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Allá por finales de 2006 creo recordar que fue cuando me dirigí a mi establecimiento habitual para adquirir aquello que sus creadores habían bautizado bajo el nombre de la "revolución". Venía de una generación de consolas que había colmado mis expectativas, que me había ofrecido de todo en todos los géneros imaginables y con una calidad deslumbrante en sus mejores representantes. Bajo esa premisa, dudé yo por algunos meses si era conveniente...no, si era necesario dar el salto generacional tras tener una generación que tantas satisfacciones me había dado, y que podía suponer un inmejorable colofón a una afición que, para mí, ya había tocado techo. Viéndome, pues, en tal tesitura, largo tiempo consideré la opción de quedarme al margen de la nueva generación. Pudieron conmigo, no obstante, unos agradables cánticos de sirena procedentes de una compañía que hasta el momento me había dado muchas y grandes satisfacciones. Así que decidí (ante la imposibilidad de plantearme la adquisición de un producto de ocio superior a los 300€), confiar en que la revolución de Nintendo por un precio asequible supusiera una prolongación lógica a las buenas sensaciones que la anterior generación me había proporcionado. Entendía yo que aquello que compraba empacado en un pulcro envoltorio blanco, pese a no ser demasiado potente, sí que traía lo necesario para dar un plus de sensaciones a lo que había vivido antes, a saber: un poco más de potencia gráfica (lo justo para que algo que me había hecho desencajarme la mandíbula como RE4 se viese pulido y perfeccionado aún sin grandes diferencias), una interfaz con nuevas y sugerentes posibilidades y un mando que, si bien sabía por lo que tenía en su interior que no iba a ser lo que muchos esperaban encontrar, sí que prometía ser una nueva forma de entender la inmersión en muchos géneros. Y qué diablos, Nintendo prometía cosas nuevas: más apoyo (propio y ajeno), más originalidad y, sobre todo, un balance ideal entre juegos para los que juegan habitualmente y para los que lo hacen rara vez (semejante a lo que había ofrecido ya con NDS).Las lecciones a veces se aprenden tarde. Y es algo que un simpatizante de la filosofía empirista debería tener claro: por mucho que algo antes haya sido de una forma, no hay motivos para que vuelva a serlo en un futuro. A día de hoy tengo claro que Wii no es SNES, ni es GC, y queda por ver siquiera si será algo comparable a N64. Wii es a día de hoy una consola total y absolutamente desaprovechada, ninguneada, un producto de tercera fila anclado en lo peor de la anterior generación. Es una realidad difícil de aceptar por quién haya volcado sus esperanzas ( y sus ahorros) en el producto, o sencillamente por aquellos que se ven arrastrados por la efciente (a la vez que causante de la problemática que nos ocupa) campaña publicitaria. Yo asumo que he tardado tiempo en aceptar una realidad, y es que si bien siempre vi una serie de problemas (problemas que creí que solucionaría el tiempo), jamás acepté que a Nintendo la solución o no de los mismos le diese igual. En GC (y en anteriores consolas de la compañía) yo encontré un esmero, mimo y dedicación tales que en cierto modo concebía como imposible una desidia como la que ahora muestra Nintendo en ninguno de sus productos. Y es que es cierto lo que dicen, la pela es la pela. Uno ha de aceptar que una compañía se esfuerza menos cuanto más fácil le sea obtener ganancias, y ahí es donde Wii se desinfla por todos los lados: una consola que es el cúmulo de negatividades que acarreaba la fama de PSX/2 con la salvedad de no conllevar también el apoyo mayoritario de los productos de calidad (como sí ocurría con las consolas de Sony); una consola que supone el caldo de cultivo para los productos más aberrantes, descuidados y comerciales de la industria, a sabiendas de que sáquese lo que se saque en Wii va a vender gracias a la forma en la que se ha publicitado cara al público; una consola que vive de las reminiscencias de glorias pasadas, donde algunos de los estandartes de la pasada generación (que curiosamente no supusieron para algunos motivo de peso para hacerse con una PS2 o una DC en su moneto...) generan las expectativas más elevadas entre los poseedores de la consola, aún sin suponer aprovechamiento alguno de sus prestaciones jugables o técnicas; una consola donde el jugador asiduo está condenado a vivir de rumores, del "esta semana se sabrá de..." y acabar sin saber nada, de las fantasías, de los deseos, y en general de todo aquello que no sean proyectos reales que introducir en la ranura de DVD de la consola; una máquina abanderada con el "es dos, tres, cuatro