22 de Noviembre de 2017

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Feb
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Cuasi Análisis: The Legend of Zelda Skyward Sword

Ya os conté que recientemente me hice con una Wii y ando intercalando los juegos de la presente generación con los grandes juegos que me perdí en su día. Con la inminente llegada de Nintendo Switch y The Legend of Zelda Breath of the Wild se me hizo la boca agua y me busqué el ultimo Zelda que hubo, Skyward Sword, éxito de público y crítica.

 

Por otro lado de vez en cuando entre los análisis de los juegos que complete introduzco Cuasi Análisis, descripción de juegos que aunque no he llegado a terminar le he dedicado un número importante de horas y merecen, creo una mención, aunque yo no haya sido capaz de acabarlos. Esto ocurre a veces por culpa del juego, otras simplemente es culpa mía. Os dejo mis impresiones a ver qué opináis vosotros.

 

 

 

Lo primero es ponernos en mi situación, jamás había jugado a ningún Zelda, por lo que después de tantos años estaba deseando probar uno. El nivel de espectativas lo tenía muy elevado y me pareció una excelente oportunidad para recuperar experiencias que me perdí por no tener una consola de Nintendo. Por cierto que ya ando echándole un ojo a Wii U, cuyo mayor defecto me parece su precio, porque por consola y juegos me parece muy atractiva. Con la llegada de Switch parece que en unos meses será el mejor momento para hacerse con ella a buen precio.

 

Buscando por internet me di cuenta de que para Wii tenía dos opciones, Twilight Princess y éste Skyward Sword. El primero salió al principio de la vida de Wii, ya que también salió para Gamecube. Skyward Sword salió en 2011, exclusivo para Wii, por lo que me decidí por él esperando un juego mejor adaptado a la consola, además de requerir Wii Motion Plus, lo que le da una precision mucho mayor en el control por movimiento.

 

De segunda mano y a un precio bastante asequible me hice tanto con la edición que incluye un CD con música celebrando el veinticinco aniversario de la saga como con el adaptador del Motion Plus. Ya solo me faltaba sacar el hueco para poner el disco en la Wii y ¡a disfrutar!

 

 

 

Una vez comenzado el juego empezaré hablando de sus gráficos. El diseño de Skyward recoge por un lado todo el acervo de los veinticinco años anteriores de Zelda y lo pone sobre la mesa renovado. Desde ese punto de vista el diseño de conjunto es sobresaliente, dándole un carácter único y lleno de carisma al juego.

 

Por otro lado nos encontramos con un juego que “no cabe” en la Wii. The Legend of Zelda Skyward Sword apura y lleva tan al límite a Wii que los gráficos se ven muy, muy pobres tanto en polígonos como en texturas. Esta cuestión no es demérito de sus desarrolladores, está claro que hicieron todo lo que se pudo y más, pero es que el diseño un tanto desenfadado y cartoon del juego, junto con la limitación gráfica nos hace pensar más en un juego de una o dos generaciones anteriores.

 

Los diseños y personajes de Zelda o Link, sus animaciones, están muy bien representadas, pero los escenarios, entornos y personajes secundarios y enemigos, si bien están llenos de carisma, al verlos tan simplificados gráficamente me produjeron una importante decepción.

 

Además la limitación gráfica llega hasta los escenarios y mazmorras y templos cuyo diseño queda excesivamente simplificado, estudiados sí, pero muy sencillos. Al final esto nos da una sensación agridulce. Un juego que exprime la consola, pero que se muestra simplificado hasta un nivel casi infantil. En este punto me gustaría marcar que, por ejemplo, Ni No Kuni fue un juego que salió en el mismo año, aunque para ps3 eso sí, y teniendo gráficos como dibujos animados, y poseyendo su protagonista y compañeros un aspecto infantil, el resultado no da una sensación simplista, sino sencilla, con idéntica maestría en el diseño de conjunto. Podríamos decir que la diferencia está en el salto generacional, pero Final Fantasy X del año 2002 en una cosola incluso levemente inferior poseía mejores gráficos.

 

 

 

Así el conjunto gráfico para mí no llega a notable echando de menos más madurez y elaboración en el conjunto de los escenarios así como una consola más potente donde este juego podría haber lucido mucho mejor gráficamente. Por eso me atrae tanto Breath of the Wild, porque a pesar de tener el mismo tono cell shaded y enemigos de dibujos, luce gráficamente genial.

