Cada cierto tiempo, aparecen diferentes obras que están llamadas a separar de manera inevitable las opiniones de los jugadores de una misma plataforma. No ya por los gráficos, por jugabilidad o por historia. Sino por todo el juego en su conjunto. Un juego que es odiado y amado a partes iguales. ¿Un juego-arte? Como muchas veces nos aventuramos a pronunciar... ¿un juego de culto? ¿Un juego no apto para todos los públicos? ¿Un juego diferente? Muchas veces reciben este tipo de calificativos estos juegos a los que hago referencia. También hay veces que tienen el calificativo de "mierda", "aburrido" o "paja electrónica" (este se me acaba de ocurrir ahora).
Lo mas curioso de estos juegos, es que abriendo un poco tu pensamiento, puedes comprender los razonamientos de ambas posturas. Y aunque parece que cada vez se tienen menos en cuenta los gráficos entre los usuarios, también es cierto que la propia estética del juego puede jugar a su favor, o directamente en su contra.
No More Heroes es uno de estos casos. Yo desde aquí no puedo sino admitir mi admiración por el juego en cuestión. Puede que porque yo mismo sea un poco friki. Puede que por su humor absurdo. Puede que por su sistema de juego. O puede incluso por su diseño. O incluso puede que como ya dijo alguien con mas experiencia que yo, porque se inauguraba un nuevo tipo de héroe, el del héroe gilipollas (esta en uno de los comentarios).
Todas son razones para amar u odiar al juego. Yo formo parte de los que adoran a este juego, por todo lo que es, por todo lo que tiene, y por todo lo que muestra. Todos sois libres de escoger. Es decisión vuestra... asi que... Welcome... to the Garden of Madness...
La historia nos mete en la piel de Travis Touchdown, un frikazo que si hubiera sido visto en la gran pantalla seria una creación digna de Tarantino o Kevin Smith, en sus ansias de llegar a ser el asesino numero 1 de Santa Destroy.
Su historia (sin destripar) empieza el día que compra una katana láser por Internet y conoce a Silvia Christel. Esos hechos acaban provocando que Travis, nuestro peculiar héroe, entre en una espiral de asesinatos con el fin de ser el numero 1 en el ranking de asesinos.
Básicamente esa es la historia del juego. Una historia simple en su planteamiento, pero que no es tal una vez en juego (aunque tampoco es que sea un libreto de Mamet precisamente). Donde surgen pequeñas dudas y engaños. Donde Silvia Christel nos pondrá en efervescencia los huevines con sus insinuaciones. Y donde iremos conociendo mas ampliamente a Travis.
Gráficamente, como sabréis y podréis ver, cumple sobradamente con los personajes principales y asesinos del ranking. Aprueba con los enemigos genéricos... y pasa el corte (lo dejamos ahí) con todo lo demás... Así que no esperéis una explotación máxima de la Wii. El juego nunca lo pretende ni tampoco lo esconde. Por no esconder, ni esconde que en la ciudad hay mucha casa y mucho piso... pero nunca hay gente.
¿Entonces como demonios me puede gustar tanto un juego sin una historia impresionante y unos gráficos con altibajos?
Desde luego, que la jugabilidad ayuda. Hay lo que yo considero un buen equilibrio entre el machacar el botón, mover el Wiimote, y mover el Nunchaku y Wiimote en las batallas. Con el botón A damos espadazos. Como antaño jugabamos en las recreativas, con un boton de ataque. Con el Wiimote ejecutaremos el smash "final" para rematar a esos perros bastardos que se atreven a meterse en nuestro camino. Y si los agarramos para hacer una llave... deberemos mover correctamente los movimientos con el Nunchaku y el Wiimote para ejecutar una llave de lucha.
Y después esta el hecho de que este tipo de jugabilidad, hace que toda tu atención este en el juego. No puedes permitirte ningún respiro ni bajar la guardia, porque nunca sabes en que momento puedes tener que menear (no penséis mal) el wiimote para estar en situación de lanzar un "smash", o entrar en el fantástico modo "dark side".
