5 de Diciembre de 2008

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Jul
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La Muerte Púrpura - Autor: ErikAdams

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La Muerte Púrpura

Autor: ErikAdams

I

Caminaba encorvado y lentamente, hundiendo sus botas de color púrpura hasta casi las rodillas en la gruesa capa de nieve. Aunque hacia unas horas que la fuerte tormenta habia amainado, se cubría como podía con una roída y oscura capa de piel de lobo del gélido viento que soplaba levantando nubes de polvo y hielo. Al llegar al punto más alto de la colina, se paro a observar el espectáculo que ofrecía la mágica y letal noche invernal de Ranacoth, el mundo que agonizaba con los últimos envites de la dura estación. La esperada primavera estaba ya próxima, pero mientras tanto a los habitantes les quedaba por pasar lo peor de esta terrible temporada, la peor que recordaban en los últimos 30 años.

Las dos lunas asomaban tímidamente entre los resquicios de unas pocas nubes que amenazaban con descargar de nuevo su ira a lo largo y ancho de aquellas antaño fértiles tierras. Debajo de la empinada cara del montículo, justo a la orilla de un fino arroyo con las aguas congeladas por las bajas temperaturas, dormía una pequeña aldea cuyos habitantes debían estar sobreviviendo gracias a las reservas del pasado verano. La sombra de un espeso bosque en la lejanía, danzaba bruscamente empujada por el viento. En el horizonte, el leve resplandor que precede al alba comenzaba a apagar las brillantes estrellas que le habían acompañado durante todo el viaje… De repente, una inmensa nube oculto las dos lunas, dejando todo en penumbra e impidiéndole la visión de su objetivo. Su antiguo hogar. El lugar que le vio nacer.

Cansado como estaba por el largo viaje que habia emprendido, se sentó sobre una roca que sobresalía de entre la nieve y que la naturaleza habia puesto allí para tal fin. Como era su costumbre, esperaría al momento en que el sol asomara por la línea que separaba tierra y cielo para iniciar el descenso, y mientras tanto en silencio pensaría una vez más en el sentido de sus actos ¿Podía llevar tantos años equivocado?

El hombre del que os hablo era alto y de complexión fuerte. Aparentaba unos 50 años, aunque su edad real no llegaba a los 40. De piel blanca como la nieve que daba a su semblante la sensación de tratarse de alguien no del todo vivo. Una larga melena de color oscuro caía lacia por su espalda como una negra cascada. Pequeñas cicatrices surcaban su rostro acompañando a las arrugas que se le habían empezado a formar, dejando ver a simple vista que su vida tenía que haber sido un cúmulo de aventuras y desventuras. Debajo de la vieja capa iba vestido con una armadura completa de Purpurita, el metal púrpura mas liviano y resistente conocido, la cual daba a entender que en algún momento de su intensa vida habia tenido en sus manos una gran cantidad de dinero aunque ahora simplemente pareciera un pordiosero. En su espalda, sujeta con unas gruesas correas de cuero colgaba una enorme y vieja espada de excelente factura. Pero lo que realmente destacaba de el, eran sus ojos.

De un profundo azul que hacia caer a todo aquel que los mirara en un pozo donde parecían estar encerrados el cielo y el mar en perfecta armonía. Y es que su vida habia sido como esos dos elementos, en calma durante su niñez y tornándose tormenta años mas tarde cuando descubrió el significado de la vida. Todo eso desvelaban sus ojos al que los mirara, aunque poco importaba conocer sus mas profundos secretos, ya que cualquiera que tuviera el valor de cruzar su mirada con el, condenaba su vida al instante. Por que el era aquel del que corrían rumores por todo el país fruto del miedo. El era Ellar, mas conocido como “la muerte púrpura”, y su presencia en las inmediaciones significaba la aniquilación de todo ser vivo.

