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2007: Una nueva odisea del espacio
Durante
años, los títulos plataformeros de Mario han sido el modelo a seguir, y
ya no solo dentro del género de las plataformas (que desgraciadamente
se está perdiendo cada vez más en favor de las aventuras de acción y
los shooters) sino que también a la hora de enfrentarse al reto de
crear un juego de cualquier otro género se intenta emular la calidad de
sus títulos, con sus precisos controles, su desbordante originalidad,
sus bellos diseños o sus pegadizas melodías que cientos de veces nos
consiguen hacer tararear. Super Mario Bros en NES (1985) ya logró hacer todo eso, y posteriormente títulos como Super Mario Bros 3, Super Mario World y Yoshi's Island
hicieron de Mario el mejor exponente de los juegos en 2D. Pero no
contentos con eso, mientras ciertas franquicias se resintieron en el
inevitable paso a las 3D (véanse Sonic o Castlevania),
Nintendo lo logró una vez más cuando al bigotudo fontanero le llego la
hora de pasear por un Reino Champiñón tridimensionalizado para la
ocasión. Super Mario 64 (1996) le demostró al mundo como se hacía un juego completamente en 3D sin perder un ápice de la magia de las benditas 2D. En ese aspecto, aún 11 años después, sigue siendo el mejor referente.
El
principal motivo de esta breve lección de historia no es simplemente el
rellenar un cupo mínimo de palabras, sino también la forma perfecta de
llegar a entender porque Super Mario Galaxy es uno de esos juegos que define y redefine su género en particular y los videojuegos en general. Super Mario Sunshine, aún siendo una excelente obra, nunca permanecerá en nuestras memorias con la misma fuerza que Super Mario Bros 3 o Super Mario 64 han conseguido. Super Mario Galaxy,
en cambio, seguramente lo logrará, simplemente porque tiene la magia,
las ideas, y lo que es más importante, la imaginación que solo los
mejores tienen. Y Galaxy la tiene en cantidades industriales.
Los entornos imaginativos siempre han sido un ingrediente esencial en los juegos de Mario, y es en este ámbito donde Sunshine
se quedó un pelín corto, perdiendo gran parte del encanto del Reino
Champiñón surrealista con el que muchos crecimos. De hecho, la playa, el recinto ferial, el transporte marítimo o los puertos y aldeas del Sunshine
se hacen
tan atractivos visualmente como un tramo de autopista en comparación a
los placeres que figuran en la última oferta de Mario. El uso de
"Galaxy" en el título realmente hace énfasis en el grado de libertad
que los desarrolladores han tenido a la hora de crear cada uno de los
mundos. No hay límites, nada es tan surreal o fuera de los límites como
lo que en esta ocasión se consigue con los maravillosos escenarios. La tendencia en la mayoría de los plataformas 3D desde Mario 64 ha sido la de soltarte en un mundo tridimensional y mandarte completar una serie de tareas para poder progresar. A pesar de que la recogida de estrellas sigue siendo el objetivo principal del juego, de nuevo Super Mario Galaxy vuelve a saltarse las reglas. El escenario principal del juego es una selección de observatorios, y cada uno contiene un galaxia con distintos planetas en órbita. Y estos planetas pueden ser cualquier cosa. Pueden ser un mundo a lo Mario 64 que contiene una determinada cantidad de estrellas, o pueden ser un montón de planetas interconectados, cada uno con sus propios puzles a resolver para avanzar. Cualquiera que haya disfrutado las fases semi-lineales de Bowser en Mario 64, será inmensamente feliz de ver una especie de regreso espiritual de las mismas. No es raro ver como algunos planetas existen solo para una simple estrella. Las cosas no son reutilizadas innecesariamente para alargar la vida del título, sino que se busca una mayor variedad que antaño. Al contrario que en Super Mario Sunshine, donde la recolección de monedas rojas y azules formaban parte de un gran porcentaje de las 120 estrellas, aquí no hay ninguna labor tan tediosa. Se puede apreciar claramente el cuidado que han puesto en que la consecución de cada una de las estrellas sea siempre una experiencia divertida. Una de las principales razones por las que Yoshi's Island es un juego tan especial es la forma en que cada nivel tiene su propio tema, su propia idea, su propia mejora o habilidad que lo hacía diferente del resto. Super Mario Galaxy supera esa variedad.
Su
originalidad a veces deja con la boca abierta, el juego presenta
continuamente nuevas ideas y nuevas mecánicas de juego. Un factor clave
en el logro de este sentido es quizás la inclusión del mejor abanico de
habilidades desde Super Mario Bros 3.
Todos hemos visto el traje de abeja de Mario, que le permite volar
durante un limitado espacio de tiempo, o el de Boo, que nos permite
atravesar determinadas paredes. Y aún hay más (¡vuelven las bolas de
fuego!), pero eso es algo que mejor va descubriendo uno mientras juega.
