22 de Noviembre de 2008

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Mayo
24

Viaje fotográfico al 2005: Praga

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 Antes que nada, he editado las fotos de este post alojándolas en otro lado para que se puedan ver sin problemas. En teoría ahora deben salir todas sin problemas. He añadido fotos de gente que fue al viaje en mi clase también, para tener algunas fotos más nítidas.

 

Hoy vuelvo con una entrada fotográfica, el testimonio de mi visita a la capital checa hace 3 años, tengo las fotos por ahí y ya que estoy, aprovecho.

Para poneros en situación, la semana del 11 al 18 de Marzo del año 2005, como viaje de final de curso de segundo de bachillerato fuimos a la ciudad de Praga.

Ha pasado ya su tiempo pero obviamente hay cosas que no se olvidan fácilmente, como los edificios, la comida y demás detalles en los que voy a entrar en este post.

La aventura empieza un día cualquiera por la mañana. Bueno, un día cualquiera no, no todos los días alguien se levanta a las 5 de la mañana para estar a las 6 al aeropuerto de Girona, en el que nos reunimos con la expedición para hacer los trámites necesarios para embarcar luego. El plan es hacer unas 3 horas de viaje hasta el aeropuerto secundario de Frankfurt, Frankfurt-Hahn, que está bastante lejos de la ciudad del mismo nombre, y en el que Ryanair, la línea en la que viajamos, tiene una buena estructura montada. De ahí tocaba hacer una ruta larga de unas 4-5 horas hasta llegar a Praga, con algún parón.

Aquí toca empezar a meter fotos o el público pronto se hartará de asco. Antes de todo, las imágenes no son de muy buena calidad, creo yo, y mi material para hacerlas tampoco era el mejor, pero es lo que hay. Críticas, a mis padres para no mimarme con una cámara de última generación. LMAO

Para empezar algunas fotos de la vista de pájaro desde el avión.



(como se puede comprobar, la ventana no era un prodigio de limpieza que digamos)

Estar ahí arriba era impagable, sin duda.

Pura belleza, diría que eso era parte de los Alpes, pero no estoy seguro, con el tiempo se me ha ido olvidando la situación en la que estábamos.

En fotos como ésta es inevitable pensar en "Viven".

Esa foto ya es en el descenso hacia el aeropuerto. Lo siguiente ya es en territorio alemán.

Aquí, tras conocer a la guía que con un marcado acento alemán nos va a acompañar durante la semana, además del conductor que nos transportará por las carreteras. Ligera parada en una estación de servicio alemana, comer, recargar fuerzas para el resto del viaje y aprovechamos la nieve acumulada por ahí para hacer pequeñas guerras, cortas pero intensas, con las que tuve que guardar la cámara tan rápido como pude para no herirla.

Tras un largo viaje, por la tarde-noche llegamos al destino. El hotel Olsanka de Praga. Hacemos el reparto de habitaciones, descubrimos en qué pisos-habitaciones están repartidos los demás colegas, cenamos y hacemos una pequeña ruta de habitación en habitación. Por la mañana siguiente tocaba madrugar así que dormiríamos poco.

En el bar del hotel y en ese trozo de césped pasamos la mayoría de las horas nocturnas durante esos días.

Al día siguiente empieza la ruta en Praga. El autobús nos lleva al centro y ahí empezamos a ver edificios que la guía nos comenta, vemos tiendas, bancos para cambiar moneda(ahí se usa la corona checa) y demás cosas. Iré poniendo fotos y luego las iré comentando, aunque quizá sin orden cronológico, después ya me centraré en explicaciones sobre los detalles no vistos en las fotos. Empezamos por un barrio de origen medieval.

Uno de los souvenirs que di a mi hermano cuando volví fue una maqueta del próximo edificio. Concretamente, el Ayuntamiento Viejo.

Esa es una de las plazas más céntricas de la capital, suele haber bastante gente por ahí, ya sea en las paradas como en las tiendas de las calles.




Las fotos anteriores están tomadas en la misma plaza pero en puntos distintos, todas esas maravillas se pueden ver sólo moviendo unos grados nuestro cuello.

Ahora volviendo al primer edificio, el Ayuntamiento Viejo de la ciudad, acercándonos hasta mirar de frente a su torre podemos ver el reloj astronómico más antiguo de Europa. Tiene casi 600 años.




 

"Qué es esto de aquí arriba?" os preguntaréis. En la fotos del reloj astronómico se ve justo encima un par de ventanillas curiosas. Cada vez que se cumple una hora en punto van apareciendo esos muñecos por delante de las ventanillas y la gente se agolpa en la calle para verlos pasearse por delante.

