo se reduce a esa sucesión de explosiones. No las cuento como mi acto favorito de las fallas, pero ahí están, son de lo más emblemático.
A pequeña escala podemos decir que en Valencia en fallas se tira un petardo cada 10 segundos aproximadamente. La BSO de la ciudad estos días consiste en una explosión cada dos por tres, producidas pos una amplísima gama de petardos: desde las inofensivas bombetas que hasta los bebés pueden tirar sin peligro hasta los masclets más gordos, que pueden compararse con cartuchos de dinamita. A título personal, creo que mi época de tirar petardos quedó atrás, aunque siempre me gusta agenciarme alguna caja para recordar viejos tiempos y realizar el siempre interesante experimento de incrustar un petardo en una mierda de perro y ver como estalla en pedazos.
Si os gusta el silencio y la tranquilidad, ni se os ocurra venir a las fallas, porque el ruido de los petardos puede volver loco a más de uno.
LAS FALLAS SON...LUCES
Empezando por la iluminación de las calles y llegando a los castillos de fuegos artificiales, otro elemento representativo de las fallas son las luces. Debo decir que, al igual que las urracas, me encanta todo lo que brilla, así que este aspecto de la fiesta fallera siempre me atrae muchísimo. Las luces de las calles no son muy impresionantes, siempre que no hablemos de la iluminación de ciertas calles como la falla Sueca-Literato Azorín, que siempre suele contar con una auténtica obra de ingeniería de iluminación de tal forma que puedo decir, sin temor a equivocarme, que en esas calles hay más luz de noche que de día.
Lo que más me gusta de las fallas son, sin duda, los castillos de fuegos artificiales, donde el ruido característico de una Mascletá queda en segundo plano en detrimento de la luz y el color. En la semana fallera, todas las noches se puede disfrutar de un espectacular castillo de fuegos artificiales que cuenta con su máximo exponente en la Nit del Foc, que se celebra el 18 de marzo por la noche y que suele ser el más espectacular de todos (a menos que pase como este año, en el que humo no me dejó ver nada)
LAS FALLAS SON...ANDAR
Con tanto monumento fallero, muchas calles son cortadas, de manera que coger el coche en fallas es poco menos que un suicidio. El transporte público ayuda, pero los autobuses tienen que afrontar las mismas calles cortadas y los metros sufren una saturación que yo solo había visto en imágenes del metro de Tokio, con personas que parecen sardinas en lata. Por todo esto, andar suele ser una actividad ampliamente aceptada en fallas, tanto para trasladarte como para recorrer la ciudad de arriba a abajo viendo los famosos monumentos falleros. Como es de suponer, de la mano de esto suelen venir los dolores de pies, las agujetas, el cansancio, etc, etc. En estas situaciones, siempre hay alguien que suele decir"¡Hey, son fallas!" Por suerte, de un tiempo a esta parte se suele habilitar el transporte público durante las 24 horas del día, algo que aunque de día sirve de poco, a altas horas de la noche siempre es de agradecer (ojalá se mantuviera el resto del año).
LAS FALLAS SON...GENTE
Otra cosa característica de las fallas es que la ciudad de Valencia se llena de gente hasta unos límites que parecen sobrepasar lo científicamente posible. La cantidad de turistas que recibe Valencia en fallas es brutal. No es raro ir andando por la calle y oír gente hablando en inglés, francés, alemán, portugués, italiano, japonés y un montón de lenguas que no soy capaz de reconocer. De hecho, llegados a cierto punto te da la impresión de que has salido al extranjero y que la paz y la unidad entre todas las razas del mundo viven en alegre armonía por la fiesta que se celebra.
No obstante, se producen masificaciones de gente que al final a mi, siento decirlo, me acaban agobiando. Una Mascletá es una prueba de fuego para cualquier enoclofóbico (gente con miedo a las multitudes), pero sabes a lo que te expones. Ir a ver fallas o pasear por el centro de la ciudad son también auténticas proezas, ya que el arte del empujón y el deslizamiento tiene que ser perfectamente dominada si quieres abrirte paso entre la muchedumbre.
Normalmente me gustan las multitudes, pero en fallas la cosa se pone realmente peligrosa. Una noche cualquiera, en una verbena, puedes verte perfectamente encerrado y agobiado por la multitud. La nit del foc es el ejemplo perfecto, con miles de personas en la calle que inundan incluso las calles más anchas de la ciudad y que te hacen pensar en un buen lanzallamas.
Resumiendo, si os gustan los mogollones de gente, venid el año que viene a las fallas. Quedaréis ampliamente satisfechos.
LAS FALLAS SON...ALCOHOL
Que nadie se engañe¿Qué es una buena fiesta sin una buena borrachera? Las fallas cumplen este precepto a rajatabla y por la noche es más sencillo ver gente borracha que sobria. La ley antibotellón se va a hacer gárgaras estos días y todo el mundo va bebiendo por la calle. De hecho, para combatir los abusivos precios de las barras de algunas verbenas es lo más normal del mundo llevarse una botella con la mezcla ya preparada y empezar a darle al asunto en el castillo mientras lo ves.
