8 de Septiembre de 2008

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Abr
11

¿Amor en la red?

Noticias como la boda de una pareja a través de Internet, viviendo él en China y ella en Francia, no hacen otra cosa que confirmar la evidencia: Las relaciones sentimentales están cambiando con el tiempo.

Sin embargo, al leer casos como este no podemos evitar plantearnos el eterno (y trilladísimo) dilema. ¿Existe el amor a través de la Red? ¿Puede conseguirse pareja gracias a Internet? ¿Son fiables y eficaces las páginas de contactos, chats y sucedáneos?


Amor Internet


Sin entrar en berenjenales sobre si las ciber-relaciones son más duraderas o auténticas que las relaciones tradicionales (eso lo dejo para otra ocasión), hay opiniones para todos los gustos.

Mi experiencia me dice que los más vulnerables a “sufrir” en nuestras propias carnes este tipo de historias somos, precisamente, los más escépticos.

Como dijo Jack, vayamos por partes (aviso: a partir de aquí es cuando Nena-Babs se “desnuda” y empieza a contaros su emocionante vida).

Para empezar, he de decir que a mi modo de ver Internet es, simplemente, una alternativa más de las tantas que hay hoy en día a la hora de conocer gente. Ni mejor ni peor que las demás, sólo diferente.

Considerándolo como un medio donde muchos pasamos la mayor parte del tiempo interaccionando con otros usuarios, no me parece tan extraño dar con una persona que te sea totalmente compatible, congeniar con él (o ella), intercambiar los correos electrónicos y después de largas conversaciones atreverse a dar el paso a conocerse en persona. Y que de ahí surja una bonita amistad y de esa amistad, una relación auténtica y duradera. O no...

Tengo que admitir que antes no pensaba nada parecido, menos aún después de sufrir una experiencia demasiado traumática con alguien que me alejó de todos los hombres durante un largo periodo de tiempo. Las heridas que me dejó aquel tipo en el alma fueron tan profundas que me impedían estar a solas con un chico, fuera cual fuera la situación.

Paradojas de la vida, algo más de un año después de aquel trágico acontecimiento me sorprendía quedando A SOLAS con un chico al cual había conocido (agárrate los nachos) a través de la antigua página Web de Coca~Cola.

Puede parecer estúpido, pero junto con mi primera vez, recuerdo aquel día como uno de los más importantes de mi vida (curiosamente, los dos pasos los di de la mano de la misma persona). Me encontraba en un estado de nervios poco habitual en mí. En mi interior el miedo se mezclaba con la necesidad de dar aquel paso y ponerle por fin un rostro a aquel chico que me parecía tan majo con el congeniaba tanto...

Y lo hice. Fui capaz. En parte gracias a él, que sabiendo la situación como la sabía, supo hacerme sentir muy cómoda. Todo fue como la seda.

Además de ayudarme a superar mis miedos y traumas y marcar un antes y un después en mi vida, ese encuentro me sirvió para aprender una lección muy importante: por mucho que nos empeñemos, somos personas, no máquinas. Existen situaciones y, sobretodo, sentimientos que jamás seremos capaces de controlar.

Jamás consideré nuestra relación como fruto del ciber-amor o ciber-enamoramiento (eso me parece más “problemático”), sino como algo que fuimos fabricando cara a cara y con el tiempo. Internet nos ayudó a entrar en contacto, nada más.

Siempre he dicho que lo bonito del amor es que puede surgir cuando y donde menos te lo esperas. En todos lados puede surgir algo, da igual si estás en una discoteca, estudiando en la biblioteca, esperando a alguien que se retrasa o foreando en MeriStation. La cuestión no es buscarlo, sino encontrártelo sin querer.

No obstante, conocer a alguien en estas circunstancias puede convertirse en un arma de doble filo por culpa de las posibles mentiras y de las idealizaciones que hacemos sin querer de la otra persona y luego dan lugar a la decepción o la desilusión. ¿Pero acaso esto no puede sucedernos también en otros ámbitos de la vida?

Por otro lado, no puedo evitar seguir considerando que es demasiado arriesgado entablar una relación seria con alguien a quien no has visto jamás. Para mi el contacto real es importante y no estoy hablando de un aspecto físico, sino de una mirada, un gesto, la voz, la entonación, las caricias... Aunque hay gente que no piensa para nada así y también les ha ido bien ¿por qué no?

Otro de los grandes inconvenientes sería la distancia, pero como nunca me he visto en la situación, no puedo hablar con propiedad, prefiero que lo hagan otros.

Resumiéndolo todo en pocas palabras, pienso que encontrar pareja o amistades por Internet es totalmente factible, aunque lo mejor es que las relaciones de este tipo se forjen, como todas las demás, con el tiempo, la confianza y pasito a paso.

Ahora es cuando os pido vuestra opinión, la cual me encantaría conocer, aunque a estas alturas no sé si seguiréis leyendo u os he aburrido con tanta historia.

Vosotros diréis xD
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