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Siempre he sido más deportivo que deportista. Suelo seguir el desarrollo de la mayoría de competiciones importantes de las que tengo conocimiento pero esto no hace que realmente sea muy hábil a la hora de practicar deporte. Para poneros en situación voy a confesar un secreto. No sé ir en bici. No es un trauma, de hecho me gusta andar bastante y aunque pierda más tiempo, me gusta. Perdemos tiempo constantemente, no nos vayamos a quejar por eso. Como decía, no sé ir en bici. No tengo claro por qué no he aprendido como la mayoría de gente. Tengo vagos recuerdos sobre mi infancia y en ellos recuerdo algunas hostias buenas yendo con bici aún siendo de 4 ruedas,(me gustaba apurar las curvas, como buen seguidor de los Rallys, F-1 o motociclismo y me comía los bordillos por apurar tanto, con la consiguiente vuelta de campana). Imagino que tras 2 o 3 tortazos se me pasaron las ganas de aprender y me fui a por otra cosa. Mis pocos intentos para volver a engancharme a la bici han resultado fracasos absolutos. En el fondo creo que tengo suerte. Si hubiera conseguido eso con éxito hasta seria capaz de haberme sacado el carnet de ciclomotor y si ya soy un peligro andante no me imagino como sería en la carretera. En el recreo siempre había sido el típico que, en caso que los 2 mejores escogieran sus equipos uno por uno, estaba entre los 3 últimos. Por delante siempre estaban los que estaban apuntados en algún equipo del pueblo y por lo tanto, se creían más figuras(algunos con más razón que otros). Eso me daba ventajas, el marcaje durante el juego era poco más que nulo, con lo que podía rematar con mayor o menor facilidad, si no metiéndola(mi golpeo de bola tampoco era muy malo), creando peligro. Mi disparo en fútbol era bastante bueno, la mayor dificultad la encontraba al estar cubierto, que tuviera que currarme la jugada para poder rematar. Habitualmente hasta me gustaba ponerme de portero, peor de los que se ponían habitualmente no lo hacía y en verano, cuando en media hora corriendo ya sudabas como un cerdo era la alternativa para no ir lanzando el Eau de Sobaque en las clases siguientes. Fuera del recreo mis vivencias con el deporte están, mayormente, relacionadas con el colegio también. Sobretodo por Educación Física. A cuanta gente la maldita Course Navette le ha arruinado la infancia-adolescencia? Por no hablar del Test de Cooper. Tras la primera creo que estuve oyendo varios días el dichoso pitido del demonio, soñé con el pitido, estuve cerca de la alucinación. Al final me dijeron que a veces veía muertos y me desperté. El señor Cooper y el señor Navette tienen suerte que aún no se haya inventado la máquina del tiempo. En verano Educación Física proporcionaba los peores traumas para la gente susceptible. Cuando la gente ya tendía a ir ligerita de ropa las camisetas empapadas de sudor de la gente con algo más que michelines. Esas camisetas en las que se marca absolutamente todo. Obviamente los puritanos también tenían sus motivos de queja cuando se marcaba absolutamente todo a las chavalas de buen ver. No hacía falta preguntar la talla de ropa interior, acertabas fijo, sólo mirando 3 segundos su perfil. En esos tiempos se podía respirar compañerismo por el ambiente, la gente no sabía aún qué era el desodorante y todos olían exactamente igual. El deporte también tenía sus momentos peligrosos, recuerdo golpes en la cara, sangre por varias partes del cuerpo, resbalones, más sangre, torceduras de tobillo y todo lo esperable de una panda de inútiles que sólo sabe correr como pollo sin cabeza para ganar... y total para qué? Ni hay premio, ni la tía de tres cursos menos que te gusta te va a mirar a la cara ni vas a conseguir quitarte de encima a la pesada que quiere rollo contigo aunque nunca le hayas dicho ni hola. Dejando de lado los estudios y sus momentos, hay gente que sigue practicando habitualmente, va al gimnasio para mantenerse en forma, queda con los colegas para no olvidarse de como se mueven los músculos, etc. Precisamente estoy en este caso. Tras tranquilamente 3 años sin dar ni golpe hace algunas semanas en las que montamos encuentros con conocidos para jugar a básquet un par de horas a la semana y pasar el rato. Todo muy bonito, entretenido y todo lo que queráis... pero siempre nos olvidamos de algo que aparece de forma traicionera... los daños colaterales derivados de no hacer deporte habitualmente: Las malditas agujetas. Las temibles agujetas aparecen siempre en el momento menos oportuno. Un colega te llama para dar una vuelta, te levantas y... argh, dolor! Agujetas en la espalda, agujetas en la pierna... y yo quería salir de casa? Pues tendré que esperar a otro día, no puedo con mi alma. Joder, qué putada, estoy seguro que si hoy salía triunfaba... el mundo no es justo.... Luego al día siguiente te enteras que tu objetivo ha encontrado novio... tu mejor amigo, que en ese momento pasa a ser ex-mejor amigo. Lo peor de todo... tú perdiendo tiempo por ahí para ponerte en forma y el ******** ni siquiera tiene músculos, ni siquiera tiene estudios...en definitiva. Un sujeto muy típico. ¿Qué tiene de especial?(Aparte de un predicado... piedras no, gracias) Un peinado que se ha puesto de moda. Y cuando las ganas de hacer deporte este día ya se te han pasado por una u otra razón? Queda aferrrarse a lo mejor que tiene el deporte. No es estar sano o sentirse bien contigo mismo. Desengañaos, lo único bueno que tiene hacer deporte es lo bien que se duerme después, que ni 4 bombas nucleares son capaces de despertarte. Buenas noches. P.D- Hay cosas que aún no me han ocurrido, sobretodo las relacionadas con más gente, otras son simples exageraciones sobre hechos verídicos pero en su gran mayoría, el texto está basado en hechos reales. 5 Valoración media: 5 (5 votos)
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