Insertar aquí frase profunda y trascendente
Blog de videojuegos, manga y anime, libros, cine y series de TV y, en ocasiones, de lo que me apetezca
La compra de Final Fantasy XIII ha sido, para mi, la consecuencia de un afortunado experimento. He aquí el porqué: es el primer videojuego que compro de importación, concretamente de Reino Unido. El atractivo precio de 20 euros provocó que me la jugara y el experimento ha salido bien. Vale que las instrucciones están en perfecto inglés (algo que tampoco es excesivamente incómodo) pero el juego corre en mi PS3 en perfecto castellano. FFXIII ha sentado un precendente en mi vida de jugón y espero que sea el primero de una serie de compras en el extranjero aprovechando la descomunal diferencia de precios entre España y el resto del mundo ahora que se me ha quitado el miedo a comprar por internet.
Al margen de aspectos económicos, ya dije en mi entrada del FFVIII que no me considero fanático de la saga, de manera que adquirí este FFXIII obligado en parte por mi hermano al que le encantan este tipo de juegos (ya me devolverá la jugada con el Birth by sleep). Vista la cantidad de críticas vertidas sobre la decimotercera entrega de la saga por su enfoque pasillero y por un deficiente sistema de batalla me esperaba lo peor cuando metí el disco en mi PS3. Y, siento decirlo, las críticas tenían razón. Pero vamos por partes y empecemos por el principio.
Como a muchos fans, la ausencia de cuatro semanas de One Piece se me está haciendo muy cuesta arriba. En fin, veamos lo positivo: ya han pasado dos semanas;solo quedan otras dos (snif). Por suerte, el anime está en su momento más calentito, con la guerra de Marineford llegando a su punto álgido (al margen de unos altibajos preocupantes en la animación y de un lentísimo ritmo narrativo). Para pasar un poco el mono, me ha dado por hacer una entrada con las películas de One Piece, algo que además me apetecía escribir después de ver la última, Strong World, dirigida por el mismo Oda.
Las películas basadas en mangas o animes suelen seguir la misma estela: historias originales que no afectan a la historia principal, presentan personajes inéditos, una calidad notable en la animación respecto al anime, una buena banda sonora... Todas estas virtudes cuentan con el gran pero de no ofrecer ningún tipo de información a los seguidores de la historia principal limitándose a narrar una historia nueva que en ocasiones es de calidad cuestionable y a veces es incluso incoherente con el manganime en que se basa. Dicho todo esto, embarquémonos en este repaso. Aviso de que voy a limitarme a hablar de las películas ya que ya hablé largo y tendido de One Piece en una entrada doble en este mi humilde blog. Aclarado este punto, vamos allá.
ONE PIECE: LA PELÍCULA
Con Dragon Quest IX a la vuelta de la esquina, me ha parecido un buen momento para recordar la anterior entrega numérica de esta saga. A pesar del 8 en números romanos que adorna el título de esta entrada, lo cierto es que El periplo del rey maldito fue el primer Dragon Quest que llegó a tierras europeas allá por abril de 2006. Y lo cierto es que lo hizo por la puerta grande. Veamos qué es lo que nos ofrecía.
Algo extraño me golpeó la primera vez que jugué a este Dragon Quest y lo cierto es que es difícil explicar. Nos encontramos ante el típico RPG, con un gran mundo por explorar, combates por turnos con los comandos a los que cualquier RPG nos tiene acostumbrado, una historia bastante típica... ¿Qué es lo que hace a este Dragon Quest tan bueno y especial? Vamos por partes.
Gráficamente el juego era y sigue siendo una pasada. Disponemos de un mundo descomunal con bosques, montañas, aldeas, ciudades, desiertos, ríos, mares... Todo perfectamente recreado con un exquisito cell shalding que da una sensación de dibujo animado muy conseguida. A diferencia de Wind Waker, no llega al nivel de estilo cartoon, sino que más bien nos da la sensación de estar viendo los escenarios de un anime japonés.
