11 de Octubre de 2008

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Feb
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Super Mario Galaxy

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2007: Una nueva odisea del espacio
 
Durante años, los títulos plataformeros de Mario han sido el modelo a seguir, y ya no solo dentro del género de las plataformas (que desgraciadamente se está perdiendo cada vez más en favor de las aventuras de acción y los shooters) sino que también a la hora de enfrentarse al reto de crear un juego de cualquier otro género se intenta emular la calidad de sus títulos, con sus precisos controles, su desbordante originalidad, sus bellos diseños o sus pegadizas melodías que cientos de veces nos consiguen hacer tararear. Super Mario Bros en NES (1985) ya logró hacer todo eso, y posteriormente títulos como Super Mario Bros 3, Super Mario World y Yoshi's Island hicieron de Mario el mejor exponente de los juegos en 2D. Pero no contentos con eso, mientras ciertas franquicias se resintieron en el inevitable paso a las 3D (véanse Sonic o Castlevania), Nintendo lo logró una vez más cuando al bigotudo fontanero le llego la hora de pasear por un Reino Champiñón tridimensionalizado para la ocasión. Super Mario 64 (1996) le demostró al mundo como se hacía un juego completamente en 3D sin perder un ápice de la magia de las benditas 2D. En ese aspecto, aún 11 años después, sigue siendo el mejor referente.

El principal motivo de esta breve lección de historia no es simplemente el rellenar un cupo mínimo de palabras, sino también la forma perfecta de llegar a entender porque Super Mario Galaxy es uno de esos juegos que define y redefine su género en particular y los videojuegos en general. Super Mario Sunshine, aún siendo una excelente obra, nunca permanecerá en nuestras memorias con la misma fuerza que Super Mario Bros 3 o Super Mario 64 han conseguido. Super Mario Galaxy, en cambio, seguramente lo logrará, simplemente porque tiene la magia, las ideas, y lo que es más importante, la imaginación que solo los mejores tienen. Y Galaxy la tiene en cantidades industriales.

Los entornos imaginativos siempre han sido un ingrediente esencial en los juegos de Mario, y es en este ámbito donde Sunshine se quedó un pelín corto, perdiendo gran parte del encanto del Reino Champiñón surrealista con el que muchos crecimos. De hecho, la playa, el recinto ferial, el transporte marítimo o los puertos y aldeas del Sunshine se hacen tan atractivos visualmente como un tramo de autopista en comparación a los placeres que figuran en la última oferta de Mario. El uso de "Galaxy" en el título realmente hace énfasis en el grado de libertad que los desarrolladores han tenido a la hora de crear cada uno de los mundos. No hay límites, nada es tan surreal o fuera de los límites como lo que en esta ocasión se consigue con los maravillosos escenarios.

En lugar de las gigantescas islas flotando en las nubes de Super Mario 64, Galaxy introduce la idea de los planetas. Cada uno tiene su propia área gravitatoria, causando que Mario se aferre a su exterior (y a veces a su interior) de formas que nunca se habían imaginado. Si tiras a Mario por una cornisa, ya no significará la muerte (vaya, a veces sí), sino que encontrarás una nueva cara del planeta en cuestión. Esto abre un gran abanico de posibilidades que Galaxy aprovecha hasta límites nunca antes vistos, dotando al juego de una experiencia completamente novedosa. Es genial, no sólo la idea, sino también la ejecución.

Tan pronto estás invadiendo la plataforma de lanzamiento de un cohete, como al momento te ves escalando un robot gigante al más puro estilo Shadow of the Colossus. Entrar más en detalles sería robar parte de la magia que esconde este título, esa magia que consigue sorprender una y otra vez descubriendo detalles geniales a cada paso que avanzamos. Como también sorprende el nivel de diseño, que muchas veces hace caso omiso de cualquier regla no escrita o convención cuando se trata de plataformas. El juego está constantemente cambiando de 3D a 2D dependiendo de la situación. En las plataformas en 3D hay momentos donde una simple cámara fija es suficiente. Por ejemplo, no se hace necesario un plano en 3D cuando te estás moviento lateralmente por una plataforma fija a la vez que esquivas obstáculos de fuego (como en los castillos de los antiguos Super Mario en 2D). En Galaxy todo está calculado para ofrecernos la mejor perspectiva en cada ocasión.


