2 de Octubre de 2014

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Amigo Invisible: Asalto a Foxhound (Para LuisMac)

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Era jueves por la tarde, cuando se disponía a sentarse tras un arduo día de estudio y trabajo, para coger el mando, dar al botón que ordenaba a la consola encenderse, y echar otra partida de turno. El último juego que intentaba pasarse se le estaba resistiendo un poco, pero parecía que ya había encontrado una grieta sólida para poder pasarse ese molesto jefe final.

El ruido de la consola encendiéndose, sin embargo, no le quitaba la intranquilidad que sentía desde hacía un rato. Como si tuviese ojos clavados en la nuca. Se daba la vuelta y en su cuarto no había nadie pero, ahí estaba esa maldita sensación. Y mirando la pantalla, fue como de repente la tv fue reemplazada por un pañuelo que se apretaba fuertemente contra su cara, pero no era él quien se lo estaba llevando a su cara. Se maldecía por no haber hecho mas caso a su instinto, pero ya era demasiado tarde y fuera lo que fuese que tenía el pañuelo, empezaba a hacer efecto.

Lo estaban secuestrando.

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Horas mas tarde, la cabeza le daba vueltas y al abrir los ojos, solo veía negrura con algo de cielo, y se oían las aspas de lo que parecía ser un ventilador…

“Oye, Plissken, creo que nuestro invitado esta volviendo de entre los muertos” Dijo una lejana voz. En ese momento sintió como una mano lo agarraba por el cuello y le hacía trastabillar hasta lo que parecía ser un borde.

Y el aliento de repente se le cortó a la misma velocidad que la respiración: Estaba en un helicóptero, a demasiados metros del suelo, y su atacante era lo único que le agarraba de la muerte más absoluta.

“Vamos a ver muchacho, no tengo tiempo para tonterías así que dime ¿Quién te dio ese DVD que estaba en tu consola?” Dijo el atacante con la más absoluta de las calmas

“No tengo ni idea, lo juro. Lo compré en una tienda cercana a mi casa” Dijo muerto de miedo su víctima ¿Cómo les iba a convencer de lo contrario?

“Entonces no nos sirves…” Dijo Plissken que hizo un amago de soltarlo cuando su compañero gritó “¡No, dice la verdad, no es él!”

“¿Cómo coño te llamas?” Dijo Plissken

“Luis”

El tal Plissken lo tiró con desdén al asiento donde antes había estado sentado. Luis sentía como le crujían un par de huesos, a la vez que la señal típica del dolor de espalda por el golpe no dejaba de molestarle.

“Según parece, este Luis se adelantó a OCTOPUS en la entrega de este DVD. Y la hemos cagado, porque parece que la dependienta no sabía nada”

“Pues llama a Campbell. Dile que la suelte a la de ya”

“Ya lo he hecho”

“Disculpen ¿Qué coño pasa aquí?” Preguntó Luis

“Tu ponle a este un seudónimo, LuisMac o algo así” Y el tal Plissken se volvió a LuisMac, el cual tenía sus ojos en perfecto estado para ver algo, que ni al segundo parpadeo se podía creer. Enfrente suyo había un tipo que parecía ser el clon de Solid Snake, porque era algo más que idéntico. “Creíamos que habías cogido ese DVD que contenía según inteligencia los datos de la operación terrorista Valhala. Por desgracia te adelantaste y compraste el DVD, pero el que tú tienes solo tiene una copia cifrada de código. Ah, huelga decir que esto es Ultra Top Secret. Si cuentas esto a alguien, yo mismo te subiré a esta altura y esta vez no caerás en la silla del helicóptero” Y dicho esto, su compañero habló: Tenía gafas y un pelo bastante similar al compañero del videojuego que parecía estaba viviendo, salvando que todo aquello estaba pasando de verdad… ¿O no? Se pellizcó en una pierna: Dolía.

“Bien, Plissken, vamos hacia un campamento clave de Octopus, Campbell te manda la intel directamente a tu Codec”

“Chico” Dijo, dirigiéndose a LuisMac “Normalmente te dejaríamos antes por algún sitio pero en este caso tenemos que actuar rápido. Toma esta SOCOM ¿Sabes como usarla?”

LuisMac usó los conocimientos aprendidos en tantos juegos de acción, esperando que fuesen lo mas reales posibles y no le dejasen en ridículo: Tocó un botón cercano a la culata y expulsó el cargador. Comprobó que estaba lleno y lo volvió a meter en el arma. Con la mano amartilló el arma.

“Y no te olvides de quitarle el seguro” Dijo Plissken impasible. Se fijó que al lado derecho de la pistola había una pestaña señalando a la palabra “safe”. La cambió a “semi auto”

El helicóptero donde iban descendió hasta un descampado, y a lo lejos se veía un pequeño campamento como de turistas “Bien, LuisMac, en lo que estes aquí me llamarás SNAKE, este de aquí (señaló al compañero) se llama Otacon y tu eres como he dicho LuisMac. En ningún caso nos llamarás por otros nombres, ni aquí ni en otro lado. Asimismo, te quedarás aquí para ayudar a Otacon en caso de que todo salga mal. Eso es todo” Y sin esperar respuesta, cogió un subfusil MP5 silenciado y se encaminó hacia el campamento.