Hecha la visita nos vamos a uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, que divide algunos de los barrios: El puente Carlos.(Karlov o como lo queráis llamar) Al final del pequeño túnel que marca la siguiente torre.(bastantes de los presentes en las fotos son compañeros de clase que como sólo se ven de espaldas no hay problema), la gran mayoría de la gente pero, son desconocidos para mi, gente de ahí o demás turistas.

Otra cosa a comentar de la ciudad es la velocidad de los semáforos. Es la ciudad en la que los semáforos para peatones pasan más rápido de verde a rojo. Por eso aún yendo a ritmo normal-rápido muchas veces ya está rojo al llegar a la otra punta, aún así los conductores son pacientes y no tienen prisa.

Ya que no tengo una foto de lejos del puente para que se vea bien, he buscado una que no está mal, aunque el puente es bastante más largo de lo que se ve:

Sí, ese dedo es mío, entre el frío y todo ni me fijé.

El tramvía de la ciudad visto desde el puente.

El paisaje estaba bastante nevado y sí, hacía bastante frío, no lo voy a negar.

El agua está poco menos que helada en el río Moldava.

Los amantes de la arquitectura encontrarán edificios y elementos para todos los gustos, sin duda.

En algunos de los tiempos libres la gente ya había tenido tiempo de comprar sus souvenirs, como podéis comprobar. La calle en la que estamos es de las más largas que andamos, de punta a otra tranquilamente más de 1 km.

Y esta es la foto al otro lado de la calle.

Las siguientes fotos son de una de las zonas más bellas de la ciudad, la zona del Castillo, con la Catedral de San Vito. El principal problema que tengo es que el día que fuimos llovió un poco e incluso cayó algo de nieve con lo que el objetivo de la cámara quedó algo borroso, con lo que intentaré mezclar fotos de las mías con las que encuentre para que no desmerezcan los edificios.

Aquí también hay los soldados a los que puedes hacer fotos contigo al lado sin que se muevan, algunos lo hicieron, yo, obviamente, no. xD


Desde fuera podíamos ver una buena panorámica de la ciudad.

En el edificio rojo fue donde residió Kafka durante su vida. Ahora es un museo sobre su figura.

Otra vez vuelta al centro de la ciudad, a acabar de ver parques y edificios varios.

 

Aquí un bicho pensando... Qué hago yo aquí rodeado de tanta gente? Quiero comer solo.

Cuidado, no os vaya a pisar el monstruo de arriba.

Bicho negro, cubo negro para beber, como es lógico.

BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE 

Estos animales estaban un día en una de las paradas de la plaza central, la de al lado del reloj astronómico de hace un puñado de fotos. No perdimos la ocasión de sacar algunas exclusivas.

Una de las personalidades de la ciudad, Kafka, tenía que tener una calle propia.

Aquí un cementerio judío, se hacía difícil poder hacer la foto ya que primero había que buscar un sitio desde el que se viera bien, luego hacerse hueco entre bastante gente que miraba.

El majestuoso Moldava cruzando la ciudad.

Bonitas gárgolas

Uno de los edificios más conocidos de la Praga moderna. Emulando los bailes de Ginger Rogers y Fred Astaire, obra de Frank Gehry. Es común hacerse una foto con la pareja delante del edificio emulando la forma del edificio.

 

Hasta aquí todo lo que está en Praga. En algunos de los días en los que hice las fotos según nos dijeron llegamos a andar 27 kms. Una barbaridad que me cuesta creer incluso a mi. Entre visita y visita, los tiempos muertos fueron ocupados para comprar recuerdos en las múltiples tiendas disponibles, para comprar material para las noches en las habitaciones de hotel y para buscar restaurantes.

Tengo que decir que en la comida hubo quizá el punto flaco de la visita, los primeros días comimos poco y caro con platos más o menos típicos de ahí, así que al final tuvimos que recurrir a los típicos restaurantes de comida italiana, que esos no fallaron, gran calidad y mucho disfrute. Otra cosa que ayudaba mucho para disfrutar las comidas era la bebida por excelencia: la cerveza.

De todas las variedades posibles y en algunos locales, más barata que el agua, era de consumición obligada para un bohemio como el menda.

En aquellos tiempos con el equivalente de las coronas checas, con unos 50 céntimos de euro podrías conseguir en algunos supermercado algún litro de cerveza. Muy útil para las noches en las habitaciones, sin duda.

