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La Muerte Púrpura - Capítulo III - Autor: ErikAdams16 de Agosto de 2008 • 12:42 — Lester KnightCategorías: literatura, relato
La Muerte Púrpura.
Autor: ErikAdams.
VI -“la muerte púrpura” lo ha vuelto a hacer…- La cara de estupor de la gente dejaba ver el miedo que sentían al pronunciar aquel nombre maldito. Era la quinceava victima de aquel demonio en lo que llevaban de mes y la histeria colectiva empezaba a extenderse por todo Brondesmar. Quince prostitutas cruelmente mutiladas al alba por un ser desconocido, y la guardia real no parecía hacer nada para evitarlo. Un testigo hacia dos días aseguraba haber visto una sombra púrpura alejarse lentamente del lugar de los hechos. Por eso mismo los hasta ahora felices habitantes de la ciudad habían dado aquel nombre al asesino. Capítulos Anteriores: Capítulo I Capítulo II Cuando el número de victimas ascendió a más de cincuenta, la guardia real empezó a tomar cartas en el asunto, y destinaron a un pelotón exclusivamente para intentar investigar y detener los horribles crímenes que se estaban produciendo en los últimos tiempos. Esto tranquilizo a la población, y más aun cuando corrió el rumor de que habían destinado para tal tarea a Tesyré, la investigadora más audaz de todo el imperio, a la par que uno de los más grandes Heroes que se recordaban desde tiempos inmemoriales. De esta manera, en los callejones no se escuchaba otra cosa que no fuera los pormenores y nuevas noticias que se conocían sobre la peculiar investigación. Esto, alimento el ánimo de la gente, que a pesar de que veían que noche tras noche iba creciendo el número de victimas veían que el círculo se iba cerrando alrededor de un misterioso extranjero que habia llegado a la ciudad unos pocos años atrás. Síi, el ánimo empezaba a subir de nuevo, hasta que una mañana al alba, las esperanzas depositadas en su gran héroe cayeron por su propio peso, al hallarse en el medio de la plaza del mercado al pelotón completo masacrado sin compasión, a Tesyré colgada de lo alto del mástil que hacía las veces de tablón de anuncios goteando sangre en el empedrado suelo, y una figura alta y vestida con una imponente armadura de Purpurita en el centro, silenciosa y quieta como una estatua. La gente se aglomeró a su alrededor a una distancia prudencial, mirando la enorme espada manchada de sangre que sujetaba con una sola mano. ¿Qué tipo de demonio era capaz de acabar el solo con uno de los laureados pelotones reales? El miedo se palpaba en el ambiente, y como siempre suele ocurrir con el miedo, éste le hizo tomar a la muchedumbre la decisión equivocada. Se lanzaron como una jauría de lobos hambrientos sobre el hombre solitario al verse en clara superioridad numérica, sin tener en cuenta que una persona capaz de acabar con guerreros entrenados y con experiencia en mil batallas, tendría habilidad suficiente como para acabar con un puñado de comerciantes y campesinos. Asíi que no hubo ni uno de ellos que pudiera prever el infierno que se iba a desatar en pocos instantes sobre la ciudad. En un mundo cuya magia es regida por el odio del que la práctica, era poco aconsejable encararse contra alguien que albergaba en su interior odio en su mas pura definición. Odio hacia la codicia. Odio hacia la estupidez. Odio hacia el egoísmo. Odio hacia la mentira… En definitiva, odio hacia la especie humana. Una columna de fuego se elevó y se proyectó en todas direcciones calcinando todo aquello que estuviera en su camino en un radio de varios kilómetros. Casas, jardines, árboles, aves, mamíferos… todo se volvió polvo al sentir el abrasador calor de aquel hechizo de fuego. Tal fue el poder liberado, que cuentan las leyendas que de esta manera fue absorbido todo el calor de aquel verano, y a partir de ese instante comenzó el crudo invierno. No cabía duda, los años sirviendo a aquel poderoso mago, le habían enseñado a Ellar algo más de lo que en principio podía parecer.” VII El sol comenzó a asomar por el horizonte, y Ellar volvió a la realidad de un plumazo. Volvía a estar sobre la colina. Escucho a lo lejos el cantar de un gallo que anunciaba el nuevo día. Habia llegado la hora, y a pesar de sus dudas iniciales de sí había necesidad de continuar con la plaga que había sembrado a su paso, decidió que la vuelta al hogar no era motivo para echarse atrás. No había hogar que albergara el odio mas que su propio cuerpo y aquella armadura que le había dado su autentico nombre, y la nostalgia fue quemada como había sido quemado el resto del mundo a su paso. Por que el era “La muerte Púrpura” y aquel nombre era el único honor que le quedaba. Se levanto, y comenzó el descenso hacia la aldea que le había visto nacer. Aquel sitio que en algún momento olvidado en el tiempo habia llamado “hogar”. Continuará...
Comentarios de Lester Knight: ¡Saludos, queridos lectores! Hoy me imaginado que nuestro colega ErikAdams andaría disfrutando de las vacaciones, y terminando la última parte de la gran historia de Ellar, La muerte Púrpura. Así que me he dicho "Que mejor modo de animarlo que viendo el éxito del relato". Motivo por el que he publicado el tercer capítulo, y final de la primera trilogía de Ellar. Espero que lo hayáis disfrutado a lo grande, porque yo desde luego sí que lo echo. Hoy, rompiendo una costumbre habitual en mí, no voy a ensalzar el arte del colega ErikAdams, no sea que por evitar mis sonrojos empiece a escribir serio, y se nos acaben los buenos momentos que nos hace pasar con su literatura.
¡Un saludo a todos! Mundo Literatura - Comunidad Literaria 5 Valoración media: 5 (4 votos)
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