La tendencia en la mayoría de los plataformas 3D desde Mario 64 ha sido la de soltarte en un mundo tridimensional y mandarte completar una serie de tareas para poder progresar. A pesar de que la recogida de estrellas sigue siendo el objetivo principal del juego, de nuevo Super Mario Galaxy vuelve a saltarse las reglas. El escenario principal del juego es una selección de observatorios, y cada uno contiene un galaxia con distintos planetas en órbita. Y estos planetas pueden ser cualquier cosa. Pueden ser un mundo a lo Mario 64 que contiene una determinada cantidad de estrellas, o pueden ser un montón de planetas interconectados, cada uno con sus propios puzles a resolver para avanzar. Cualquiera que haya disfrutado las fases semi-lineales de Bowser en Mario 64, será inmensamente feliz de ver una especie de regreso espiritual de las mismas. No es raro ver como algunos planetas existen solo para una simple estrella. Las cosas no son reutilizadas innecesariamente para alargar la vida del título, sino que se busca una mayor variedad que antaño.

Al contrario que en Super Mario Sunshine, donde la recolección de monedas rojas y azules formaban parte de un gran porcentaje de las 120 estrellas, aquí no hay ninguna labor tan tediosa. Se puede apreciar claramente el cuidado que han puesto en que la consecución de cada una de las estrellas sea siempre una experiencia divertida. Una de las principales razones por las que Yoshi's Island es un juego tan especial es la forma en que cada nivel tiene su propio tema, su propia idea, su propia mejora o habilidad que lo hacía diferente del resto. Super Mario Galaxy supera esa variedad.

Su originalidad a veces deja con la boca abierta, el juego presenta continuamente nuevas ideas y nuevas mecánicas de juego. Un factor clave en el logro de este sentido es quizás la inclusión del mejor abanico de habilidades desde Super Mario Bros 3. Todos hemos visto el traje de abeja de Mario, que le permite volar durante un limitado espacio de tiempo, o el de Boo, que nos permite atravesar determinadas paredes. Y aún hay más (¡vuelven las bolas de fuego!), pero eso es algo que mejor va descubriendo uno mientras juega.

El juego además no teme cambiar por completo la dinámica y el control en cada uno de los niveles. La bajada por un tobogán de agua, por ejemplo, se lleva a cabo con un control preciso moviendo el mando con sutiles giros de muñeca. O también alguna sorprendente fase tributo a Monkey Ball, donde guiaremos a Mario subido a una gran pelota y debemos evitar que llege al final del recorrido sin que caiga al vacío. También hay varias secciones donde se usa el puntero, la más común para viajar entre unas estrellas azules en las que haciendo click arrastran a Mario por el espacio.

Los controles funcionan siempre con absoluta perfección. La cámara busca la mejor posición, no quedándose nunca atascada y mostrando en todo momento la acción de forma impecable. Mario se controla exactamente de la forma que se esperaría controlar, moviéndolo con el analógico del nunchaku, saltando con el A, o combinando los botones Z y A para realizar el golpe con la culata o el salto largo. Sus movimientos son más rápidos, sus saltos más suaves y su "peso" se siente correcto. En pocas palabras, este nuevo Mario es una delicia jugable y multiplica la experiencia del Mario 64 como el Sunshine no logró hacerlo.

Ciertamente, la mayor parte de este juego se podría haber controlado tranquilamente con el mando de GameCube, pero al hacerlo, moriría la sorprendente satisfacción que nos proporciona el nuevo ataque giratorio. Viajar entre planetas se logra gracias a la activación de unas plataformas de lanzamiento con forma de estrella. Estas se podrían haber activado de forma automática o simplemente pulsando un botón, sino fuera porque el requisito de agitar el mando realmente te conecta con el juego. Lo mismo pasa con las peleas contra los jefes finales. En el pasado, un golpe mediante el presionado de un botón era más que aceptable, pero en esta ocasión romper la cola de una planta piraña gigante, o la devolución de una sandía a la cara de un pulpo con un fuerte movimiento del mando es curiosamente más satisfactorio.