 

En lo sonoro el juego sí luce a un gran nivel, especialmente en su música. Las melodías de inicio, la sintonía principal y viejas melodías traídas para este nuevo Zelda nos envolverán trasladándonos de forma más eficiente que los gráficos a un mundo de fantasia lleno de leyenda y aventura.

 

También posee unos efectos sonoros muy adecuados y adaptados a su jugabilidad y en cuanto a las voces, bueno, como no hay voces no hay nada que criticar. Salvo su ausencia. Breath of the Wild será el primer Zelda con voces, aunque es una tradición en la saga que no haya voces, pero no creo que sea una buena decisión. Nuevamente Final Fantasy X como ejemplo, y nueve años antes, rompió con la tradición y puso voces por primera vez en sus personajes ¡y cómo los puso! Aquí le habría sentado genial dando más carácter y personalidad al conjunto. Pero desde el principio el juego no contó con ellas y la verdad es que se echan de menos. Os dejo el trailer de Breath of the Wild para que veáis a qué me refiero.

 

 

 

La ausencia de voces, tal y como le pasó a Okami, le da un aspecto extraño al juego haciendo que su gran peso narrativo no descanse sobre una base firme. Los juegos del Team ICO, como ICO, Shadow of the Colossus o The Last Guardian, tampoco hablan, pero su historia y narrativa no lo requieren. En Skyward Sword hay tantos diálogos y elementos de la trama que realmente uno es consciente de la ausencia de voces, rompiéndo esto un tanto la inmersión.

 

Así el apartado sonoro sí es notable, pero incapaz de llegar a cotas más altas por la falta de épica que la ausencia de voces, en una aventura con este aspecto y esta escala, demanda, algo que no pasa con la música que es de auténtica superproducción.

 

 

 

Ahora toca hablar de la jugabilidad, algo bastante profundo en este Skyward Sword. Lo que tenemos entre manos es una fantástica aventura donde Link tendrá que recorrer las Tierras Inferiores en busca de la princesa Zelda explorando y descubriendo todos los templos, bosques y lugares que encierra Hyrule.

 

Link se controla con una cámara en tercera persona, con el mando de Wii (con Motion Plus obligatorio) y el nunchuk. Ya la gestión de la cámara es dura, ya que es automática, sin control sobre ella, salvo la posibilidad de centrarla en todo momento. Esto provoca que tanto para dirigirse a un punto determinado como para mirar a un lugar resulte una experiencia un tanto frustrante. Siempre se puede uno parar y poner la cámara en modo primera persona, pero el resultado es una ralentización del ritmo de juego o una visualización imperfecta.

 

Navegar por el mundo a pie es algo tradicional, en la navegación por las tierras celestiales lo haremos a lomos de un ave, pero ahí la navegación es doblemente frustrante ya que a las dificultades de la cámara se unen las dificultades de un control por sensor de movimiento.

 

Y es que ahí radica quizás el mayor problema de la jugabilidad de este juego, el control por sensor con movimiento. La aventura, los personajes, incluso el diseño de mazmorras y enemigos resulta sencillo, trabajado, pero muy asequible aunque muy vasto. El conjunto está muy bien pensado y cada paso de avance está muy medido con una jugabilidad compleja en su conjunto. Para resolver la aventura principal habrá que ir coleccionando objetos, explorar el mundo en forma de mazmorras encadenadas, resolver puzzles, luchar contra enemigos básicos, jefes finales, desbloquear armas, comprar objetos, mejorar escudos y un largo etcetera donde queda claro que The Legend of Zelda Skyward Sword es un JUEGO con mayúscula.

 

 

 

Si uno es capaz de realizar la abstracción de una historia sencilla y sin pretensiones, típica y tópica, el juego gana muchos enteros, lo malo es cuando todo esto se mezcla con el control por movimiento. El control por movimiento en Wii para desarrollar una jugabilidad profunda no funciona, aquí se ha implementado el Wii Motion Plus obligatorio en el juego, para mejorar dicha experiencia, aunque desde mi punto de vista sigue sin funcionar como debería, entorpeciendo la experiencia jugable.