LuisMac esperó en el helicóptero obedientemente, pero no se atrevió a hablar, en parte porque estaba bastante asustado, otra parte estaba asombrada y la última se preguntaba como cojones podían ser reales dos personajes de videojuego. Y Octopus… era el nombre de uno de los villanos de MGS1, por no mencionar el coronel Campbell…

El tiempo asó y Otacon habló “Bien, Snake ha llegado al ordenador de Octopus… ¡Mierda! Snake, tenemos un problema”

“¿De que se trata?” El firewall tiene una conexión fantasma a una alarma física. Si se activa, el portátil del que descargas la info explotará.

“Manda a LuisMac a cortar la corriente del generador de la azotea que se ve desde el helicóptero y quédate asegurando que los datos se bajan.”

“Toma, un auricular con micro” Otacón le dio a LuisMac una especie de cosa puntiaguda para la oreja “¿Ves esa torre de allí? Sencillo, ve, sube sin hacer ruído, busca una palanca de corriente cerca del generador y apágala. Tienes dos minutos. Necesitamos cuatro para descargar la intel. Suerte”

LuisMac se bajó del helicóptero y, medio agachado como en los juegos que jugaba por las tarde fue de forma sigilosa hacía el edificio que le habían dicho, cuando una voz tronó en un auricular “LuisMac, ¿Qué coño te crees que es esto, una película de espías? Corre hacia la torre, solo tienes un enemigo y esta en la azotea fumando hacia el lado contrario ¡Vamos!” Se puso las pilas y llegó hasta la puerta del edificio, y la abrió: Con la pistola apuntando siempre a donde miraba comprobó que no hubiese nadie y a paso ligero subió las escaleras. Ya en la azotea, se encontró con que todo lo que le estaba pasando, no era nada comparado con lo que tendría que hacer.

“Snake, aquí esta el guardia, pero esta cerca de la palanca…”

“Cárgatelo” Dijo Snake

“Nn… No puedo… nunca he disparado o matado a nadie” Dijo LuisMac, temblando.

“Tranquilo, tu pistola tiene balas tranquilizantes. Se nos acaba el tiempo, neutralízalo” Dijo Snake.

LuisMac levantó el arma, apuntó a la cabeza y apretó el gatillo. El efecto no fue el de una bala tranquilizante, sino el de una 9mm: El disparo silenciado le destrozó la cabeza a su objetivo en una pulpa de sangre. LuisMac vió que sus manos empezaban a temblar, y se preguntó que coño había hecho para merecer esto, mientras se acercaba a la palanca de electricidad y la bajaba.

“Ya esta” Dijo Otacon por el comunicador “En lo que vuelven a dar con la electricidad, ya nos habremos ido”

“De acuerdo Otacon. LuisMac, vuelve al helicóptero” No se oyó nada

“LuisMac, tuve que decírtelo porque no lo hubieses hecho. Y no te puedo decir el porque estamos aquí ni porque lo has hecho. Solo puedo decirte que hoy has evitado la muerte de muchísimas mas personas con ese gesto. Matar nunca estará bien, y posiblemente no te recuperes nunca de lo que has hecho hoy, pero has hecho lo que era necesario”

“No me dejan de temblar las manos” Dijo LuisMac, con una voz de ultratumba

“Es normal. Pero te prometo que no tendrás que matar más hoy. Pero eso solo podrá ser si llegas al helicóptero”

LuisMac se levantó como buenamente pudo, ignorando los temblores de sus piernas y se encaminó a rehacer el camino de regreso. Antes de llegar se desplomó pero una mano lo agarró con fuerza y lo arrastró al helicóptero. Era Snake.

En el aire, Snake se sentó junto a él “Hoy has ayudado al mundo, chico. Has prevenido que una célula terrorista se cargase de un plumazo los laboratorios de bioseguridad en la que una empresa esta experimentando con un virus letal de necesidad. Es todo cuanto te puedo decir”

“¿Y quien eres tú?” Dijo tras un rato LuisMac “Te pareces al héroe de un videojuego que me gusta”

“Solo puedo decirte que existo, nada mas. Y también te digo gracias. De no ser por ti, hubiésemos corrido el riesgo de abandonar el hackbox del portátil de Octopus para cortar la corriente. Ha sido un placer” Y dicho esto lo sujetó con fuerza mientras le pasaba el mismo pañuelo que lo dormía horas antes.

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LuisMac se despertó en su sofá, con un sueño de narices. ¿Lo había soñado todo? Se levantó y la espalda le dolía un poco. Podía ser de la postura en la que se durmió pero entonces, lo vió en el suelo…

… Una bandana azul.
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