Respecto al tema de las luchas contra los jefes finales, su calidad está en perfecta consonacia con el resto del juego, siendo acertadamente Bowser el mejor de todos. No solo porque sea soberbio, sino porque vuelve a ser el que era. En los últimos años ha sido tratado como un malo casi cómico, pero en Galaxy está furioso y es malvado. Sobre todo teniendo en cuenta la mayor fuerza de la trama en esta ocasión, que sin entrar en detalles, se puede decir que es más épica de lo que había sido en los juegos de Mario hasta ahora.

Entrando ya en el tema gráfico, no existe ningún juego en Wii que pueda igualar lo que Super Mario Galaxy ofrece. Gráficamente se encuentra en otra liga en comparación con otros títulos de Wii. Es brillante, es colorido, es imaginativo, es surrealista, es más allá de cualquier cosa que se podría esperar de un juego de Mario, pero al mismo tiempo es exactamente lo que se podría esperar. Parece un Mario, pero ofrece mucho más. Todo es enorme e insultantemente bien hecho. Todo corre increíblemente sin problemas, no importa cuan rápido las cosas se mueven o cuantas cosas haya en pantalla a la vez. El color inunda cada una de las galaxias, la luz está muy bien usada y efectos como el agua o el fur shading del pelaje son muy adecuados. Nunca un juego se ha visto tan bonito, y probablemente se tarde mucho en ver algo comparable.

La música ha sido siempre una gran parte de lo que ha hecho de la serie Mario tan especial. Todo el mundo se sabe el tema del Super Mario Bros original, o la inolvidable melodía del castillo de Peach en Mario 64. Afortunadamente, Super Mario Galaxy sobresale una vez más en este ámbito, ofreciendo al jugador una variedad de música pegadiza que uno se puede encontrar por la casa o en la ducha tarareándola, especialmente el hermoso tema central. Hay una gran variedad de piezas orquestradas que te harán sentir que estás tomando parte en algo histórico. Tiene matices fuertes o calmados según la situación, pero siempre encaja perfectamente en cada contexto. También hay reediciones de melodías clásicas, como en las fases de Bowser o alguna galaxia extra con el tema de Super Mario Bros 3 de fondo.

Es realmente difícil encontrar algún fallo en Super Mario Galaxy. Seguramente hay un puñado de estrellas bastante difíciles de conseguir, pero habiendo 120 de ellas, no se puede considerar ciertamente un defecto. La dificultad es algo que a menudo ha sido deficiente en los últimos juegos de Nintendo, pero incluso aquí sobresale Galaxy. El ser capaz de terminar el juego en 60 estrellas también le da al juego un mayor recurso, ya que permite al más informal, a los jugadores menos calificados, llegar al "final", mientras que los jugadores de toda la vida intentarán terminarlo con las 120 estrellas. Al igual que en Mario 64, donde se podía terminar con 70 de 120 estrellas, o incluso en Yoshi's Island, que no era un juego duro hasta el final.

A veces, cada mucho tiempo, un juego de tan alta calidad llega, y no queda otra que quitarse el sombrero y decir "bien hecho". Super Mario Galaxy ofrece muestras de calidad en todos los aspectos, ya sea a nivel de diseño, la banda sonora, peleas contra jefes, gráficos o controles. Se siente un juego conocido, pero fresco a la vez, gracias a la enorme cantidad de ideas y la creatividad puesta en cada uno de los niveles. Al contrario de la mayoría de los juegos, aquí se nota que las esquinas no han sido llenadas con reutilización de ideas una y otra vez, o tratar de extender el juego de forma artificial con tediosas colecciones de ítems. Prácticamente cada nivel ofrece algo distinto al anterior, es un juego que sorprende a cada paso y no hace sino que tengamos cada vez más ganas de explorarlo. No hay tal cosa como un juego perfecto, pero Super Mario Galaxy viene a ser lo más cerca que estarás de tenerlo. Una experiencia esencial para todos los jugadores. Muchos esperaban de este juego el verdadero sucesor de Super Mario 64, pero seguro que casi nadie esperaba algo tan grande como Miyamoto y compañía han logrado en esta ocasión. Nintendo nos acaba de brindar su mejor juego desde Metroid Prime.

 
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