22 de Agosto de 2008

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Mayo
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¡Se necesita un médico en la consulta general!

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Ya has sido un espía del gobierno americano, un piloto de carreras y un paladín nivel épico; has capitaneado ejércitos, iniciado guerras y destronado reyes, pero seguro que nunca te habías enfrentado a... ¡el diseño y gestión de un hospital! Curioso, ¿verdad? Pues este es el singular planteamiento de Theme Hospital, uno de los mejores y más divertidos simuladores económicos que puedes encontrar. En Theme Hospital, el jugador asume el papel de director de un hospital y debe comprar el terreno sobre el que se construirá, diseñar la distribución de las salas, contratar al personal, negociar con el banco y hasta tomar decisiones de trascendencia en la cura de pacientes. Nunca antes fue tan divertido ocupar un puesto administrativo.


¡Visita Error 500 o muere!

Un poco de historia...

En 1.987, el genio creador Peter Molyneux funda la empresa Bullfrog. Dos años después sale a la venta Populous, un juego brillante que ponía al jugador en la piel de un Dios. En 1.995, la compañía Electronic Arts adquiere Bullfrog, y en 1.997, justo antes de desentenderse de EA, Molyneux lanza el que se convertiría en el noveno juego más vendido de toda la historia del PC: Theme Hospital.


¿Alguien se lee el manual antes de jugar?

Theme Hospital nos ofrece doce niveles de dificultad creciente, que repartidos a lo largo y ancho de un tablero -como si de un juego de mesa se tratase- el jugador deberá superar. Para optar a pasar de nivel, debemos cumplir una serie de requisitos entre los que se encuentran un número mínimo de pacientes curados, un porcentaje mínimo de pacientes curados, o un valor mínimo de nuestro hospital. Existe un calendario en el que van pasando los días, meses y años; no obstante, no vamos contrarreloj y podemos quedarnos en nuestro hospital todo el tiempo que queramos, antes y después de cumplir los objetivos del nivel. Eso sí, cada nivel posee además unos requisitos de Game Over, que debemos evitar superar a toda costa si no queremos ser despedidos de nuestro cargo.

Las bases de nuestro hospital

Empezamos en un hospital desierto. Los menús son muy intuitivos y de una pasada podemos ver todas las opciones que se nos ofrecen... "¡Uuh, comprar un nuevo terreno! ¡Eso suena bien!" No tan rápido, Flanagan. Vayamos poco a poco: cuando el hospital se nos haya quedado pequeño podremos ampliarlo, y si no tenemos suficiente dinero, siempre existe la opción de pedir un préstamo al banco; pero al empezar el juego eso es del todo innecesario.

Primer paso: Construcción. Hay instalaciones que todo hospital debe poseer, como una recepción que reciba a los pacientes, una consulta general en la que los relaten sus dolencias, una farmacia para curarles y -por qué no- unos aseos. Tampoco es mala idea poner una sala de personal con unos mullidos sillones. Todo ello distribuido a nuestro gusto, haciendo las salas más grandes o pequeñas (dentro de unos límites), añadiendo plantas, extintores, o radiadores donde queramos, poniendo sillas para que se sienten los pacientes y máquinas expendedoras de refrescos para saciar su sed... incluso podemos equipar la sala de personal con televisores, máquinas recreativas o mesas de billar. A medida que vayamos necesitándolas, habrá que ir construyendo nuevas salas de diagnóstico y tratamiento como la enfermería o la sala de rayos-x.

Segundo paso: Contratación. Nosotros no podemos encargarnos de todos los asuntos del hospital, así que deberemos contratar médicos, enfermeras y recepcionistas, además de bedeles encargados del mantenimiento de nuestro hospital (limpieza general, regar las plantas y arreglar la maquinaria que se estropea con el uso; tres tareas cuya importancia relativa para cada bedel podremos configurar). Pero, ¡cuidado! Un bedel barato será lento en su trabajo, y un buen médico pedirá un sueldo mensual exagerado, así que deberemos buscar el punto medio cuidadosamente en cada empleado.

Se distinguen, además, varios tipos de médicos: doctores normales, psiquiatras, cirujanos (imprescindible tener dos para operar en el quirófano) e investigadores (encargados de descubrir nuevos diagnósticos y tratamientos), además de distintos niveles de experiencia, siendo el especialista el mejor de todos ellos y pudiendo incluso dar clases a los doctores más noveles.

En ocasiones, un miembro de personal te pedirá un aumento. La decisión de concedérselo o ponerle de patitas en la calle es sólo tuya; en referencia a esto conviene saber que a principios de mes se renueva la lista de personal que podemos contratar, en la que quizá encontremos a ese especialista que tanta falta nos hace...

Tercer paso: Gestión. Una vez tengamos nuestro hospital bien organizado, seguiremos teniendo cosas que hacer: llevar a los bedeles a las zonas más llenas de suciedad, tomar decisiones sobre tratamientos peligrosos y diagnósticos desconocidos, atender a los consejos que se nos dan, como poner más sillas, o subir la calefacción (con el correspondiente incremento de precio mensual), pedir préstamos, ampliar nuestro hospital, encargarnos de que todo esté perfecto para la visita de un VIP, tratar una urgencia con celeridad, reemplazar equipo y personal...


¡Se necesita un médico en la consulta general!

Humor médico mucho antes que House

Probablemente, Theme Hospital no sería lo que es si renunciara a su ingrediente principal: el humor. Un humor directo, ácido, macabro en ocasiones, y frecuentemente rallando lo absurdo. Este humor se manifiesta, cómo no, en una amplia gama de enfermedades, que van desde la invisibilitis hasta la arguiñanitis, pasando por extrañas dolencias como el Síndrome de Rey (los que lo sufren se creen Elvis Presley y acuden a la consulta vestidos como tal). Sin olvidar, por supuesto, a los pacientes cabezudos, cuyo tratamiento consistía en pincharles la cabeza con una aguja y volverla a inflar a su tamaño apropiado. En el juego se nos ofrecen las causas, descripciones y tratamientos de todas esas enfermedades, y verdaderamente hay pocas que no consigan sacarte una carcajada.


A ver si va a ser Lupus...

Conclusión

Si no sabías de la existencia de esta vieja joya (¡pecador!) te recomiendo fervientemente que le eches un ojo, y si ya lo conocías, juega un par de partidas a mi salud para refrescarte la memoria, y verás cómo Theme Hospital resulta hoy igual de divertido que hace once años.

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