veces mejor que GC, como una Xbox o poco mejor", pero paradójicamente viviendo en una realidad tecnológica que se remonta a los anales de 2002...de lo peor de 2002 (que ya quisiera un buen puñado de juegos de Wii verse como Sons of Liberty, o como Shenmue, como GT3...); una consola, en definitiva, que supone lo peor que se puede esperar de la industria, enfocada al consumismo indiscriminado y vulgar, con una ausencia casi absoluta del mimo por los productos de culto, con un odio visceral por la variedad y sobre todo por la calidad, el equivalente consolero al cine de serie B o a la telebasura en el mundo del cine. Nadie tiene que venir a citarme los siempre recurrentes títulos que conforman el listado de "imprescindibles de wii". Por mucho que abramos el criterio de calidad, por mucho que lo que en GC rotundamente fuera un soberano excremento ahora pueda ser una "experiencia divertida", es innegable que sólo 2 juegos aprovechan de forma razonable y encomiable las posibilidades técnico-jugables de Wii, y los que se mantienen en su estela no pasan de la decena (siendo generosos). A partir de ahí puedes ser aperturista, conformista, o encontrar lo que buscas en Wii, nadie te niega tu derecho. Nadie más que yo reconoce el derecho a disfrutar de lo que se quiera y tener los gustos que se quieran, pero si existe la posibilidad de ser objetivo no ha de despreciarse en pos de hacer prevalecer la opinión de uno mismo. Siendo coherentes, realistas, y al margen de la valoración personal que cada uno quiera hacer de la actuación de Wii hasta ahora, es imposible negar ...: -Que Nintendo prometió conformar a ocasionales y habituales por igual, aunque a día de hoy las constantes críticas y las peticiones para más juegos de corte tradicional demuestran que su promesa se ha quedado en poco menos que nada. -Que sólo MP3 y SMG están por encima del listón gráfico de GC y a la altura de lo que se supone que llleva Wii en sus entrañas. -Que Nintendo no tiene interés en crear un motor gráfico versátil para vender a las thirds que ayude a subir dicho listón, por mucho que sepa donde está el problema. -Que GC en sus tres primeros meses en Europa tuvo más variedad y calidad que Wii en su primer año en Europa. -Que a las thirds les sale más rentable crear basura para Wii y proyectos de calidad para la competencia. Muestra de ello es que entre lo poco que lanzó Capcom para Wii totalmente nuevo se halla Umbrella Chronicles, un producto corto, repleto de errores gráficos, de programación apresurada y al margen de lo que la saga a la que pertenece suele ofrecer, caso contrario a lo que la compañía prepara para PS3 y 360 (RE5). -Que en un futuro próximo sólo se vislumbra Project Zero 4 como producto third party de calidad por el que Nintendo haya pagado una exclusiva. -Que Mario Kart, estandarte de Nintendo donde los haya, no ha recibido un tratamiento equiparable ni al de otros juegos de Nintendo (SMG) ni al de sus homónimos en otras consolas de Nintendo. -Que el servicio online de Nintendo cojea con carencias de sobra vistas por todos y que parecen ignorar a conciencia. -Que, aunque llamamos a Wii "de nueva generación", juegos como RE4, Okami, RE0 o Zelda TP entre los más valorados/esperados demuestran que los usuarios no comprenden el verdadero significado de dicho término. -Que el Wiimote hasta ahora y salvo excepciones no ha sido más que una manera absurda de sustituir la opresión de un botón ("agitar en vez de presionar"), y que no era eso lo que nadie esperaba. Podría completar esta reflexión con mil detalles más que ahora no recuerdo, y que seguramente irán volviéndome a la cabeza según le dé término. Digo todo esto, no como una invitación a repudiar a Wii, ni como una crítica al criterio ajeno, ni como una visión petulante de lo que un movimiento de acercamiento de los videojuegos al gran público (necesario, por otra parte) supone para la industria. Es simple y llanamente una invitación a la reflexión, a la valoración realista de la situación actual, a considerar si realmente los que hemos comprado Wii es esto lo que queríamos y queremos para invertir 250€. Porque si existe un atisbo de duda, si realmente ves algo de razón en mis palabras (siendo así es probable que no seas un recién llegado a esto) entenderás que no podemos cerrar los ojos, ni sucumbir al egoísmo del " a mí me gusta", sino juzgar a Wii por su actuación real y sus méritos como consola "nueva". Todos tenemos derecho a exigirle más a aquello por lo que hemos pagado. 5 Valoración media: 5 (3 votos)
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Cual de estos juegos es el que mas te llama la atencion apartir del mes de septiembre hasta diciembre del 2008?????'