Pero en aquella ocasión paso algo extraño. Al sentarse y mirar desde lo alto los paisajes que habían albergado su niñez, noto un sentimiento que creía olvidado en su interior. Un sentimiento que poco a poco hizo que se formara una película de lágrimas en sus ojos, haciendo que el mundo que le rodeaba se deformara como esbozos de un cuadro a medio terminar. ¿Podría tratarse de nostalgia por la vuelta al hogar? Con un rápido movimiento de sus manos, aparto las lágrimas de su rostro, por el temor a que se comenzaran a congelar como el resto del mundo. Y comenzó a darle vueltas una vez mas al pasado que le perseguía como una maldición.

II

“¿Madre?... Se acerco al cuerpo inerte de su madre y observo el profundo tajo que la hacia manar sangre de su vientre. ¿Dónde habían ido aquellos hombres? Horas antes, su madre se habia encerrado en el mugriento cuarto de aquel burdel con dos hombres que habían insistido en pagar muy bien el servicio. Durante unos minutos, de la habitación cerrada solo habían surgido risas y frases malsonantes, pero al poco tiempo estos sonidos se convirtieron en jadeos y gritos de placer. Su madre habia sido el orgullo del dueño del burdel durante mucho tiempo, por su belleza deslumbrante y su cuerpo que incitaba a la lujuria, pero eso se termino bruscamente cuando sus dos últimos clientes habían decidido después de terminar, que el precio que cobraba era demasiado alto, ya que la belleza efímera ya comenzaba a desaparecer por el peso de la edad… Se escucharon gritos. Comenzó un forcejeo. El sonido de un bofetón seguido del caer de objetos y finalmente el silencio… Los desconocidos desaparecieron y Ellar se encontró solo… con 6 años de edad, en esos momentos solo pensó en huir…”

III

“¿Hacia dónde se dirige un jovenzuelo solitario como tu? El hombre que le hablaba era un viejo vagabundo, que habia llegado a la aldea pocos días antes. Le faltaban la mitad de los dientes, y la otra mitad colgaban negros y podridos en su apestosa mandíbula. El anciano alargo sus famélicos brazos y agarro al niño fuertemente tapándole la boca para que no pudiera emitir ni un sonido. A los pocos minutos estaban lejos de allí, en el interior de una vieja choza de adobe que olía a vino y excrementos. Aquel hombre habia sido hace mucho tiempo un conocido hechicero del imperio, pero los conocimientos que fue ganando le hicieron perder poco a poco la cabeza, hasta convertirle en el repulsivo ser que le miraba con ojos maliciosos. Con estos hechos comenzaron los largos años de encierro y sufrimiento continuo. Le obligaba a realizar las más repugnantes tareas y a servirle en las más disparatadas ideas que se le ocurrían. Eso era durante el día, ya que por la noche, cuando el vino se agotaba y la comida le dejaba un regusto amargo en el paladar se acercaba a él con esos ojos que habia visto tantas veces en la clientela de su madre y… Cuando cumplió los trece años, una noche se acerco por su espalda y sin pensárselo dos veces le atravesó con un oxidado cuchillo de carne. Aquella fue la primera muerte que dispensó, y con ella comenzó a formarse en su interior aquella armadura de odio que le acompañaría por el resto de su existencia…”

Continuará...

Comentarios de Lester Knight: desde antes de finalizar la colaboración de Se alquila habitación con vistas al infierno tuve dos cosas claras de ErikAdams: había hecho un amigo que era un tesoro, y tenía el cuerpo con ganas de seguir disfrutando de sus historias.

Así que ni corto ni perezoso le escribí un e-mail, invitándole a continuar sus colaboraciones con un relato de fantasía, donde dierá rienda suelta a su estilo tan particular. Cual fue mi sorpresa que al día siguiente me envió pletórico La Muerte Púrpura. Nada más leerlo supe el por qué.

¿Podía ErikAdams superar el éxito de Se alquila habitación con vistas al infierno?

Rotundamente, Sí.

Gracias amigo mío, por el regalo que has hecho a los lectores de Gamefilia Wink

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