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Como no sólo de videojuegos vive la gente, hoy voy a dedicar mi entrada a mis escapadas de Semana Santa. Nuestros planes iniciales eran ir a Madrid y visitar el Escorial y Toledo, pero la indústria hotélera estaba en contra nuestra, y a pesar de buscarlo con un mes de antelación, resulta que todos los hoteles asequibles estaban completos (de hecho hasta el puente de Mayo), así que no nos quedó más remedio que quedarnos por aquí. Nuestra duda, de mi colega Susana y mía, era qué tipo de salida hacer, para no tener que buscar hoteles, de modo que al final nos decidimos por una visita al Museu de la Xocolata (Museo del Chocolate) de Barcelona y por una escapadita a Colliure, en Francia. El Museo del Chocolate, para que nos vamos a engañar, daba lo que prometía: chocolate, chocolate y más chocolate por todas partes, eso sí en vitrinas, que hay mucho mangui suelto. Había dioramas que explicaban los orígenes del chocolate y sobretodo monas, auténticas obras de arte hechas con chocolate, algunas de más de dos metros de altura y con todo lujo de detalles. El único pero del museo era que no dieran muestras gratuitas, aunque por suerte había una tienda de souvenirs, por la que es imprescindible pasar. A quién le interese, está en la calle Comerç de Barcelona, a la altura del Parque de la Ciutadella. Nuestra siguiente salida fué para visitar Colliure. Está situada en el Rosellón, en Francia, y para el que no lo sepa, hasta hacía apenas cuatro siglos pertenecía a Cataluña, por lo que, aunque suene extraño, es la segunda lengua de la zona después del francés. Vamos, que te sentías como en casa. Para llegar a Colliure, se ha de tomar la autopista A7 hasta la frontera y continuar por la A9 (francesa), ya que de hecho es un itinerario europeo. De allí, se debe coger en dirección todo el rato a Àrgeles-sur-Mer y Port-Vendres, hasta encontrar alguna señal que indique Colliure, y ¡ya está!
Colliure es un lugar precioso, aunque lleno de contrastes (no hay más que ver la foto, ya sé que es un poco escatológica, ¡pero es que tenía que hacerla a modo de foto-denuncia!). Dado su lugar estratégico entre ambos paises, siempre ha estado intensamente fortificada toda la zona, con la fortaleza que preside el puerto.
Por desgracia, el día, que se presentaba muy bueno y soleado, se empezó a nublar y casí nos pilló la tromba de agua encima. Suerte que nos fuimos a tiempo. Aunque antes de marcharnos, quisimos ir a ver la tumba por la que Colliure es famosa entre los españoles: la tumba de Antonio Machado.
Pues hasta aquí mi pequeño safari fotográfico por las inhóspitas tierras francesas.
Saludos!
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Ya considere que paso el tiempo suficiente como para que vean el rumbo en el que va este territorio. Asi que ahora toca evaluar a todos ustedes el desempeño o, como dicen en el cole, el aprovechamiento de este blog.
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