5 de Septiembre de 2008

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Verdades y Mentiras sobre la Arqueología

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Cuando pensamos en esta rama del estudio de la historía, por culpa del cine, la televisión y ahora los videojuegos, siempre nos viene a la mente la imágen del arqueólogo como el héroe de acción que vive mil aventuras para encontrar tesoros de antiguas civilizaciones y que arriesga su vida contínuamente. Obviamente, esta imagen se aleja completamente de la realidad.


La gran verdad de Indiana Jones: La X nunca marca el lugar

Esta imágen preconcebida del arqueólogo como héroe de acción apareció por primera vez en el cine en 1954, con la película de Charlton Heston The Secret of the Incas (aquí se tituló de otra forma), en el que el protagonista era un buscatesoros profesional algo pillo. Obviamente, cuando George Lucas y Lawrence Kasdan crearon el personaje de Indiana Jones, prototipo del arqueólogo aventurero por excelencia, se inspiraron en el personaje de Heston, dotándole aún de mas socarronería, creando un personaje que no ha perdido su atractivo en todos estos años, como lo demuestra la cuarta entrega.


Lara Croft, el prototipo de arqueóloga aventurera

Después del exito en el cine de Indiana Jones, y de sus adaptaciones al mundo del videojuego, vendría Lara Croft, el personaje creado por Eidos para el juego de plataformas más completo que se podía encontrar en aquella época. Pero el exito de Lara no se debía unicamente a la calidad del juego, que la tenía y mucha, sino en parte a la personalidad y el atractivo de la protagonista, una versión sensual y ágil de Indiana Jones en femenino. Tanto fué el éxito que obtuvo que ya se han hecho dos adaptaciones (y posiblemente se hagan más) a la pantalla grande, protagonizadas por la explosiva Angelina Jolie. A diferencia de Indiana Jones, las búsquedas de Lara son aún más inverosímiles que las de su compañero másculino, porque al menos las del Dr. Jones se basan en culturas existentes en la vida real (con mucha imaginación, pero verosímiles) y sus localizaciones son fácilmente reconocibles.


El nuevo cazatesoros: Nathan Drake

El último que se ha sumado a la lista en consolas de última generación es Nathan Drake. Como sus antecesores, su búsqueda de tesoros es siempre fortuita y las pistas que sigue son fáciles de seguir, vamos otro heroe de acción.

¿Pero estos prototipos se acercan de álgun modo a la realidad intrínseca de ser arqueólogo en tiempos modernos? La respuesta es obvia, no. Como decía el propio Indy en La última cruzada, en la búsqueda del arqueólogo "la X nunca marca el lugar", y desde luego, los tesoros no son tan fáciles de encontrar.

Por poner un ejemplo en la vida real, nombraré uno de los últimos grandes tesoros encontrados: el de la tumba del Señor de Sipan. Esta tumba fué "descubierta" en Perú por el arqueólogo Walter Alva y pertenece al periodo mochica (anterior a los incas), y digo descubierta entre comillas, porque un hallazgo de este tipo supone en realidad meses de prospección de la zona, para poder saber en que área excavar, y semanas de excavaciones para desenterrar el yacimiento. En resumen, nada se encuentra al azár y mucho menos siguiendo pistas encontradas por casualidad. El del arqueólogo es un trabajo díficil que supone un trabajo de 8 horas seguidas acuclillado en el suelo excavando poco a poco una porción de tierra, sin apenas descanso. Pero que dá sus recompensas, como en este caso, en el que Alva encontró la tumba del gobernador de la zona intacta y repleta de objetos de oro.


La tumba del señor de Sipan. Hallazgos así son muy raros tanto por su valor arqueológico como material.

La arqueología también ha evolucionado mucho desde sus inicios. A principios de siglo, se limitaban a excavar catas, hoyos de 2 metro x 2 metros hacia abajo, y si, por casualidad se encontraba algo, pues se excavaba la zona limítrofe. Después se extendió el método de la cuadrícula que actualmente se utiliza en yacimientos paleolíticos y de baja actividad humana, puesto que los estratos de tierra que se acumulan encima son de origen natural. La cosa cambia cuando se trata de excavar en zonas urbanas, ya que los métodos tradicionales no sirven, porque los estratos han sido creados por el ser humano (agujeros, tierra que se hecha encima, estratos de destrucción,...). En los años 70, los arqueólogos de la universidad de Cambridge desarrollaron un sistema por el que, sin limitación de cuadriculas, se podían excavar grandes zonas abiertas que actualmente se conoce como Nueva Arqueología o Arqueología estratigráfica, y que consiste en una idea muy simple: el estrato B (ya sea natural o artificial) es anterior al C (en cuanto que está por debajo de éste) y posterior al A (en cuanto está por encima), así un objeto en el estrato A siempre será más antiguo que uno en el C.


El trabajo del arqueólogo es realmente muy sacrificado, trabajando horas al sol y sin apenas moverse del sitio, aunque merece la pena.

No podría dejar de mencionar en este pequeño artículo sobre los mitos de la arqueología al hombre que en su tiempo revolucionó su época con sus descubrimientos, y que seguro inspiró en parte el concepto actual que tenemos de los cazatesoros: Heinrich Schliemann. Este hombre, nacido en Alemania, siempre fué un gran fanático de la Iliada, y en una época en que se discutía sobre la existencia real de Troya, y en la que la opinión generalizada era que se trataba de una licencia poética, Schliemann se empeñó en buscarla por su cuenta y con su dinero.


Heinrich Schliemann, el descubridor de Troya

Con las descripciones que Homero daba en la Iliada, y con ciertas informaciones de la gente de la zona, comenzó a excavar en la colina de Hissarlik con la esperanza de encontrarla. Los primeros níveles de la ciudad no le reportaron ningún tipo de tesoro o restos interesantes, aunque de hecho eran los de la verdadera ciudad de la guerra de Troya. Estando en estas, y cuando se le acababan los permisos para seguir excavando, encontró algo al lado de la muralla que cambiaría el mundo a partir de entonces, uno de los mayores tesoros encontrados de la antigüedad, el tesoro de Príamo, como lo bautizó. De estrangis, por la noche, y con la ayuda de su mujer Sofia, extrajó el tesoro y lo escondió para salir del pais. Ya en Alemanía, presentó a bombo y platillo el tesoro, enjoyando a su mujer con lo que él consideraba que eran las joyas de la mismísima Helena de Troya.


Foto de la época, de Sofía Schliemann con las joyas del tesoro de Príamo

Schliemann es el paradigma del cazatesoros y arqueólogo aficionado, más preocupado por encontrar el oro que en realizar una labor científica (para conseguir su objetivo destruyó información valiosa de los estratos superiores), y que contrasta con el otro gran arqueólogo de la época, Sir Arthur Evans, que desenterró magistralmente la ciudad de Cnossos en Creta, rebelando al mundo la civilización minoica. A pesar de todo, Schliemann y sus aventuras siempre nos atraeran e inspiraran la imaginación humana de lo que debe ser una arqueólogo aventurero.

Saludos!

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