También están los trabajitos de por medio... que nos servirá para encontrarle mas usos al Wiimote (aunque solo los jugaras una vez o dos).
La duración del juego me parece correcta. Puede que se me hiciera un poco corto, pero creo que tiene el numero de fases acertado. Y, como podéis imaginar, también me lo pase en grande jugandolo.
Como veis, acabo de mencionar los aspectos básicos que nombre en la anterior entrada. Y como resultado, da el grafico que puse la otra vez.
¿Pero solo con esto ya es razón suficiente para decir que un juego te encante? A simple vista no. Pero hay algo que no he comentado, algo que no siempre es de fácil valoración. Y es el espíritu del juego. El sabor a homenaje que hay en muchísimos momentos. En sus sonidos. En su desarrollo... Y ahí el culpable es Goichi Suda.
No voy ha hacer referencias a la película "El Topo". Básicamente porque no la he visto. Yo, a lo que voy ha hacer referencia, es a esos recuerdos de la infancia en el que íbamos a los salones recreativos a poner nuestras moneditas de 5 duros. A esas partidas llenas de vicio con la que quemábamos los minutos a una velocidad de vértigo.
El juego, en muchos momentos, recupera esos recuerdos perdidos y enterrados en nuestra memoria. Esas partidas que nos echábamos con los juegos de aviones en los que eras tu contra el mundo. O esos Beat'em ups de la antigua escuela. Esas sensaciones añejas serán bien recibidas por aquellos que llevamos media vida en el mundillo.
Es esa intención de recuperar esas antiguas sensaciones lo que le da al juego un plus extra. Porque si en su desarrollo puro y duro tuviéramos que fijarnos, bien podríamos decir que es monótono. Podríamos pero no lo haremos por esa forma que tiene Suda de prepararnos las fases. Porque por momentos, estas a punto de tener la sensación de que siempre es lo mismo.
Afortunadamente no es así. Y justo en el momento en el que puedes pensar es monótono es cuando empiezan a aparecer esos pequeños homenajes jugables (aunque lo mires como lo mires, objetivamente hablando el juego tiene una mecánica sencillísima)
Parte de ese espíritu también se ve reflejado en el propio juego mismo. Por su aspecto. Por esa sensación de "anime" en el que están inmerso. Un anime por cierto, de esos raritos. Donde lo que ves es surrealista por momentos. Por ese humor tan especial. O por su forma de guardar partida o cargar el sable. Todo ello forma parte del espíritu del juego. Donde te presentan una historia adulta, pero que tampoco se toma demasiado enserio a si misma.
Incluso enfatizando en ese apartado, cojo las palabras que dijo en su momento un blogger mas sabio y con mas capacidades en las criticas/analisis que yo, y hago el mismo paralelismo con la saga Metal Gear.
Antes y después de cada combate contra uno de los asesinos del ranking, hay un pequeño dialogo entra Travis y el asesino en cuestión. Lo que en el Metal Gear, era una conversación que incluso a veces podría pecar de trascendental (aunque no lo fuera), aqui se toma como algo circunstancial. Una pequeña pausa antes de ponerte a matar, como si fuera la cosa mas normal del mundo. Gages del oficio... es lo que tiene.
Ya para finalizar, quisiera comentar la cantidad correctísima de videos que están para informarnos de la historia del juego y que cumplen con su cometido. Aunque también sirven para hacernos reír en mas de una ocasión. Ya que el humor esta al orden del día en este juego. Y es sobretodo en esos momentos cuando descubriremos la grandeza de ese nuevo personaje que ha entrado pisando fuerte en este mundillo.
¿Como calificar todo esto? ¿Este "espíritu"? Este es uno de esos juegos que vale mas por todo aquello que no puedes ver, que no puedes palpar a simple vista. Puede gustarte o no. Pero lo que asegura esta experiencia, es la de no dejarte indiferente. Con una historia en la que no hay épica. No hay honor. Ni buenas intenciones. Ya lo dice el titulo. No More Heroes. Y os lo aseguro, aquí no hay héroes.