20 de Septiembre de 2018

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Sep
9

Nier Automata: un soplo de aire fresco

 

 

Hasta la salida de este Nier Automata debo reconocer que no conocía nada de la saga Nier ni de sus antecedentes, y la verdad, sigo sin saberlo, por lo que este análisis se basa en la experiencia única de éste juego. El que tenga un bagaje mayor que se permita añadir o corregir lo que me falte. Ahora bien lo que tenemos es lo que tenemos, un juego de última hornada de Platinum Games, orquestado por un tal Yoko Taro, que resulta en una experiencia y novedosa totalmente recomendable tanto en ps4 como en PC, o en Xbox ahora que acaba de salir para dicha plataforma.

 

¿Qué es Nier Automata? Un hack´n slash de los de toda la vida. Llevas a tu héroe y a soltar mamporros por esos mundos de perdidos de la mano de Dios. Acabar con todo lo que se ponga por delante ¿o no? La base del juego es diversión pura, con un trasfondo filosófico único o, cuanto menos, muy particular, lo que hace una mezcla muy buena, ya que ambos apartados están muy bien desarrollados. Pero no todo es tan sencillo, pasemos a desgranarlo.

 

 

 

Gráficamente el juego ya se ve muy particular, su estética y su imagen es totalmente única, singular y muy carismática. Ésta es una buena noticia ya de inicio porque entre manos lo que tenemos ya destaca como algo original. El diseño de personajes es muy ascético en el color, estilizado en las figuras y con un vestuario un tanto barroco de una manera que sólo podría calificar como muy, muy japonesa. Los escenarios postapocalípticos tienen un filtro de color e iluminación quemada que le da una estética de conjunto de terrible calidad y personalidad. Quizás algunos enemigos finales no estén a la misma altura que otros, pero si no fuese así no destacarían tanto.

 

 

 

Es así, un juego muy bien diseñado y de enorme calidad estética, que se quedará por siempre grabado en nuestras retinas. Los niveles de estética totalmente abstracta o minimalista, los menús o incluso los maravillosos créditos finales poseen un valor más que sobresaliente en cuanto a diseño.

 

 

 

En cuanto a lo técnico el nivel es muy elevado también, pero no tanto. No puedo decir que sea malo gráficamente, pero sí que algún tironcillo ha dado (normal con todo lo que se llega a poner en pantalla) y, sobre todo, tanto texturas como modelados, especialmente en los escenarios, no se ven tan ricos o del mismo nivel que su diseño. Vamos que no es ni Uncharted ni Horizon, ni falta que le hace, por cierto. Ya que aunque no sea el techo gráfico de la consola al juego, en realidad no podemos ponerle tacha alguna, al revés nuestros protagonistas, en especial para mi A2 poseen unas animaciones y un diseño hipnotizante. Y por supuesto, en un juego de acción como éste, la acción y los efectos y movimientos en pantalla se ven simplemente geniales.

 

 

 

Por tanto tenéis que tener en cuenta que si compráis u os prestan este juego tenéis entre manos una maravilla de diseño que se mueve, se ve y se recuerda de una forma totalmente única y memorable. Desde luego un apartado sobresaliente.

 

 

 

El apartado sonoro está a un nivel muy similar. Las efectos cumplen perfectamente con su función llevándote miles de años al futuro, las voces son absolutamente épicas, por supuesto yo lo jugué en japonés, aunque no sé si se puede poner en inglés, imagino que sí. Da igual, jugadlo en japonés, la épica del doblaje en el país del Sol naciente no tiene comparación. En Nier Automata tampoco. Las voces, diálogos o peleas de A2, 2B, 9S e incluso del más pequeño de los enemigos poseen un carisma inolvidable que te harán disfrutar de esta fantástica aventura.

 

 

 

Pero es que la banda sonora raya a un nivel más alto aún. Es una banda sonora con multitud de temas, tanto de base o mezalina, como con carácter propio y que identifican al juego en todo  momento, llenándolo nuevamente de personalidad propia. Ver y/u oír Nier Automata durante unos segundos te hace identificar en seguida al juego que estás jugando. Hay canciones tranquilas, épicas y totalmente absorbentes para una batalla trepidante. Hay de todo, y todas geniales.

