23 de Noviembre de 2008

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Inauguro nueva sección, en la que repasaré algunas de las bandas sonoras que más me gustan. El sonido en un videojuego siempre ha sido importante, pero tal vez lo fué más a partir de que las tarjetas de sonido evolucionaron para mostrar música "real" en vez de melodías midi. En ese momento la industria de las bandas sonoras pegó un aumento muy grande de producción. Últimamente los videojuegos tienen músicas que son comparables a las de las mejores películas, puesto que la base es la misma.

Jeremy Soule, estadounidense de nacimiento, es uno de los compositores más importantes del sector. A fuerza de realizar grandes trabajos, se ha ido afianzando, y ha ganado los premios de la BAFTA (British Academy of Film and Arts). Tiene en su haber muchas piezas musicales que han definido a los juegos en los que han aparecido, y hoy en día es un compositor demandado por todas las compañías que quieren dar algo más a sus juegos.

The Elder Scrolls IV: Oblivion forma parte de la saga ambiciosa por antonomasia. La enormidad de su mapeado y su amplia mitología particular necesitaba de un colchón apropiado en forma de música. Soule fué el encargado de ésta tarea. Veamos una muestra de las partituras que compuso. Si pulsáis en el nombre de cada canción, accederéis a goear, donde he las he subido.

 

  • Reign of the Septims. Es el tema principal del juego, y suena en el menú principal. Como tal, el tema empieza de manera más bien brusca, buscando la impresión del jugador al mostrarse el mapa de Cydorill y sonar la fanfarria al mismo tiempo. La melodía es de fácil asociación con el juego, y recuerda a las melodías de famosas películas. La clave es ser directa y de fácil digestión. Conforme avanza la canción, el tono baja, hacia una aparente tranquilidad. Como en éste punto normalmente el jugador le ha dado a "cargar partida", la carga se realiza con éste fondo, lo que casa muy bien con las pantallas de carga.
  • King and Country. Éste tema suena de vez en cuando en los momentos tranquilos, cuando el jugador está en campo abierto. Sigue la estructura de un tema tranquilo, en el que los violines danzan, hablando entre ellos, como si estuviesen a la luz de una chimenea. De vez en cuando son interrumpidos por un piano, que aporta el toque nostalgico y triste. Es una melodía con un tono de tristeza mezclado con añoranza, que da al jugador la sensación de que la tierra por donde va es suya, como si hubiera nacido en ella.
  • Tension. Cuando nos metemos en alguna mazmorra, por ejemplo en una cueva, suena éste tema. El nombre no está puesto porque sí, puesto que realmente ayuda a que desconfiemos de cada esquina. Realmente hay poca melodía, apenas un violín agonizante y unos instrumentos de viento que simulan el aire, sino que es una pieza ambiental, en la que diversos ruidos estremecen al oyente, confundiéndole totalmente. De vez en cuando suena algo parecido a almas susurrando entre sí, como si estuvieran vigilándote y decidiendo qué hacer con tu cuerpo cuando te hayas unido a ellas en su eterno divagar.
  • Bloody Blades. La batalla es algo esperado por muchos, pero que una vez estás metido en ella resulta desconcertante y apabullante. Así empieza la pieza, con unos instrumentos de viento sin dejar un descanso, atosigándote constantemente. Los que sobrevivan a éste punto, conocerán el sabor de la verdadera épica, la que supone la muerte de uno de los dos combatientes, en forma de violines y flautas.
  • Auriel's Ascension. Después de la batalla llega el descanso del guerrero. El apego inmediato a la vida, y la posibilidad de haber muerto, revelan ciertos detalles que antes obviaste. Como un piano que emerge entre el silencio, te das cuenta de que las estrellas brillan ahora más, de que la luna se refleja en el lago, y de que las flores son ciertamente hermosas.
  • Churl's Revenge. Los tambores, símbolo de guerra, suenan para atormentarte en sueños. Pocos quieren oírlos: la posibilidad de morir de forma anónima frente a unos demonios no atrae a nadie, ni siquiera a los más devotos. Pero debes avanzar, por mucho que tus oídos y tu corazón sufran cada vez que la enorme maza cae sobre la piel del tambor. Sabes que si alguna vez tienes ocasión de contar tu aventura, obviarás éstos detalles para parecer el valiente que no eres, y que nunca será nadie.
  • Peace of Akatosh. Atardece. Conforme subes la pequeña colina, ves los anaranjados rayos de sol asomarse por última vez en el día. Cuando llegas a la cima, ves la torre blanca, bañada por el oro del astro, aún cuando estás muy lejos de ella. Omnipresentes, tanto la torre como el sol te dicen no un adiós, sino más bien un hasta luego. Allá abajo, sale humo de la chimenea de una cabaña. Una posada. Conforme bajas, piensas en las aventuras que has vivido, y decides pasar la noche en la posada. Tu personaje no lo necesita, pero sientes que debes hacerlo, para no faltarle el respeto tan enorme fuerza de la naturaleza.
Espero que os haya gustado la selección, y la sección.
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