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Sacha Baron Cohen es ese actor mortadelero y cómico que es capaz de meterse durante meses y meses en el papel de cualquiera de sus personajes para promocionar sus nuevas películas, siempre provocando al personal allá donde vaya con una clase de humor peculiar. El tipo en cuestión suele mezclar con maestría el humor más inteligente, crítico y ácido con lo mas vulgar, burdo y tonto. Ahora está de vuelta después de 3 años de silencio desde Bruno.
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No hay muchos que sepan hacer este tipo de cómedia tan bien, junto al director Larry Charles forman una gran simbiosis, no pasando inadvertidas sus películas para nadie. Hay gente que adora a Borat y otros que lo detestan hasta desear la muerte del personaje. Igual con Bruno, desagradable y gilipollas más no poder, el gay más gay de todos los tiempos y a la vez un insulto a todos los gays del mundo (si exceptuamos a Jorge Javier Vázquez, el gay mas maligno de la historia, y lo peor es que este no es de ficción). Algo parecido pasa con protagonista de "El Dictador", el personaje mas “hijoputesco” de toda la carrera del señor Baron Cohen, como no podía ser de otra manera (para eso es un dictador de los de ayer y hoy), una mezcla entre Fidel Castro, Gadafi y otros “líderes supremos” musulmanes, siendo este lider supremo de un país inventado al norte de África llamado Wadiya.
Si bien Bruno y Borat tienen en común que son películas las cuales el 80% del metraje es gravado a modo de documental, con entrevistas y reportajes de los respectivos personajes a personas que no sabían que estaban rodando una película de humor (algo así como una broma de cámara oculta), el Dictador ya ha prescindido de este estilo para hacer una comedia mas convencional, pero con todas las características humorísticas del mencionado dúo que la distinguen tanto de las demás comedias, esto es lo dicho anteriormente (vulgaridad combinada con inteligencia, acidez, etc).
El Líder Supremo Aladeen (así se llama el dictador), lo lleva siendo desde los 7 años, imponiendo su tiranía de una forma atroz de la que disfruta y enorgullece de ello. Aladeen no duda en matar a cualquiera que se cruce en su camino o le contradiga o moleste en cualquier tontería y para igualarse a sus amigos, tiene en marcha un plan nuclear “pacífico”, donde los misiles tienen que tener forma puntiaguda (si no, no puede ser un misil nuclear).
Todo es a su imagen y semejanza, estatuas, cuadros, adjetivos (Aladeen significa tanto positivo como negativo), e incluso se montó sus propias olimpiadas y ha creado sus propias películas que protagoniza el mismo, como no podía ser de otra manera (Tienes un e-mail Bomba, por ejemplo). Aladeen será traicionado por su tío y mano derecha (interpretado por el gran Ben Kingsley) cuando viajan a EEUU para hacer un comunicado en la sede de la ONU, le despojan de su barba en un intento de asesinato, viendo obligado a huir y reinventarse para recuperar el puesto que le pertenece, usurpado por un doble manipulado y subnormalillo que han colocado sus enemigos, cuales quieren instaurar una democracia, cosa que Aladeen no concibe.
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Las situaciones son tan absurdas como hilarantes, y aunque reconozco que yo soy de risa fácil, será difícil para muchos parar de reírse durante todo el metraje, aun con las bromas más grotescas y zafias. Aun así El Dictador nos regala un discurso final comparativo entre una dictadura y la democracia de los Estados Unidos sorprendente, al estilo del discurso de Chaplin del Gran Dictador (yo diría que un homenaje).
Similitudes de El Dictador con Bruno y Borat: Las tres películas introducen y despiden a los personajes de la misma forma, con la única distinción de que con El Dictador te da la sensación de que podría haber secuela y con las otras dos no. La otra similitud más notable es que en las tres películas acabamos viéndoles el aparato a los tres protagonistas.
En resumen, si bien no es la mejor comedia de todos los tiempos, y que es muy difícil igualarse a Borat, inevitable comparación, sigue siendo una cinta divertidísima, recomendable para los que realmente disfrutan de este tipo de comedias sin tapujos y no apta para especialitos de estómago, y puede que tampoco para gafapastas (o sí, ¿quien sabe?)
Lo mejor:
- Momento del parto y resultado final. - La introducción, como siempre. - Se ha visto muchas veces en el trailer, pero el momento olimpiadas es genial. - El doble tonto con el harén de Aladeen - Wii Terrorist, el videojuego al que le gusta jugar al dictador.
Lo peor:
- No es tan fresca como las otras dos. - Algunos momentos pecan de típica tontería introducida en toda película americana (no pega que El gran líder supremo se enamore). - Al igual que las anteriores, NO gustará a todo el mundo. - Hay cosas que salen en el trailer que en la película NO salen (y esas cositas dan mucha rabia).
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