Existen autores que, al margen de los libros que escriban, siempre serán recordados por una obra muy concreta. Ahí está Tolkien con su Señor de los Anillos, J.K. Rowling con su Harry Potter, Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes... En el caso de escritores como Stephen King la cosa está más complicada. Autor prolífico y comercial como pocos, sería difícil decir cual es su obra más relevante. Candidatas, al margen de su calidad, hay bastantes: It, Cujo, El resplandor, Carrie, Apocalipsis, La milla verde... La lista es larga y decidirse sería complicado (al margen de los gustos de cada uno). En esta entrada quiero hablar de la historia más importante (según el propio King) que el escritor de terror ha creado. Se trata de la Torre Oscura, una serie de siete libros, el primero de los cuales King empezó a escribir en 1970 y cuya última entrega se publicó en 2005. Adentrémonos en el mundo de Rolando de Gilead, el último pistolero. Un mundo que, como el primer libro indica "se ha movido".
"El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él"
Es curioso comprobar que, entre las numerosas entradas de los blogs de gamefilia, es bastante habitual ver cada uno o dos meses un análisis de Golden Sun. Esto da una idea del nivel de popularidad de este juegazo de Game Boy Advance. Méritos le sobran, desde luego, pero es curioso comprobar que apenas hay entradas que hablen de la segunda entrega. Aunque pensaba hacer dos entradas, una de la primera entrega y otra de la segunda, ya he leído análisis muy buenos del Golden Sun original muy difíciles de superar, de manera que esta entrada se centrará en la secuela de Golden Sun: La edad perdida, aunque hablaré de la primera entrega a ratos, ya que para explicar la historia es imprescindible conocer la del original. Adentrémonos en la conclusión de las aventuras de un grupo de adeptos dispuestos a darlo todo para salvar su mundo.
A pesar de que el final de 24 no era algo tan esperado y cacareado como el de Lost, la conclusión de las aventuras de Jack Bauer era algo que yo temía y deseaba a partes iguales. Como me conozco, he esperado a que la octava y última temporada de la serie protagonizada por Kiefer Sutherland fuera totalmente emitida para poder verla de un tirón sin tener que sufrir molestos parones entre capítulo y capítulo.Hace escasos minutos he visto el último capítulo que ha puesto fin a las andanzas del ex-agente de la CTU. Ha sido un final que no me ha dejado indeferente, de manera que he decidido escribir esta entrada.
Vaya por delante el hecho de que voy a incluir spoilers de los gordos que irán in crescendo según avanza la entrada. La escribiré por secciones poniendo avisos.Estas son mis impresiones de la temporada final de 24, otro de los intesísimos días de la vida de Jack Bauer. Vamos allá.
LAS PRIMERAS HORAS (spoilers mínimos)
La octava temporada de 24 empieza a las 16:00, dos años después de los acontecimientos de la séptima y transcurre en la ciudad de Nueva York. Jack Bauer, salvado in extremis por su hija del arma biológica con la que se infectó en la temporada 7, está recuperado. Se nos muestra a un Jack hastiado, que intenta olvidar su pasado y centrarse en lo que le queda de familia: su hija y su nieta.
Al margen de lo que a mi me gusta llamar la santísima trinidad del manganime (formada por One Piece, Naruto y Bleach), existen una serie de manganimes que pisan los talones a las tres grandes. Son series de gran calidad que cuentan con un buen número de seguidores y una más que merecida popularidad. Es el caso de Death Note, Soul Eater, D Gray Man o Gantz (por citar algunas, aunque hay más). Dentro de este grupo se encuentra el manganime del que quiero hablar en esta entrada, Fullmetal Alchemist. Con su conclusión a la vuelta de la esquina, el cercano final se la serie es una excusa tan buena como cualquier otra para hablaros de este gran manganime. Vamos allá.
Fullmetal alchemist se ambienta en un mundo ficticio en el que la alquimia es una ciencia. Como tal, cuenta con una serie de reglas y fórmulas que deben ser tenidas en cuenta para realizar espectaculares manipulaciones de la materia. La regla más importante que debe tener un alquimista a la hora de hacer una transmutación (proceso alquímico) es el llamado intercambio equivalente: para obtener algo, debe ofrecerse algo de valor similar. Véase como en el primer episodio se nos muestra que para arreglar una radio hecha pedazos se necesitan los pedazos de dicha radio, no se puede crear una radio de la nada. Mediante un círculo de transmutación dibujado en el suelo, un alquimista puede realizar espectaculares transmutaciones.
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