| Compartir página en... |
|---|
Sep
14
En la Cripta de Kel Asborg - Capítulo IV: Arnthor, el Hechicero; Iris, la Bruja14 de Septiembre de 2009 • 21:53 — Lester KnightÉsa era la decisión de Arnthor, descartar la certeza de Bolwian con pocos supervivientes, a procurar salvar a la banda entera pidiendo auxilio a los nómadas. Sin duda, era igualmente arriesgado: a pesar de que una vez estuvieran en las estribaciones, y el fuego no pudiera perseguirlos ante la imposibilidad de consumir piedra, estarían a merced de un peligro más conocido y no menos siniestro. Derk Zorg estaba a más de tres horas de marcha, lo cual implicaba que caería la noche sobre la banda. Aunque Arnthor prefería combatirla a caer víctima del fuego. Todos sin excepción se habían enfrentado a alguna que otra noche. Sus armaduras les protegerían durante un tiempo de la atmósfera espectral, y contaban con pergaminos para reforzar sus armas y escudos con fuegos mágicos capaces de herir a las criaturas de la noche más elementales. Si mantenían el ritmo, sólo tendrían que soportar las primeras etapas de la noche, cuando las criaturas y los ecosistemas espectrales más peligrosos aún no habrían aparecido, lo cual les daba una oportunidad a todos que de marchar a Bolwian no tenían. Capítulo I Capítulo II Capítulo III Además, Arnthor era hechicero. Aunque hubiera ocultado la mayor parte de su vida esta faceta suya, incluyendo a sus hombres, y sus relaciones con el capítulo de la Torre de Iktal Almir, por causas ajenas a él, más bien motivadas por las ambiciones de alguno de sus miembros, a las que no presto la debida atención cuando era un joven inocente que creía en los altos valores de la escuela de hechiceria. Y estando buscado, acusado por crimenes que no había cometido, con una sentencia de muerte dictada en firme, pensaba correr los riesgos que fueran necesarios para salvar a sus compañeros. Nunca había sido localizado por la magia de visión y detección de los hechiceros, por el simple motivo que había renunciado al uso de sus poderes mágicos desde el día que emprendió la huída de la Torre de Iktal Almir. Algo impensable para un hechicero de su nivel. Muy probablemente, le habían dado por muerto hacia años, sin creer por un instante que hubiera sido capaz de empezar una nueva vida sin la magia. Una existencia agreste y sencilla en la que había hallado la auténtica felicidad, realizando buenas acciones con resultados más que palpables en las comunidades humanas que fue visitando, sin caer en los eternos debates intelectuales de los hechiceros, que pregonaban la salvación de la humanidad asegurando su control sobre la misma por el bien superior como un mal menor. La renuncia a la magia de Arnthor no había disminuido sus habilidades, al contrario, en realidad, era más poderoso que nunca, siempre en terminos humanos, claro está. Casi cada día, cuando la banda descansaba o fingía compromisos con mujeres, los cuales le habían acarreado una fama de libertino exagerada. Arnthor prácticaba en secreto sus artes, perfeccionando su técnica, sin llegar jamás a activar los hechizos con los que trabajaba. Aunque continuaba prácticando la magia debido a la gran pasión que sentía por el arte, y le otorgaba no pocas satisfacciones personales, lo había hecho, principalmente, temiendo el día de hoy o el encuentro con los hechiceros de Iktal Almir. En previsión de enfrentarse a un enemigo de carácter mágico o nocturno, frente al cual las armas de la banda fueran ineficaces. Arnthor se había preparado a conciencia para combatirlo con una serie de habilidades mágicas muy concretas. Las necesarias para rechazar a criaturas de la noche del atardecer y eliminar a un hechicero antes de que descubriera el alcance de su poder. En el caso que la marcha se demorará más tiempo del previsto, haría uso de la magia para proteger a sus compañeros. Y cuando estuvieran seguros en Derk Zorg, se marcharía antes de que llegarán los hechiceros a buscarlo. Estaba seguro de que ahí estarían bien. En el peor de los caos, los nómadas los escoltarían a una comunidad humana, la propia Bolwian, seguramente. Sobrevivirían. Además, no tenía la menor duda acerca de la seguridad del asentamiento nómada. Excavada en la cima de la montaña a la que debía el nombre, la ciudad nómada hacía gala de su poder e influencia con su mera visión. Amplios bálcones rectangulares ligeramente arqueados en función de la parte en la montaña, adornados con bellos relieves y columnas, siempre iluminados por fuegos mágicos, destacaban por los diferentes niveles de la ciudad interior, que descendían incluso por debajo del nivel de su entrada natural: un estrecho sendero procedente de la segunda cima menos elevada de la montaña. Se decía que Derk Zorg estaba habitada por varios clanes de nómadas, que mantenían en la ciudad una parte importante de sus guerreros y sacerdotisas: las auténticas gobernantes de la sociedad nómada, ya que los líderes masculinos de los clanes, Las obedecían con veneración, y consideraban sus visiones como auténticas profecias del futuro. Visiones a las que precisamente, en base, se había fundado Derk Zorg. Un conocimiento en manos de algunos hechiceros humanos como Arnthor. Siglos antes de la existencia de la ciudad nómada, la región estaba dominada por Kel Asborg. Una ciudad ímpia y perversa eregida en el valle adyacente tras la montaña de Derk Zorg. Había sido construida por los Vampiros Oscuros, la más terrible y poderosa de las especies vampíricas, en