22 de Mayo de 2013
Feb
28

Tears of Nobody: Misión 01

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¡He vuelto! Y aquí va más de mi historia basada en Devil May Cry. Cosme Fulanito, gracias por tu mensaje y en cuanto a Nero... ya veremos, ya veremos XD. Os presento la primera parte del capitulo:

 

 MISIÓN 01: UNA FIESTA DE CUIDADO


Dante: contratado. Equipo de investigación: preparado. Planos y seguridad: revisados. Vestuario: Listo. Yuki revisaba cuidadosamente uno por uno los preparativos pues era una persona muy perfeccionista, ordenada y metódica. Alguien de fuera podría pensara que era algún tipo de obsesión, pero a ella toda esa organización la confería una seguridad y un aplomo capaz de parar la embestida de un animal salvaje. No sólo tenía organizados todos los elementos propios, también había planeado cualquier imprevisto que pudiera surgir. E incluso  sabía que si se le escapaba algo, cosa excepcional, con todo tan medido y calculado sería capaz de adaptarse a cualquier situación. Si uno era muy meticuloso pero  no era capaz de improvisar, que ni se esforzara en intentarlo, pensaba Yuki.

Por todo esto, ella era muy consciente de que su carácter iba a chocar con el de Dante, como había sucedido al pedirle firmar un contrato. “ No lo necesitas, soy un tío muy legal. Si digo que haré algo, lo haré.” Por desgracia, no era una cuestión de honestidad. De todas formas, puesto que al firmarlo se aseguraba de cobrar la mitad del pago al finalizar, y si la cosa acababa bien recibiría un plus, no hubo mayor problema. De esa forma, el Devil May Cry liquidaría sus deudas y Dante recibiría un buen pellizco.

Yuki sabía que la calidad era cara y no le importaba pagar el precio. Además, un trabajador bien pagado era un trabajador contento, y un trabajador contento trabaja motivado y no se queja. Tan sencillo como eso.

Se sentó en la suave colcha azul de su cama. Su habitación, al contrario que el resto de la mansión, era más bien pequeña y austera. Tenía lo justo: la cama, una cómoda, una pequeña mesa con cajones y una estantería encima de la mesa con unos cuantos libros. Todo de madera clara. También había una mesilla de noche junto a la cama, con un teléfono negro que simulaba a los antiguos con ruedecilla en el marcador. Lo único que parecía estar fuera de lugar, era un  gran espejo ovalado de marco dorado, que se encontraba reflejando la ventana. Había otras dos puertas en la habitación: una corrediza que llevaba a un vestidor y otra que llevaba a un baño de grandes dimensiones. La habitación era de un color azul muy claro, que le daba un aspecto frío y desangelado.

Sacó un reloj de bolsillo plateado y lo abrió. Miro tranquilamente como se movía el segundero, hasta que sonó el teléfono. Se levantó y contestó:
-¿Si?…, Muy bien, hágalo pasar.

Dante miro al techo impresionado. Lámparas caras, espacios amplios, muebles caros, unas elegantes escaleras que se dividían en dos, adornos caros… y sin embargo, nada estaba puesto en exceso. La casa en sí no agobiaba, todo ordenado, limpio… ¡Sí señor! Se podía acostumbrar a ello.

A su espalda se encontraba un mayordomo de avanzada edad y mirada severa, que parecía mirarle con desaprobación. El hombre tenía le pelo blanquecino, un bigote tupido y la cara marcada por las durezas de la vida, pero parecía que pudiera aguantar muchas más. Vestido correctamente como debiera hacerlo un mayordomo, le había dicho que Yuki bajaría en cualquier momento.

Y ahí estaba: llevando otra vez uno de esos trajes de ejecutivo que la hacían parecer tan mayor y unas gafas oscuras que ocultaban sus ojos a la mirada de la gente. Con lo mona que debía ser y el mal gusto que tenía al vestir.

-¡Menuda choza!-dijo Dante.- Sí que sabes montártelo bien.

El mayordomo carraspeó, pero él lo ignoró.

-Suele pasar cuando te tomas en serio tu trabajo.-se plantó delante de Dante mirando el reloj. Lo cerró de golpe y dijo- Llega diez minutos tarde, señor Dante.

-No por mi reloj. ¡Vaya! Que cosas, ¡si no tengo!.

Yuki le lanzó el reloj de plata y Dante lo cogió al vuelo. Paso por su lado hacia el mayordomo y se giró levemente para decir.

-Solucionado, y que no vuelva a pasar. Valoro mucho la puntualidad, señor Dante.-se dirigió al mayordomo- Señor James, encárguese de que la señorita Judith le proporcione el traje adecuado, y en cuanto a la funda “de guitarra”, haga lo acordado.

La “funda de guitarra” que Dante llevaba a la espalda no era más que una manera de esconder a Rebellion, su espada demoníaca. Esta era casi de su tamaño, plateada, y con unos adornos de calavera y huesos entre el filo y la guarda. La mirada de la calavera era terrorífica, pues parecía poseer la burla de Dante, pero de una manera macabra y siniestra. Uno casi podía escuchar su risa, claro está, si sobrevivía lo suficiente a un enfrentamiento contra ella.

-Espera un momento, vas muy deprisa para mi. ¿Qué le pasa a mi ropa? Si voy marcando tendencia.

-Precisamente. ¿He de volver a remarcarle la necesidad de que nadie le reconozca? Si le ven no nos dejarán pasar.

-No creo que nadie sea capaz de detenerme cuando se celebra una buena fiesta.

-Puede ser, pero el tiempo que tarde en entrar los demonios aprovecharan para hacer de las suyas. Mire señor Dante, no se cuales son sus motivaciones para trabajar cazando demonios, pero se lo diré de dos maneras: una, si lo que quiere es proteger a la gente cuanto más tarde, más personas morirán; y dos, si lo que quiere es matar demonios, cuanto más tarde, más se le van a escapar.

Dante se quedó sorprendido, aunque por supuesto, no lo demostró, pero en apenas un segundo la chica había definido muy bien parte de su carácter y lo estaba dejando a raya.

-… en pocas palabras, si quiere que esto salga bien, tendrá que hacerlo a mi manera. Pero no se preocupe, sólo será está noche. Después podrá volver a su abrigo rojo. Y a su pelo blanco… tendrá que teñírselo también, no es muy normal que gente de su edad tenga ya el pelo de ese color y es bien sabido que Dante es un joven con el pelo blanco. Y no se preocupe por el arma, la tendrá a mano cuando lo necesite, y mientras tanto nos ocuparemos de que esté en perfectas condiciones. Señor James- volvió a mirar al mayordomo.- me voy a cambiar para la fiesta, que nadie me moleste hasta la hora de salir. En ese momento quiero a todos preparados, señor Dante incluido.

-Por supuesto, señorita.- James se inclinó levemente.  

Acto seguido, Yuki subió a la planta superior, perdiéndose de vista. Dante se rascó la cabeza pensativo:

-Vaya, vaya… ¿no se la puede decir que no, verdad?

-La señorita es muy estricta y le gustan las cosas bien hechas. Debió habérselo pensado mejor antes de firmar el contrato. Bastante es que le permita toda esa grosería. Ahora, si hace el favor de seguirme…

5
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1 Comentario:

    Seguirme... que?

 

 

Seguirme... que? masss.,,. por dios que me dejas con la intriga,, quien piips!! es esa mina?,,, bueno abra que esperar la tercera parte.,., me encanta como describes las cosas como a rebellion ,,,  5 estrellas para una de mis escritoras favoritas!!!