9 de Febrero de 2012

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Oct
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El Guardián - Capítulo II.

Aquí os traigo el segundo capítulo, espero que os guste y esté a la altura Very Happy

Capítulo I by Desmodius.

Índice de capítulos. Si quieres continuar la historia con nosotros no dudes en apuntarte.


 
Capítulo II. 
 
La noche cubrió con su manto azabache montañas, valles y pueblos, como ocurre cada ocaso desde tiempos inmemoriales. Nada puede escapar a la oscuridad, conoce cada recodo de las tierras que por el día rebosan vida, asola cada rincón con sus tinieblas nocturnas sin posibilidad de escapatoria. La oscuridad es temida por todos los seres del mundo, incluso las bestias más fieras se resguardan de la noche en profundas cuevas cavadas en las montañas, los hombres cierran puertas y ventanas mientras las sombras asolan en silencio las calles. La noche no es segura para nadie.

Nada puede escapar a la insondable oscuridad, nada excepto una mirada que brilla como dos teas ardientes, una mirada sin principio ni fin que ciega a todo aquél que mira esos ojos resplandecientes que ocultan una tristeza infinita.

La oscuridad y el han sido aliados desde el día en que fue bendecido por los Dioses, ella fue quién le ayudó a escapar de la avaricia de los hombres cubriendo el mundo de tinieblas durante 30 días y 30 noches. Fue una época llena de sangre y muerte, donde todo aquél que quiso atraparlo fue arrastrado a los confines del mundo, donde tuvieron un fin cruel del que era imposible escapar.

El Guardián veía como cada noche las tierras de las que era responsable eran envueltas por la oscuridad, recordando a sus habitantes los horrores del pasado, de los que ellos mismos fueron culpables. Su mirada llegaba más allá del horizonte conocido, veía como los hombres morían en cruentas guerras al son de unos valores que solo llevaban a la muerte y a la degradación de los pueblos que habitaban la tierra. Hombres que en su día convivieron en paz, llegaban a traicionarse por pedazos de tierra y poder. Poder... Cada noche recordaba como los hombres a los que un día protegió se erigieron en su contra, hombres a los que salvó la vida tomaron las armas para intentar matarlo y arrebatarle los poderes con los que había sido bendecido por los mismísimos Dioses, hombres a los que alimentó y ayudó a prosperar se convirtieron en enemigos a los que la codicia les cegaba.

- Márchese mi señor, o tendré que enfrentarme a usted y morir en sus manos. - Sollozaba un hombre vestido con modestos ropajes, y el rostro surcado de unas arrugas que no correspondían a su edad.

Las últimas palabras de Bhäine siempre le habían perseguido, su más fiel aliado se convirtió en su enemigo cuando le prometieron grandes tierras y riquezas, había sido capaz de traicionar no solo a El Guardián, sino a su pueblo y a su propia familia por un puñado de monedas.

Aquella misma noche, tras la confesión de Bhäine, los ejércitos de los reinos de Hagar y Greicot atacaron la pequeña ciudad de Trosnot en busca de los poderes de El Guardián. Éste había huido para salvar a sus habitantes, pero antes les había pedido que escaparan y se escondieran en los bosques de las tierras doradas. Muchos se negaron y se quedaron en sus casas, pues afirmaba que Bhäine jamás traicionaría a su pueblo, otras familias de Trosnot abandonaron la ciudad y sus hogares para salvar la vida. En una de esas familias se escondía Ilaila, la esposa mortal de El Guardián, que corría con su hijo de apenas unos meses en brazos.

Cuando los ejércitos comprobaron que su presa había huido los reyes ordenaron el asesinato de todo habitante de la ciudad que quedara con vida. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron degollados sin piedad y colgados a la puerta de sus casas con el horror pintado en su rostro.

- ¿Ves esto Guardián? - gritaba Yarzo, rey de Hagar, rodeado de cadáveres colgados de sogas - ¡Su sangre ha sido derramada por ti! ¡Sus muertes caerán en tu conciencia maldito cobarde!

- Mis señores, hemos conseguido alcanzar unos cuantos ciudadanos que huían al bosque - balbuceó un soldado  mientras hacía una reverencia.

- ¡Pues matadlos! - gritó enfurecido Breox, rey de Greicot.

Los nuevos presos sufrieron el mismo destino que sus vecinos. Degollados y colgados como trofeos mostraban los horrores de la ambición de los hombres.

El Guardián pudo ver como personas inocentes murieron en nombre del poder y la avaricia, entre esos muertos se encontraba la hermosa Ilaila, que perdió su vida a manos del mismísimo Bhäine, el hermano de la muchacha. El Guardián deseó la muerte y maldijo su destino, deseaba rendirse y que los hombres cavaran su propia tumba, tal como estaba predestinado si desaparecía de la tierra, pero algo no le permitió rendirse y le animó a continuar, no solo el deber que tenía a sus espaldas, sino proteger su propia sangre, pues su hijo seguía con vida. Para conseguir huir sin la muerte de más inocentes El Guardián pidió ayuda a su gran aliada desde que vió nacer el mundo. La mismísima oscuridad, un ente en principio adorado por los hombres, que les traía paz en sus noches y sosiego en sus sueños, mostró su lado más oscuro cubriendo el mundo de tinieblas y dando la posibilidad de huida al hombre con el destino escrito por los Dioses.

El Guardián escapó a tierras lejanas donde nunca antes pudo llegar ningún hombre con vida, y desde su escondite en el confín del mundo siguió observando los pueblos y gentes que debía proteger. Ha esperado paciendientemente al borde de un abismo sin fin, ha esperado el momento en el que alzar su espada y cambiar el destino del mundo, y por fin el momento ha llegado. Lezith ha comenzado su viaje con un objetivo claro, matarle, la cuestión es ¿podrá Lezith matar a alguien de su misma sangre? Y lo más importante ¿el mismo será capaz de defenderse de un descendiente suyo?
 
El Guardián sonrió, por primera vez en su vida dudaba sobre su imperturbable destino.
 

El próximo capítulo lo podreis leer en el blog de RikkuInTheMiddle.
 
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Frase del día: Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. Proverbio hingú.

Ja ne, mata 
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