10 de Febrero de 2012
Mar
29

Wii Music (Wii), impresiones

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Imaginad un aparato que os permita interpretar una melodía usando una guitarra, un piano, un ukelele o un saxofón, aunque no sepais cómo se tocan estos instrumentos, simplemente dejándoos llevar por vuestra intuición musical y las sensaciones que os transmita la música. Wii Music viene a ser algo similar.

Cogemos el mando, adoptamos una pose (opcional) y nos dejamos llevar. El control es tan accesible como el de Wii Sports, y resulta difícil concebir el mismo juego con un mando clásico. Los 60 instrumentos seleccionables se controlan de cuatro formas básicas, aunque hay excepciones. Un sencillo tutorial al comenzar nos guía por los conceptos básicos al mismo tiempo que nos permite dar los primeros pasos, y en poco tiempo estamos haciendo vídeos musicales.

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La idea es hacer que suene la música. Nosotros llevamos el ritmo y la intensidad, y decidimos cuándo va a sonar cada nota, pero no qué nota ha de sonar. De eso se encarga la consola en base a la melodía que hayamos escogido. Sencillo y más intuitivo de lo que parece. Todo es tan relajado que, aunque hay guías que nos indican cuándo hemos de hacer sonar el instrumento, están desactivadas por defecto, para que nuestra principal preocupación sea divertirnos y no nos sintamos presionados.

La selección de canciones, aunque amplia, no es muy variada en géneros, ni tiene éxitos comerciales actuales, pero te permite explorar diferentes formas de interpretación. De entre todos los temas elegidos, destacan los de la propia Nintendo y los clásicos. Las melodías tradiconales también son interesantes. En general, uno se da cuenta de que lo que se buscaba son canciones fáciles de reconocer y tararear, todas bastante asequibles aunque unas cuesten algo más que otras, y todas con mucho margen para hacer variaciones. 

Cuando hayamos terminado, podemos guardar el vídeo de nuestra interpretación, repetirla si no nos ha gustado, o bien añadir más "pistas", seleccionando otro instrumento, hasta completar las seis como máximo que forman cada actuación. También podemos utilizar vídeos ya grabados y modificarlos sustituyendo sus interepretaciones por unas nuevas, o añadir más pistas si caben. Esto último es nteresante sobre todo porque puedes modificar vídeos que te hayan enviado por internet.

Al final, ponemos una puntuación a lo que hayamos hecho, algo que sirve más bien para clasificar los vídeos que para inflar nuestro ego.

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Como complemento a este modo principal, tenemos los minijuegos, pocos y cortos, pero divertidos, alguno ciertamente desafiante. Aquí sí que habrá que esforzarse para que la consola nos dé la enhorabuena. Sobre todo porque con ello desbloqueamos más canciones e instrumentos.

¿Y eso es todo? Sí y no. Si queremos podemos dejarlo ahí, lo cual es muy lícito, y Wii Music no irá más allá de ser un pasatiempo para tardes aburridas o reuniones familiares (pueden jugar hasta cuatro a la vez). Al fin y al cabo, el juego no nos va a reclamar que nos falta algo por hacer.

Pero si nos pica la curiosidad, podemos meternos en un lío muy gordo. Y es que el juego está lleno de pequeñas opciones que en realidad suponen expandir un poco más el universo de posibilidades. Para empezar, las clases. Hay dos, normal y avanzada, por cada uno de los once estilos musicales que contempla el juego, que suponen a su vez once variaciones para cada canción, además de la versión por defecto. En el tutorial que hay al comienzo del juego completamos dos de estas clases (las que corresponden al estilo "Rock"), pero quedan las demás.

Ya he mencionado los diferentes estilos que podemos elegir para interpretar cada canción, pero además podemos modificar el tempo, haciendo que suene más rápido o más despacio. Incluso podemos modificar el tempo de los vídeos, lo que nos permite, por ejemplo, grabar una actuación lenta con las partes complicadas, subir el tempo y grabar las partes sencillas, un truquillo que resulta especialmente útil en las canciones más difíciles.

¿Queremos interpretar "Material Girl" con un toque caribeño? Se puede. ¿Una versión rock del Himno a la Alegría? ¿El tema de Mute City (F-Zero) con estilo lento de jazz? ¿Música tradicional japonesa con toques raperos? ¿Folclore con sabor a rumba? Todo se puede hacer. La cuestión es si estás dispuesto a invertir el tiempo necesario para lograrlo, porque no es fácil. En su último término, puedes modificar tanto una canción hasta que llegue a sonar completamente diferente a la original. Para hacer esto, y que quede bien, se necesita mucha, mucha práctica, o mucho, mucho talento. 