La vida nocturna de la ciudad, la verdad, no la disfrutamos mucho, sólo un día conseguimos pasar unas horas en alguna discoteca pero el ambiente no me acababa de convencer. El gran descubrimiento fue el bar de debajo del hotel, en el que desde la tercera noche pasamos las horas hasta que nos dábamos cuenta que no ibamos a dormir nada si seguíamos ahí. Levantarse a las 7 después de irse a dormir a las 4-5 era lo habitual esos días. Antes de descubrirlo perdimos un par de noches reuniéndonos unos 12 en habitaciones de 4 personas para vaciar el alcohol obtenido durante el día. Obviamente siempre con prudencia, limpiando las cosas y sin molestar a nadie.

En el césped de delante del hotel que he enseñado al inicio del reportaje también gastamos algunas horas, jugando a un deporte muy "sano", del que supongo que haré una entrada explicativa: el flunky-ball, juego que mezcla bolos con cerveza.

Siguiendo con el reportaje fotográfico. La visita a la ciudad tuvo también un hueco para la historia. Una visita al campo de concentración de Terezín.

Canal de piragüismo cercano a la carretera, ahí se ha disputado algún europeo.

Este cartel pone la piel de gallina, pero no es nada más que el comienzo.

Sobran las palabras

Yo estaba en una esquina de la habitación y enfocaba a todo lo ancho posible. En ese sitio habitaban unas 30 personas.

Pasamos por dentro de estas murallas para llegar a las otras puntas del campo.

Aquí residía el jefe del campo de concentración.

En esta piedra están inscritos los nombres de los campos de concentración conocidos.

El penúltimo día lo gastamos en una visita a la ciudad balneario de Karlovy-Vary, sitio en el que pasaban las vacaciones los ricos del país. Aparte de todo lo relacionado con las aguas, el principal reclamo de la ciudad, yo destacaría otra cosa, unas galletas planas redondas deliciosas. Eran muy grandes y tenían varios sabores distintos. Todo amante del dulce debería probarlo.

Sí, otra ciudad nevada.

Muy bonito, pero agua muy caliente y poco gustosa.

 

Ya saliendo. Nos fuimos a Alemania para ir a dormir cerca del aeropuerto del que salía el avión. En este caso pararíamos para cenar a media tarde en la ciudad alemana de Wurzburg, que apenas visitamos.

Para el que no lo conozca, Wurzburg es la ciudad en la que nació uno de los grandes del baloncesto actual:

Exacto, Dirk "Robin Hood" Nowitzki.

Poco más a destacar de la ciudad salvo que comimos bastante mal y demasiado pronto para tener hambre. Al dormir en un pequeño hotel cerca del aeropuerto oíamos aviones a menudo y costaba dormir, aparte que vimos bastantes pilotos y gente relacionada con el mundillo durmiendo ahí, los uniformes no se podían confundir.

Y por la mañana, vuelta en avión, esta vez no me tocó ventanilla así que no hay fotos mías, aunque con las de la ida ya me conformé. Llegada en el aeropuerto de Reus y de ahí a Salt, Girona, el destino donde acababa un gran viaje.

Y para acabar, éste es el avión que nos llevó en mi primer y único viaje en avión, de momento.

Obviamente me llevé algo de ropa de recuerdo:

Algo parecido a esto, pero de azul oscuro.

Y como buen futbolero, tenía que dejar constancia de mi visita a los orígenes de uno de mis jugadores favoritos en esos tiempos, aunque ya estaba un poco en decadencia.

Me hice con una camiseta de la selección checa, aunque un poco falsa, tampoco me quejaré, no estaba muy cara.

 

Y sin que sirva de precedente voy a poner una foto mía de esos días que veo que tengo guardada por el Photobucket, con mi particular forma de suprimir las caras(lo hice hace unos 2 años creo).

Casi clavadito a Nedved... maldito perdedor, no podía ser rubio no...

 

Recomiendo Praga a cualquiera, la verdad. Me gustaría volver, pero sin guías, para perderme por ahí, tiene que ser una gozada, pero más cerca del verano, que no haga tanto frío, claro está.

 

P.D- Y como bonus photo, para los que han leído esta entrada y la que hice hace pocos días sobre el Flunky-Ball, una foto mía en Praga practicando ese deporte. Si no habéis visto la entrada, vedla malditos o no os enteraréis de qué estamos haciendo.

Soy el de la derecha, ahí concentrado. Very Happy

 

Y aquí lo que consumimos en las partidas de esa noche. Very Surprised

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