9 de Febrero de 2012

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Oct
28

The Great Machine, un metafórico alegato antibelicista

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El juego de hoy es una rareza entre las rarezas, una mezcla de géneros, expresiones e intenciones que a duras penas puede etiquetarse de videojuego. La mayoría ni lo probaréis y los osados que lo hagan funcionar, probablemente lo quitarán a los pocos segundos. Es la inevitable "condena" por ser distinto -y como no quiero engañaros, este "The Great Machine" encaja a la perfección en esa categoría que tanto asociáis a la Ciudad Olvidada: Juego Gafapasta LMAO

Hagamos girar los engranajes de la Gran Máquina...

¡Efectivamente! Nada de gráficos...todo texto. ¡Pero no os larguéis...terminar de leer la entrada!

The Great Machine es una aventura simplificada al máximo, lo que se ha dado en llamar "Novela interactiva". Y lo es hasta sus últimas consecuencias. Aquí no hay libertad para moverse por el mundo, ni decisiones banales que ayuden a resolver un puzle...todas y cada una de las pausas que el juego utiliza para recibir nuestros "mandatos" son cruciales: como si de un libro de "elige tu propia aventura" se tratase, esta pseudoaventura nos contará una historia preestablecida ligeramente influenciada por nuestras decisiones; algunas, nos llevarán por un camino tortuoso, otras, nos conducirán a la muerte y algunas...bueno, algunas nos mostrarán un poquito de esperanza.

"¿Pero de qué cojones hablas, Zerael?" gritan mosqueados los lectores del blog. Ala, disculparme. Se me ha pegado el tono dramático de la máquina de las narices. Y es que...si te dejas llevar por la teatralidad de estas cosas, todo el mundo empieza a parecer inusitadamente sublime...o lo que es lo mismo: The Great Machine pretende ser un pequeño relato sobre los horrores de la guerra, en plan "pedante". Es decir, en plan metafórico. Como ya os he dicho, más que un juego, es una "experiencia", como lo es una película, y sobre todo, un libro.

Las frases se separan con espacios y sangrías exageradas, cual trascendentaloide poema sobre los sinsabores de la vida amorosa de los ornitorrincos

Tomamos el "control" de un soldado en mitad de una guerra anónima. Desde el primer instante, ya sabremos a que atenernos: recibimos el nuevo día empapados en algo parecido a un vómito. Al parecer, no sabes cómo has llegado hasta el lugar en el que has dormido -una fría e incómoda tienda de campaña- y alguien te grita para que espabiles y empieces a seguir órdenes. 

Poco a poco, los recuerdos se acumulan en tu cabeza: estás donde has estado siempre, en mitad de la guerra; no puedes huir, no hasta que la guerra termine con la victoria de tu bando. ¿Cuál es tu bando? ¿Por qué estás en la guerra? Son preguntas sin importancia...lo único que quieres es escapar del dolor que te produce todo lo que te rodea, y tal cosa sólo puede ocurrir con el fin de la guerra...y la guerra, sólo puede acabar de un modo...

Bucles y más bucles. De eso va este juego. De la imposibilidad de escapar de los horrores de la humanidad -¿y hay algún horror mayor que el de la guerra? "¡El desamor!", diréis algunos. Y bueno...yo os contestaré "¿tanto os aburre esta entrada que ya estáis pensando en carne?"-, de la inevitable "máquina" del sufrimiento, que se pone en marcha en el preciso instante que abrimos por primera vez los ojos...

 

Me pregunto...¿para qué he puesto screenshots? Bueno, por la misma razón por la que pulso el botón del ascensor una media de tres veces por viaje. Por nada.

A los pocos minutos, se nos revelará que tenemos una misión especial: matar a un lider rebelde sumamente peligroso. La victoria de tu bando depende de que lleves a buen puerto estas órdenes. Ahora bien, el camino que tomes para hacerlo depende en gran medida de ti. Cada cierto tiempo, la narración se divide y se nos da a elegir entre varias opciones; por ejemplo, nada más despertarnos, oimos las órdenes de un superior exigiéndonos atención, tendremos que decidir entonces si seguir al pie de la letra las órdenes o detenernos para mirar lo que nos rodea. Estas decisiones alteran más o menos la trama: algunas -la mayoría- son cruciales y otras nos darán, sencillamente, más texto que leer. Por supuesto, existe la posibilidad de morir; en caso de diñarla, volveremos automáticamente al principio de la aventura. 

Y os adelanto una cosa: es imposible ganar. Tarde o temprano, el relato se acaba, y las "ruedas del destino" no dejan de girar. La maquinaria de la guerra y el sufrimiento no se detiene...bucles, y más bucles. 

¿Estás de bajón? ¿Sabes leer inglés? ¿Quieres probar algo muy diferente? ¿Te gusta la literatura? The Great Machine es tu juego. 

Mi valoración final: 6'5

PÁGINA DE DESCARGA

PÁGINA DEL AUTOR (parece que está trabajando en otro juego...¿qué será?)

 

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