 

Por resumir, la mayor parte del tiempo me encuentro agitando el brazo derecho intentando que lo que suceda en pantalla coincida con lo que pretendo hacer, después de seguir las instrucciones en pantalla. Supongo que es una cuestión de precision, ya que es muy difícil en situaciones dinámicas replicar la instrucción con el gesto con la que llevar a cabo lo que se pretende.

 

Esto se traduce en que el puzzle más sencillo hay que repetirlo cuatro veces, una porque te has equivocado y tres porque falla el control, no totalmente, pero sí cuando le pides precision. Igual pasa en los combates, o la hora de controlar el pelícano, o al apuntar o… siempre.

 

El juego es divertido y complejo, que no complicado, pero hay que poseer una voluntad enorme para ir saltando sobre estos fallos a cada paso del juego. La experiencia se ralentiza, se vuelve lenta y se rompe el ritmo dando una pereza enorme cada vez que uno debe viajar por el mundo o afrontar una exploración, justo lo contrario de lo que el juego debería favorecer. Para mí la lástima es que el juego con precision (con o sin control de movimiento) poseería un ritmo y una experiencia mucho más placentera.

 

La jugabilidad es notable, por lo estudiada y trabajada, aunque no deja de ser una gran colección de pequeñas jugabilidades de combate, colección, exploración, cuya característica principal es poseer todas las características de un juego tipo Zelda. Dicho notable para mí se reduce precisamente por la incorporación de un control de movimiento que sin embargo es absolutamente imprescindible en la esencia del juego. Un quiero y no puedo.

 

Esta jugabilidad total, por lo menos en intención, se trenza en una historia sencilla, de buenos y malos, villanos y princesas, de mundos por descubrir con trazas e historias secundarias que, sin que tengan peso en una trama típica, dan pinceladas de colores brillantes a esta nueva fábula de Zelda.

 

La historia, por lo visto, explica el origen de la saga, los viejos fan de la misma la disfrutarán más que los neófitos, aunque su narrativa, ligada totalmente al avance en el juego, se muestra arrítmica y, por superficial, no sirve para animar a continuar jugando, por lo menos a mi. Supongo que mi perfil de jugador que nunca antes ha jugado un Zelda juega en este caso en contra mía, pero ¿Link salvará a Zelda y al mundo, verdad? Derrotando a los malos, claro. No sé si el juego esconde algo más profundo y oscuro, pero desde luego su tono no invita a ello.

 

 

 

Puede que esté cometiendo un gran sacrilegio, pero al final, con todas sus buenas intenciones lo que tenemos es un juego de gráficos limitados, aunque ambiciosos, con un apartado sonoro de gran producción, pero nuevamente limitado, con una jugabilidad ambiciosa y novedosa, pero no del todo bien implementada, con una historia típica más orientada al viejo fan de la saga. En todos sus apartados el juego se muestra irregular, sin llegar a brillar en ninguno del todo, pero con una ambición que se agradece. Agridulce.

 

The Legend of Zelda Skyward Sword nació en Wii con la idea de mostrar lo máximo que Wii podia dar, diferenciándose de cualquier otro juego de cualquier otra plataforma. Y lo consigue. Ésa es la parte buena y la mala a la vez, Skyward Sword y su control por movimiento están unidos tan intrínsecamente que la crítica de su control es la alabanza en la mejor implementación del mando de Wii y a la idea de innovar y seguir innovando en los videojuegos.

 

Lo malo es que a mí el resultado final no ha conseguido llegarme, y lo digo con tristeza porque me apetece mucho perderme en el ingenuo mundo de Link y Zelda, porque me apetece disfrutar de una aventura épica y maravillosa, de heroes, villanos y princesas. Pero esta forma de llevarlo a cabo no está hecha para mí. Quizás por eso tampoco pude terminar nunca Okami, y mira que lo he empezado varias veces…

 

El inminente Zelda Breath of the Wild me resulta enormemente atractivo no ya por el que se muestra como un maravilloso apartado gráfico y sonoro, sino porque su jugabilidad clásica y tradicional está hecha más a mi medida.

 

A pesar de este Cuasi Análisis no descarto volver a Skyward Sword y volver a intentarlo porque la verdad es que el juego, a pesar de sus limitaciones, sigue siendo muy prometedor. ¡Qué lástima no tener la paciencia de un adolescente!

 

¿Me animáis a seguir después de diez horas o el juego se mantendrá así durante otras 40 ó 50?

 

 

 

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