El juego además no teme cambiar por completo la dinámica y el control en cada uno de los niveles. La bajada por un tobogán de agua, por ejemplo, se lleva a cabo con un control preciso moviendo el mando con sutiles giros de muñeca. O también alguna sorprendente fase tributo a Monkey Ball, donde guiaremos a Mario subido a una gran pelota y debemos evitar que llege al final del recorrido sin que caiga al vacío. También hay varias secciones donde se usa el puntero, la más común para viajar entre unas estrellas azules en las que haciendo click arrastran a Mario por el espacio.
Los
controles funcionan siempre con absoluta perfección. La cámara busca la
mejor posición, no quedándose nunca atascada y mostrando en todo
momento la acción de forma impecable. Mario se controla exactamente de
la forma que se esperaría controlar, moviéndolo con el analógico del
nunchaku, saltando con el A, o combinando los botones Z y A para
realizar el golpe con la culata o el salto largo. Sus movimientos son
más rápidos, sus saltos más suaves y su "peso" se siente correcto. En
pocas palabras, este nuevo Mario es una delicia jugable y multiplica la
experiencia del Mario 64 como el Sunshine no logró hacerlo.
Respecto
al tema de las luchas contra los jefes finales, su calidad está en
perfecta consonacia con el resto del juego, siendo acertadamente Bowser
el mejor de todos. No solo porque sea soberbio, sino porque vuelve a
ser el que era. En los últimos años ha sido tratado como un malo casi
cómico, pero en Galaxy está
furioso y es malvado. Sobre todo teniendo en cuenta la mayor fuerza de
la trama en esta ocasión, que sin entrar en detalles, se puede decir
que es más épica de lo que había sido en los juegos de Mario hasta
ahora.
Entrando ya en el tema gráfico, no existe ningún juego en
Wii que pueda igualar lo que Super Mario Galaxy ofrece. Gráficamente se encuentra en otra liga en comparación con otros títulos de Wii. Es brillante, es
colorido, es imaginativo, es surrealista, es más allá de cualquier cosa
que se podría esperar de un juego de Mario, pero al mismo tiempo es
exactamente lo que se podría esperar. Parece un Mario, pero ofrece
mucho más. Todo es enorme e insultantemente bien hecho.
Todo corre increíblemente sin problemas, no importa cuan rápido las cosas
se mueven o cuantas cosas haya en pantalla a la vez. El color inunda cada una de las galaxias, la luz
está muy bien usada y efectos como el agua o el fur shading
del pelaje son muy adecuados. Nunca un juego se ha visto tan bonito, y
probablemente se tarde mucho en ver algo comparable.
La música ha sido siempre una gran parte de lo que ha hecho de la serie
Mario tan especial. Todo el mundo se sabe el tema del Super Mario Bros original, o la inolvidable melodía del
castillo de Peach en Mario 64. Afortunadamente, Super Mario Galaxy
sobresale una vez más en este ámbito, ofreciendo al jugador una
variedad de música pegadiza que uno se puede encontrar por la casa o en la ducha tarareándola, especialmente el hermoso
tema central. Hay
una gran variedad de piezas orquestradas que te harán sentir que estás
tomando parte en algo histórico. Tiene matices fuertes o
calmados según la situación, pero siempre encaja perfectamente en cada
contexto. También hay reediciones de melodías clásicas, como en las
fases de Bowser o alguna galaxia extra con el tema de Super Mario Bros 3 de fondo.
A veces, cada mucho tiempo, un juego de tan alta calidad llega, y no queda otra que quitarse el sombrero y decir "bien hecho". Super Mario
Galaxy
ofrece muestras de calidad en todos los aspectos, ya sea a nivel
de diseño, la banda sonora, peleas contra jefes, gráficos o controles.
Se
siente un juego conocido, pero fresco a la vez, gracias a la enorme
cantidad de
ideas y la creatividad puesta en cada uno de los niveles. Al contrario
de la mayoría de los juegos, aquí se nota que las esquinas no han sido llenadas con reutilización de ideas una y otra vez, o tratar de
extender el juego de forma artificial con tediosas colecciones de
ítems. Prácticamente cada nivel ofrece algo distinto al anterior, es un
juego que sorprende a cada paso y no hace sino que tengamos cada vez
más ganas de explorarlo. No hay tal cosa
como un juego perfecto, pero Super Mario Galaxy viene a ser lo más cerca que
estarás de tenerlo. Una experiencia esencial para
todos los jugadores. Muchos esperaban de este juego el
verdadero sucesor de Super Mario 64,
pero seguro que casi nadie esperaba algo tan grande como Miyamoto y
compañía han logrado en esta ocasión. Nintendo nos acaba de brindar su
mejor juego desde Metroid Prime. 5 Valoración media: 5 (5 votos)
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Bueno, pongo esta encuesta en respuesta a LoganKeller, que decia que pusiese una encuesta para ver si os molestaba que fuese a saco, porque hasta ahora he sido muy fino, que no quiero malos rollos.
Un saludo, espero vuestra respuesta. Para mañana os tengo lista una sprpresa...
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¿Quereis que vaya a saco?