 

 

 

 

Otro apartado sobresaliente al que no llamo obra maestra quizás porque no hay un lema sonoro principal que te identifique a todo el juego, como pasaba con Ni No Kuni, o porque la heterogenidad de su banda sonora no posee el carácter unívoco de, por ejemplo, la de Shadow of the Colossus. Pero desde luego todo lo que se oye es magnífico.

 

Ahora toca hablar de la jugabilidad, y desde luego en Nier Automata hay historia, pero sobre todo mucha, mucha jugabilidad, y es que no debemos olvidar que se trata de un juego de Platinum. Empezamos por la base que se ve siempre del juego. Nuestro protagonista de turno en tercera persona porta un arma a su espalda con la que dar golpe flojo y fuerte típicos de cualquier juego para hacer sus combillos. Además tenemos un botón de salto y otro de bloqueo y esquiva. Ah, se me olvidaba que con otro botón podemos cambiar a otro arma en cualquier momento, que dispone de habilidades distintas a cualquiera de las otras, mejorables todas. Esto se puede hacer encadenando combos y cambiando de arma en un único movimiento.

 

La cosa pinta bien, llena de acción, pero es solo el principio. Porque además tenenemos un pod que con un botón dispara y con otro hace un ataque especial, nuevamente podemos cambiar la configuración del pod con un único botón entre las diferentes variaciones de armamentos que iremos desbloqueando conforme avancemos.

 

Pero ahí no acaba la cosa ya que con otros botones tenemos acceso directo a los objetos de mejora y curación, y con la cámara controlamos la dirección de disparo y hay otro botón de fijación de objetivo que, dependiendo del enemigo, puede venirnos muy bien, o no.

 

Así frente a una pequeña máquina, o un ejército de pequeñas máquinas andantes, otras voladoras, otras gigantes estaremos usando todos, todos, los botones del mando saltando, combeando, esquivando, disparando, curando y apuntando con una música endemoniada en cualquier momento del juego.

 

Ahí es nada.

 

Y eso el juego normal, además podemos incrementar los niveles de dificultad para que apretar los botones con orden sea imprescindible o enfretarnos a temibles, titánicos o ignotos jefes finales con patrones característicos de recreativa clásico o, dicho de otra forma, old school.

 

 

 

Y es que la jugabilidad clásica está en el ADN del juego, nada más empezar el juego podemos probar otras de las mecánicas, ya no en tercera persona con cámara libre, sino en pantalla estática, cual juego de naves de toda la vida, con prácticamente idéntico control y, de repente, en lugar de un hack´n slash estás con un matamarcianos de toda la vida.

 

 

 

Pero es que avanzado el juego penetrarás en las fases de pirateo donde, con una vista sencilla, una forma geométrica deberá eliminar a otras formas geométricas antes de ser destruida. La primera vez que ocurre es curioso, pero conforme avanza el juego empiezas a ver que más que un shooter se trata de un puzle de acción. Pero cuando ya andas en las fases definitivas del juego incluso te planteas si en realidad la jugabilidad base del juego no son precisamente estas fases dada lo bien pensadas que están y lo adictivas y frenéticas que son.


Todo esto ocurre mientras avanza la historia y vas manejando a uno u otro protagonista, cada uno con unas características distintas presentando distintas versiones de la historia pero con una jugabilidad claramente diferenciada.

 

Para darle sentido a este torrente de jugabilidad tienes un mundo semiabierto donde en todo momento sabrás a donde ir para avanzar la historia pero con libertad para explorar y perderte por las zonas ya desbloqueadas. Por supuesto con cada misión, incluso con cada mínimo combate tendrás recompensas en forma de experiencia y dinero para poder ir mejorando tu personaje, arma, pod, etcétera. 

 

La jugabilidad no es solo sólida, es contundente, global y variada. Además realiza un mezcla tanto única como satisfactoria, como ningún otro juego ha hecho, que tan sólo puede recordarnos, aunque de forma mucho más limitada, a otros juegos de Platinum, dada la complejidad de su diseño. Y por ser Platinum, y una vez avanzado el juego, en cualquier momento podrás jugar cualquier fase, en modo arcade, incluso con un editor de arenas, por si el juego no es suficiente.