Con tanta gente por la calle que va de etanol hasta las orejas, hacer amigos y ponerte a hablar con desconocidos es lo más sencillo del mundo, aunque ni siquiera hablen tu idioma.
LAS FALLAS SON...SUCIEDAD
Con tanta gente por la calle y tanto borracho suelto, la ciudad entera se convierte en una descomunal fosa séptica. Es una imagen habitual al terminar una verbena que el suelo no sea visible por la cantidad de restos que hay en el lugar. Los restos de petardos aportan su granito de arena y, desde luego, encontrar un lavabo puede ser un problema, de manera que cualquier árbol o hueco entre dos coches puede cumplir la misma función que un retrete ( y ojo que me refiero a ambos géneros, hombres y mujeres). Este aspecto es quizá uno de los más desagradables de las fallas, ya que Valencia acaba pareciendo una alcantarilla gigante, aunque debo añadir que los servicios de limpieza van a destajo e intentan limpiar la ciudad lo más rápidamente posible, aunque los pobres no dan abasto.
LAS FALLAS SON...CHURROS Y BUÑUELOS CON CHOCOLATE
Invitados imprescindibles de la semana fallera (y previas) son los eternos puestos de churros y buñuelos, tan abundantes que hay uno en cada esquina, como quien dice. Tanto paseo viendo fallas o yendo de fiesta da hambre, sin importar la hora del día, de manera que estos puestos hacen su agosto en marzo. Poco que añadir en este apartado, solo que si algún año en fallas no me tomo unos churros con chocolate siento un gran vacío en mi corazón (y en mi estómago, desde luego).
LAS FALLAS SON...LAS FALLAS, DESDE LUEGO
De la misma manera que los parisinos deben estar hartos de ver la torre Eiffel y los neoyorquinos de la Estatua de la Libertad, creo que ya no valoro los monumentos falleros en su justa medida. Todos los años aparecen ahí y ya no me asombran como antes, aunque siempre me alegra ver a alguien que no ha visto una falla en su vida alucinando en colores varios. Siempre se me encoge el corazón al ver arder uno de estos monumentos. De hecho, este año ha aparecido una campaña publicitaria (creo que de ono) que dice "Los valencianos son capaces de quemar el trabajo de un año en una noche". Qué gran verdad. Pero las tradiciones son las tradiciones y hay que cumplirlas porque son...¿tradicionales?
LAS FALLAS SON...
Las fallas son muchas más cosas, desde luego. Falleros y falleras, la ofrenda, la cridá, el ninot indultat, los eternos pasacalles (que hace cinco años casi me impiden comprarme el Resident Evil 4) y varias cosas más que he obviado en esta entrada. Pero, como persona que vive en Valencia y vivo las fallas un poco de lejos (sin estar apuntado a ninguna falla, quiero decir) estos son las conclusiones que he ido sacando año tras año. Como ahora tengo este blog he dicho "bueno, parece un buen momento para escribir lo que pienso". Espero no ofender a ningún valenciano fallero de pura cepa porque no es mi intención, desde luego. A los que esta fiesta os resulte ajena, os la recomiendo, desde luego, porque es algo que hay que vivir aunque sea una vez en la vida. Para mi, después de tantos años, es una fiesta que, siento decirlo, empieza a cansarme (debe ser la edad,supongo) y asomarme a la ventana el día 20 y no escuchar ningún petardo es casi un alivio. Espero que os haya parecido interesante la entrada, aunque no tenga nada que ver con las que escribo normalmente, pero tenia ganas de hacerla. A la próxima, volveré a los videojuegos. Un saludo.
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4 Comentarios:
Wow!
21 de Marzo de 2010 • 21:01 — thouyAlgo había leido de esta actividad, pero ha sido una descripción muy interesante y buena!!!! 5*!!!
Saludos!!!
Las fallas son... dolor de
21 de Marzo de 2010 • 21:57 — YareaGran entrada compañero, yo
21 de Marzo de 2010 • 23:17 — drevuGran entrada compañero, yo he hecho algo similar pero a lo cutre.
A mi las Fallas me gustan principalmente por que hay fiesta, todo lo demás MasterCa... digo, me da igual.
Me uno a Yarea xD
Salu2!! y 5*
¿Otro valenciano por aqui? xDDDDDDD
22 de Marzo de 2010 • 14:51 — SempromsYo a pesar de vivr en plena valencia no he sido nunca muy fallero, sinceramente el ruido es algo que no soporto (hay días que he acabado con dolor de oidos), pero supongo que es lo que tiene esta fiesta, al menos la fiesta siempre se presenta de una manera muy curiosa, ya que yo por ejemplo nunca quemaría mi trabajo de todo un año entero
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"LAS FALLAS SON...SUCIEDAD"
Sobretodo son esto, había que ver el centro de valencia en la nit del foc
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Un Saludo.