Bienvenido al otro lado de Wii Music. Ahora el juego ya no es un pasatiempo familiar y simplón, sino un exigente rompecabezas musical.

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Los que tengan la Balance Board (ya sabeis, la tabla de Wii Fit) podrán acceder a un modo de juego extra, el Modo Batería, en el que dicho instrumento es el protagonista. Aquí el concepto cambiará radicalmente, porque el juego pasará a ser un simulador puro y duro. Esto ya no hay forma de tomárselo relajadamente. O aprendes a tocar bien, o el desastre será total. Para aprender tenemos quince lecciones que nos llevarán por los principios básicos del manejo de la batería, desde ritmos sencillos hasta fórmulas más complejas que requieren una buena coordinación de manos y pies. Aunque podemos ir aún más lejos, habrá que recurrir a tutoriales no incluídos en el juego, como los que aparecen en el Canal Nintendo. Pero para empezar, las quince lecciones que vienen en Wii Music son más que suficientes.

Cuando hayamos cogido algo de soltura y confianza, podemos atrevernos a tocar cualquiera de los temas del juego con la batería. Los vídeos grabados aquí valen luego en el modo normal, con lo que se pueden hacer actuaciones más variadas aún. Y con ello el universo de posibilidades del juego se habrá expandido dando un salto de gigante.

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En cualquier caso, el Modo Batería es un añadido que se aleja de la idea central de Wii Music, cuya esencia está en dejarse llevar por la intuición y las emociones. 

La presentación del juego está muy trabajada, sin duda el juego más cuidado de la serie "Wii Algo" en ese aspecto. Los gráficos son limpios, con colores elegantes, y hay cantidad de detalles llamativos, como poder tocar directamente en el menú del juego acompañando el tema central, o el "vídeo" de fondo que aparece en uno de los escenarios y varía con cada canción (en especial, cuando elegimos algún tema de Nintendo). 

Más allá de polémicas, críticas ácidas y comparaciones sin sentido con otros juegos, Wii Music es una oferta interesante cuya principal virtud es al mismo tiempo su mayor lastre, y consiste en poner el peso de la experiencia en el propio jugador, darle libertad total para entender y usar el juego como él quiera. Con este título, más que con cualquier otro, intentar hacer una valoración objetiva es complicado. El juego es, en gran medida, un reflejo de lo que queramos ver en él, de nuestra propia iniciativa.

Yo puedo decir que me lo he pasado en grande con este juego, que me ha fascinado más que otros títulos mejor valorados en los medios, no sólo por la propuesta en sí, sino también por lo mucho que me ha hecho pensar en lo que realmente espero de un videojuego, en un momento en el que había empezado a perder interés por esta forma de ocio, a falta de ofertas que me llamaran la atención. En cierta manera, me ha hecho recordar por qué me asombraban tanto los videojuegos cuando empezé a jugarlos: más allá de historias más o menos intelectualoides o meritorios avances técnicos, la interactividad, el sentir no sólo que estás en una situación distinta y ajena a realidad que te rodea, sino que puedes manipularla, interactuar con ella, que es en esencia lo que constituye un videojuego. Ahí es donde otros juegos repiten fórmula hasta la saciedad, mientras Wii Music ofrece algo si no completamente nuevo, al menos sí atípico. 

5
Valoración media: 5 (2 votos)

1 Comentario:

Estoy de acuerdo

Yo soy músico profesional y he tenido oportunidad de probarlo, y la verdad, tienes toda la razón. Wiimusic ha sido muy infravalorado x gente que, con todos mis respetos, no tiene ni zorra de música. La prensa especializada valora más un Guitar Hero o un Rock Band, pero estos juegos son creatividad cero, son una especie de karaoke, mientras que Wiimusic tiene opciones realmente interesantes para personalizar, improvisar, crear... También sería una herramienta increíble para las aulas de institutos y conservatorios, ya que permite trabajar la improvisación (sobretodo desde el punto de vista rítmico) de manera sensacional.

En definitiva, creo que la prensa debería haber buscado la opinión de músicos profesionales para valorar Wiimusic, y desde luego se hubiesen dado cuenta de que tiene mil millones de posibilidades más que otros simuladores  "musicales" y que es realmente creativo 100%. Saludos.