 

 

 

Nuevamente se trata de un apartado del todo sobresaliente, que para mí no alcanza la obra maestra quizás por lo débil o monótono de las misiones secundarias que pueden hacerle perderse uno el hilo principal sin que se aporte mucho más a cambio, rompiendo el ritmo del conjunto. Aunque queda una última sorpresa:

 

Maravillosa e imborrable quedará para la historia la fascinante jugabilidad del cuarto final / títulos de crédito, que coloca la guinda al pastel. No digo más, si quieres saberlo: juega.

 

Ahora toca hablar de la historia y lo primero que quiero decir es que aunque no voy a revelar nada, spoiler free, si no quieres saber nada de ella lo mejor es que dejes de leer y que sepas que estás ante un juego sobresaliente, muy japonés, y tremendamente divertido si te engancha su profunda, original y variada jugabilidad.

 

Si has seguido leyendo os diré que la historia se divide en varios arcos argumentales, donde, en apariencia, cada uno de ellos muestra una faceta distinta de la historia, desde el punto de vista de otro protagonista, o no. Así se puede decir que el juego hay que jugarlo varias veces, eso introduce dos elementos. En primer lugar la repetición, que forma parte del concepto de la historia, de la jugabilidad y del juego en sí.

 

 

 

Esto es bueno y malo, bueno porque la historia se descubre con un ritmo y con una velocidad muy estudiadas y que conforme se descubre es cada vez más satisfactoria. La mala es que la re-iteración aporta una rutina y una monotonía que no siempre es satisfactoria. Merece la pena continuar, no hay una dificultad intrínseca en ello, pero sí lo es mentalmente. Claro que es un juego (de los de más acción que encontrarás) muy mental.

 

En segundo lugar aporta la novedad de encontrarse varios juegos, varias historias, varias capas de cebolla que es enormemente satisfactorio de experimentar. Esto también es algo totalmente original del juego y que además se realiza de forma muy brillante.

 

Así la estructura del juego es una maravilla llena de originalidad, para mí la pega está en cómo se desarrolla esa estructura. Por un lado, como ya he comentado, hay fases más de relleno con fases secundarias o principales de enlace que no resultan tan divertidas por monótonas. Pero además es que la historia en sí:

 

Manejas a un androide que la humanidad ha creado para luchar contra las máquinas que los extraterrestres que han invadido la Tierra, y expulsado a la humanidad, han diseminado para conservarla en su poder.

 

 

 

Como veis es ciencia ficción pura, lo que está muy bien, y las motivaciones y hechos que ocurren están muy bien, son interesantes y filosóficos. Pero llegados a un punto, no tengo otra forma de decirlo, los enemigos finales se vuelven japoneses del todo y aunque las motivaciones y la épico de los videos y batallas finales son muy intensos es muy difícil identificarse con ellos.

 

Esto es, uno puede identificarse con Joel, protagonista de The Last of Us, como una persona que intenta aprovechar la oportunidad de volver a tener una vida cuando ya ha perdido la que una vez tuvo, pero aquí la motivación de los androides y lo que les ocurre… Está demasiado lejos de nosotros. Es algo muy atractivo pero que, por decirlo de alguna forma, no agarra igual.

 

La historia por tanto es intensa, épica, muy cienciaficcionera al modo japonés, pero su ritmo y narración no están a la altura de la genial estructura que Yoko Taro le impone al juego y que, si consigues atraparte en sus diversos finales, descubrirás y te llevará a las mejores partes del juego.

 

 

 

El conjunto ya lo adelanté antes de la advertencia de spoilers: se trata de un juego sobresaliente, con pequeñas lagunas en su desarrollo total, resultando a veces un poco tedioso, pero que esconde un auténtico soplo de aire fresco en la industria y, por supuesto, en nuestra consola. No puedo más que recomendarlo, jugándolo hasta el último final ¿eh?, a cualquiera salvo que seas un auténtico hater de lo japonés donde podría rayarte un poco. En cualquier caso merece la pena jugarlo.

 

 

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