19 de Mayo de 2013

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Oct
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Apocalipsis zombie en la tienda de juegos. 4ª Parte

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Eximido de cualquier esfuerzo, mis compañeros de encierro se pusieron a abrir el agujero en la pared. La “muralla china” que nos protegía era mas bien una plancha prefrabricada con el único objetivo de separar tiendas. Osea, una mierda muy gorda. Bastó frotarla con el canto de un mando para conseguir nuestro objetivo. Si los zombis supieran...

-Repasemos el plan -señaló la mujer con el dedo un plano improvisado- El supermercado está en la planta de abajo. Tienes 3 opciones para llegar ahí. Hay dos escaleras mecánicas en esta planta, y otra por la zona del ascensor.

-Eso es una ratonera.-dije sudando- Prefiero las escaleras mecánicas...

-Lo importante es que llegues abajo.

-Exacto friki -dijo el dependiente- Allí hay salidas a la calle. Si la cosa se pone chunga, ya sabes. Pies para que os quiero.

-No creo que en la calle esté mejor el panorama.


El centro comercial era como una caja compacta de dos plantas. En el techo había una gran cúpula de cristal que iluminaba la zona de día. A su alrededor, un paseo “marítimo” construido a la vera de de un río que atravesaba la ciudad. Al otro lado bloques de edificios y casas ruinosas de un barrio al que ni los zombis se atreverían a entrar... Mal sitio para montar un refugio...

 

-Tienes el nanotraje. Las gafas... Compruébalas.

-Joder, soy un puto splinter cell.

-Jajaja vaya pintas -rió la mujer.

-No se ría señora. ¡Estoy muerto de miedo!

- No tienes nada que temer friki. El traje te protegerá contra mordiscos.

-¡Pues ve tú! No te jode. .

-Calla y toma esta DS -dijo removiendo unas cajas.

-¿Para qué?

-Tiene un servicio de chat. Podemos usarla de walkie.

-¿Quieres que me ponga a chatear contigo en medio de una bacanal de zombis?

-No capullo. Escríbenos y dinos que sigues vivo.

-¿Cuanto alcance tiene esto?

-Ni idea. Tú eres el friki de estas cosas.

-¡Tú las vendes joder! Yo no tengo ni idea de esa mierda de consola.

-¡Psss! -ordenó la mujer- No gritéis.


La noche calló sobre nuestras cabezas. Los aullidos de los zombis se oían por doquier, como lobos encerrados en un almacén de vigas. Había llegado la hora. El haz de luz del mechero iluminaba la estantería de los juegos con la que habían tapado el agujero. Con mucho cuidado de no hacer ruido la echaron a un lado... Lo que quedó a la vista, a ras de suelo, parecía la entrada al infierno...

 

-Buena suerte -dijo la mujer abrazándome...- Eres muy valiente.

-Nada de valiente, esto es un suicidio voluntario.

- Si tienes problemas, corre en otra dirección friki. No atraigas a toda la trupe hacia aquí.

-Gracias por los ánimos. -gruñí-. ¿Alguna otra cosa?

-Nada mas. Te cuidado Friki.


Sin mas dilación, enfilé la entrada hacia la última pantalla, el jefe final... A fin de cuentas la vida es el mayor de los video-juegos. Con un temblor de piernas que ni os cuento, no se me hizo difícil agacharme... Al poco ya estaba dentro del probador. A mi espalda, el dependiente selló la entrada de la cueva y allí quedé pegado al suelo, como si el miedo me pesara como un par de sacos de cemento a la espalda. .

-”friki sigs en l probador?” -pitó la DS.

-”si! ”, “komo se le qita a esto el sonido?”

-”vamos¡ no la pavees¡”

-”N pudo mobermwweeee!!!- escribí con parkinsong- “me muero d miedo!!!”

-”Vamos, puto! Se ará d día, se t acabaran las pilas!!!!!! Ers nuedtra unika oportunida”


No podía moverme ni un milímetro. ¿De que forma horrible iba a morir? ¿Empezarían comiendo un brazo o una pierna? ¿Vivo o muerto? ¿A quien me comería yo después? Siempre estuve orgulloso de ser raro, pero eso de convertirme en un zombi me parecía demasiado. No sé cuanto tiempo estuve ahí... Mucho... Tenía que pensar fríamente, ponerme objetivos, no mirar la cima de la montaña si no simplemente el siguiente pedrusco de apoyo. Lentamente, me atreví a descorrer la cortina del probador. El chirrido que pegó aquello sonó como el descarrilamiento de puto tren de mercancias... Lo siguiente que hice, fué emplear el método de ensallo y error: “Corro la cortina” “Asomo la cabeza...No hay moros en la costa” “Me cago en la puta: un rastro de sangre”.

Justo en ese momento de tensión, debería ponerme a contaros la historia de mi vida,quizás algún flascback, eso que tanto bien sabe hacer ESTIFEN King para joder la marrana en sus novelas. Pero no lo haré...


-Mierda.


Empezabámos bien. Repté por el suelo en dirección contraria a la línea continúa de sangre. El lugar era tan exótico para mi como cualquier otro lugar frecuentado por chicas. Bragas a un lado, sujetadores a otro, pijamas de hello kity, tangas... Todo super caro. No me extrañaba que no hubiera nadie por la tienda.


-”veo la sal ida” -escribí.

-”despejado?”

-”no, ai un puto zombi en la puerta!”


Allí estaba el muy cabron, no tenía otro sitio donde comerse a su madre. 

 

-”Kires q agamos ruido? "-pitó la DS de nuevo- "A lo mejr se ba”

Solo hizo falta un pitido mas de ese trasto... El zombi tenía buen oído. Cuando dio un par de pasos hacia dentro me faltaron dedos para apagar la consola y limpiarme la mierda del culo. El canibal avanzó torpemente como un perro lisiado, ahora, esforzandose por olisquear el tufo del ambiente. Instintivamente, repté hacia atrás lo mas que pude. Cuando quise acordar estaba bajo un muestrario de pijamas de oferta.


-Mierda. Vete para otro lado cabrón!


El zombi se acercó peligrosamente hacia mi escondite. Parecía excitado. El traje empezaba a pegarme demasiado calor. Era de plastico coño. ¿A quien se ocurre? Debía estar manando litros de sudor, al mas puro estilo Camacho en el banquillo del mundial. Demasiado tarde para darme cuenta del error.

El zombi removió un surtidor de bragas, ya, seguro de haber encontrado carne fresca. Los huevos se me atascaron en la garganta. Rápidamente, caminé a gatas hacia otro lugar, esperando no ser detectado. Demasiado mayor para creer en los reyes magos. El zombi siguío mis pasos, ahora, frenético y con una sorprendente agilidad, como si le hubieran dado corriente.  Ya solo me faltaba que el bicho echara a correr. Repté como un desesperado, cada vez mas convencido de su inutilidad. A mi espalda el zombio empezó a arrasar con todo a su paso, como un jugador de rugby directo hacia su objetivo.  Un buen momento para pausar la acción, levantarme y echar a correr. Si se pudiera, claro.

-¡Dios!

(continuará)

 

PD: Saludos a mis fieles. Espero tardar menos en actualizar la proxima vez. Un abrazo.

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