una época de expansión militar sin precedentes en su historia, en la que habían estado cerca de aniquilar a la especie humana. Durante décadas, de un modo sistemático, habían conquistado, devorado y esclavizado la mayor parte de los reinos y ciudades estado humanas. La historia actual recuerda a grandes héroes, rebeldes, pensadores y príncipes que los expulsaron tras sucesivas guerras de independencia, pero Arnthor conocía la auténtica y única verdad: los Vampiros Oscuros, criaturas casi inmortales que viven el paso de los siglos y los milenios con una percepción distinta a los humanos, se alimentan de los hombres durante intervalos de ciclos muy distantes entre sí. A diferencia de otras civilizaciones vampíricas, mas conocidas y presentes, que actúan de un modo menos coordinado, en función de las necesidades de cada clan, amenazando a la humanidad año tras año; los Vampiros Oscuros funcionan como una máquina bien engrasada, un núcleo solido, perfectamente gobernado, que traza planes en los que implica a cada clan a lo largo de los siglos, invocando el Tiempo de la Sangre como una pausa para recuperar fuerzas donde todos participan por igual. Arnthor no se engaña. Los documentos que se han conservado de dicha época hasta la actualidad, definen su capacidad combativa, mágica, tecnólogica y logística como abrumadura. Entonces no perdieron la guerra, dieron por acabada la cosecha y regresaron al ignoto Norte, donde moran con puño de hierro uno de los territorios dimensionales más hostiles de Mundo Destierro, desafiando a poderes que los seres humanos no pueden ni llegar a comprender. Kel Asborg es una mancha en la historia de los Vampiros Oscuros. Una deshonra y una maldición. Se que cuenta que Iris, Un Maestra Bruja Suprema del primer círculo del Imperio Norte, cuyos apellidos y Noble Casa no sobrevivieron a los hechos acaecidos, desafio al poder establecido. Como fundadora y gobernadora de Kel Asborg, una replica a menor escala de las majestuosas ciudades de ensueño de los Vampiros Oscuros, durante el Tiempo de la Sangre se hizo muy famosa por su sadismo, legendario incluso para los canones de los Vampiros Oscuros, y por sus grandes conquistas: algunos de los mayores reinos humanos fueron sometidos por los ejércitos de su Noble Casa, bajo su mando. Cerca del fin del Tiempo de la Sangre, el poder e influencia de Iris en el Imperio, se había incrementando hasta el punto de ser considerada el epítome de las jóvenes generaciones que tomaban el revelo de sus ancianos milenarios. Moebius. Primer Brujo Inmortal. Fundador de la estirpe de los Vampiros Oscuros. Amo y Señor del Imperio. Tenía grandes planes para Iris. Estaba pensando incluso en casarla con alguno de los otros tres Brujos Inmortales. Sus discípulos y gobernadores eternos de las provincias imperiales. Pero Iris odiaba a los Brujos Inmortales y su regimén. No había conocido los duros inicios de su especie, en los que bordaron la extinción en demasiadas ocasiones. No había visto combatir a los Brujos Inmortales durante el Tiempo de la Sangre, en el que continuaron en sus tronos extradimensionales centrados en otras cuestiones. No había visto otra cosa en su vida que el deber y la obligación de obedecerlos ciegamente, a pesar de las diferencias entre los clanes y sus propios deseos. Cuando le llego la orden de abandonar Kel Asborg, la obra de su vida, y de regresar al Imperio, desobedeció públicamente las órdenes, argumentando que los Vampiros Oscuros tenían derecho a elegir su vida. El revuelo armado en el Imperio del Norte por sus declaraciones, sin igual en los siglos precedentes, fue especialmente apoyado por los sectores nobles más jóvenes de la sociedad. Y se abrió un periodo que amenazó los cimientos de una civilización estable a lo largo de milenios. Moebius, pensando que Iris entraría en razón a raíz de los peligros de su falta de discíplina, envió a uno de sus propios hijos para adoctrinarla debidamente e imponer el orden en Kel Osborg. Del hijo mortal de Moebius, uno de los decenas que había tenido a lo largo de su dilatada existencia, que se le consideraba un héroe, brujo y guerrero digno de su progenitor, no se esperaba más que el éxito. En el peor de los casos, asesinaría a Iris y acabaría con la revolución en la propia Kel Asborg, antes de que afectará seriamente al Imperio. Lo que nadie podía imaginarse es que Iris, a pesar de su reconocido poder, pudiera vencer y asesinar al hijo de Moebius, y derrotar a su legión de elite con las tropas de su Noble Casa en Kel Osborg, cruzando una línea sin retorno.
Lo imposible, Vampiros
Oscuros luchando contra Vampiros Oscuros.
Continuará... Crónicas de Mundo Destierro:
Lester Knight: ¡Saludos, queridos Desterrados, amigos y lectores! Hoy pensaba escribir un gran comentario, pero el maldito tiempo me obliga a ser breve: En primer lugar, muchísimas gracias por las 200.000 visitas que habéis otorgado a mi humilde morada. Me siento muy afortunado de tener unos lectores tan maravillosos como vosotros. En segundo lugar, comentaros, terriblemente contento, que estoy en plena producción de una nueva tanda de relatos de Mundo Destierro y de revisiones de relatos antiguos no publicados, con los que espero haceros pasar un buen rato en los próximos meses. Y en tercer lugar, desear que os haya gustado el cuarto capítulo de "En la Cripta de Kel Asborg", el punto donde realmente comienza la historia...
¡Un saludo! 5 Valoración media: 5 (4 votos)
|
¿Laura es Mary?
