7 de Octubre de 2008

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Han pasado diez años desde que “El Barón Negro” abandono la Marina Galáctica. Convertido en el rebelde más perseguido por el Imperio. Una leyenda que viaja de planeta en planeta luchando contra la opresión, cantando la verdad en sus conciertos, dispuesto a luchar hasta la última gota de sangre por los indefensos.

Su destino es encontrarse con el hombre que ordenó el asesinato de su familia. Y ese momento ha llegado...

 

Una pantalla de holovisión gigante, situada en la parte media de uno de los cientos de rascacielos de la ciudad, a la altura de una de las principales autopistas flotantes, transmitía una conexión en directo la visita a la ciudad del Senador Mossul. Uno de los más distinguidos miembros del Senado Galáctico Imperial, en su inauguración de un nuevo centro de seguridad planetario, equipado con robots de combate de última generación. Cuando hicieron un breve alto para conectar con el éxtasis colectivo que estaba a punto de acontecer en el estadio galáctico de la estación espacial portuaria, en órbita al planeta, donde “The Singer of the Death” con su banda estaba a punto de comenzar su concierto, ante doscientas mil personas ansiosas de escuchar el mensaje que traía para ellos hoy.

El locutor comentaba la fuerza que había ganado ésta figura pública en los últimos años con sus escasas apariciones, tan misteriosa como repleta de leyendas, de la que nadie sabia a ciencia cierta quién era, mientras sus gestas ya pertenecían a la memoria colectiva galáctica, para desgracia de las autoridades, que le perseguían en todos los planetas. Se temía que hoy hubiera en el concierto un baño de sangre en su captura. Pero eso no había amedrentado a la población, que había instalado holovisores gigantes en distintos estadios del planeta para seguir unidos su concierto. Se esperaba que millones de personas en todo el planeta siguieran el concierto de hoy.

Se rompe el plano del locutor para enfocar una muñequera con un potente dispositivo electrónico, sobre un traje cibernético de combate, que parecía del conductor de una moto que circulaba a gran velocidad por la autopista flotante de la gran ciudad. El indicador de la muñequera hacía una cuenta atrás de 4:36 minutos y bajando

El locutor se silenció, dando paso al cámara que enfocaba el escenario a oscuras, del que nacía una tenue luz lila que dejaba entrever una figura femenina avanzando al micrófono, vestida con un traje cibernético de combate ceñido lila claro, que portaba en el muslo derecho una espada y en el izquierdo una pistola, ambas láser, reliquias de un pasado imperial glorioso.

El publico al reconocerla como la compañera del Singer en sus aventuras estalló en gritos, silbidos y aplausos animándola. Una vez se hizo con el micrófono, el silencio que hubo fue como el grito en la conciencia de cada espectador, al observar su mirada. Hasta que sin saber de donde la voz del Singer al que no veían, dijo a través de todos los micrófonos que hoy habían venido para hablar de Alice, una mujer de trenta y siete años, asesinada hace cinco meses por el Senador Mossul delante de su hija.

La magnitud de la frase dejo al publico sin respuesta, la mujer del escenario comenzó entre susurros una canción triste y lenta que hablaba de Alice, orquestada por los músicos del fondo inferior del escenario, intercalada con fotos holográficas de Alice que iban pasando por el escenario, mientras narraba su vida, logros, amores, y fuerte deseo por salvar a todos los de mundos del caos medioambiental, motivo por el que el Senador Mossul la hizo asesinar sin la menor piedad, al ir en contra de los intereses de su empresa de descontaminación planetaria.

En cada estrofa la cantante hacía la pregunta de si Alice merecía esto, y la voz del Singer coreaba junto al público un “no” rotundo. Cuando preguntó que merecía Alice ahora, se hizo un largo silencio sólo interrumpido por la voz del Singer, quién contesto con fuerza: su planeta natal libre de las garras de su asesino.

El estadio estalló en gritos de histeria colectiva ante una afirmación tan rotunda, ganando fuerza cuando las luces se apagaron hasta que se activo sobre el escenario un holovisor gigante panorámico que cubría la parte posterior del escenario entera.

La orquestra comenzó de nuevo la canción de Alice a un ritmo totalmente techno, acompañada por la cantante, ahora, dando una intensidad frenética a la letra, intercalada con los “No” del Singer con el publico aplaudiendo con fuerza, siguiendo el ritmo que marcaba con la cantante con sus manos, contagiando el gesto a todos los estadios que veían el concierto en directo.

Entonces la pantalla se hizo nítida mostrando al Singer: Enardel, con 35 años, un aspecto consumido, vestido en su cibertraje negro de combate, con líneas azules encima de blindaje adicional. Con su melena roja libre al viento, dejando entrever la enorme cicatriz del lado izquierdo de su rostro, y su ojo negro mecánico, mirando un instante a la cámara con su ojo vivo, cuya fuerza llegaba a las almas de la gente. Conduciendo una moto por la autopista flotante a la ciudad, a 350 K/H adelantando coches sin apenas ver más que manchas por la velocidad.

El público del estadio alzó sus cabezas, mirando a la cúpula de cristal del estadio, con el planeta encima de él, como si pudieran ver al Singer. Mientras, el el holovisor de la autopista daba la primicia, sin cerrar su conexión con la inauguración de Mossul, de las intenciones del Singer de asesinarlo hoy mismo. Su enviado especial en el estadio no sabía que decir al respecto, dando primeros planos de la masa histérica siguiendo con palmas, saltos y gritos, el ritmo de la canción. Todo el Mundo apoyaba al Singer.

El holovisor del escenario, mostraba la moto del Singer corriendo cada vez más, hasta más alla del límite dibujando un destello con de sus faros traseros sobre la calzada. Cuando un grupo de motos militares le perseguían, conducidas por soldados armados con pistolas láser y espadas de energía, que rasgaban la calzada con sus puntas, levantando ríos de chispas...

Continúa en: Capítulo II: Juego Duro

* Nota del autor: Éste relato fue el primer relato que escribí realmente en serio en toda mi vida. Es del 2006. Lo he revisado hasta donde he podido sin verme obligado a reescribirlo de cero para sea digno de leerse. "El Barón Negro" fue una creación posterior, un experimento de la época en la que escribí toda la historia de Enardel. Espero que lo disfrutéis.


Historia prevía:

El Barón Negro

El Éxodo I: La Caída de la Humanidad

El Éxodo II: El Renacimiento

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