3 de Diciembre de 2008

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Jul
22

El Zelda Twilight Princes tampoco es para tanto...

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Hace ya unos meses que terminé The Legend of Zelda: Twilight Princess. He pasado del primero (NES) al último (Wii), y lo cogí con ganas. Tenía bastante curiosidad, el amigo que me lo prestó me había hablado maravillas, y las opiniones en internet y los análisis parecían unánimes.

El juego me gustó, está bastante bien, pero tampoco fue todo lo flipante que decían. Quizá si se compara a otros Zeldas la diferencia sea grande, pero al no haberlos jugado tampoco pude comparar. La cosa está en que todo el mundo lo deja igual o un peldaño debajo de Ocarina of Time, que parece que es algo así como el Dios de los Zeldas. Este ni me apetece probarlo. Se que está en la CV, pero... Quizá más adelante.

Las virtudes son numerosas, realmente. Tiene momentos de gran belleza, otros inquietantes, y el diseño en general es llamativo. Especial atención a todo lo relacionado con el mundo de las sombras: Midna es excepcional, el Palacio del Crepusculo, las criaturas...

Ya conocéis lo bueno del juego, y si no, no os costará mucho encontrarlo. Me centraré en las pegas.

Primero, es el juego más borroso que ha pasado por mi Wii. Uso la consola con el cable normal, pero han pasado unos 20 juegos por la chiquita de Nintendo, y es el más borroso con diferencia. Quizá con un cable por componentes mejore, pero creo que han usado un efecto blur un poco pasado de vueltas, lo que se acentúa en las fases crepusculares, donde se le suma el tono anaranjado.

 

La música es bastante cutre en general, tontorrona y pachanguera. Que todo esté tocado con organillo le da un aire más cutre aún. Las escenas así más marchosillas de lucha y tal adquieren una esencia de fiestas de pueblo que no le conviene. A veces parece que está a punto de sonar el Paquito el Chocolatero.

Los efectos de sonido son ricos y están bien, pero la falta de voces es lamentable. Los personajes abren y cierran la boca al "hablar", lo que tiñe las escenas de vídeo con un aire casi grotesco. Por otro lado, Midna sí habla. En marciano, pero habla. Lo que acentúa aún más el mutismo de todos los demás (que no son pocos). Para el que aún no lo sepa, Midna es una especie de niña satánica que se esconde en el ano de Link y lo convierte en perro.

 

Los escenarios grandes son aburridos. Se distingue el desierto de la pradera porque en uno el suelo es marrón y en otro es verde. Las grandes llanuras suelen limitarse a 4 o 5 enemigos, 4 o 5 árboles y algún brote de hierba. Cuando debes desplazarte por escenarios ya conocidos, supone más un suplicio que un entretenimiento.

La dificultad no existe. Puedes matar a cualquier enemigo con uno o dos golpes. Los duros, necesitan tres o cuatro golpes. La vida está por doquier. No pasarás más de 3 minutos sin tener la vida al máximo. Los enemigos finales, normalmente espectaculares (sobretodo la segunda mitad del juego), pierden encanto al ser aniquilados en un abrir y cerrar de ojos una vez te das cuenta de qué tienes que hacer para vencerlos. Eso te puede llevar unos 10 segundos, aproximadamente. No soy un máquina, ni un portento ni nada de eso, pero no he muerto en combate ni una sola vez. He muerto en el juego, sí, pero siempre han sido caídas. Jamás en combate.

 

Las mazmorras son muy atrayentes, bien diseñadas y tienen su punto de complejidad, pero tampoco nos supondrán un quebradero de cabeza en ningún momento. De todas formas, son lo mejor del juego. Quizá el principal problema (menos las últimas) es que al comienzo de la mazmorra obtendremos un objeto que será esencial para su resolución, pero hasta el punto de olvidar las demás cosas que llevamos encima. 

La falta absoluta de reto hace los paseos por los sosos campos aún más aburridos, con lo que dejarás de usar el caballo. Nuestra pequeña amiga intestinal nos llevará directamente a los sitios, por suerte.

 

La duración es fatal. Demasiado largo. Sí, leéis bien, demasiado largo. El argumento es bastante pobre. Un juego así no lo necesita especialmente, pero con unas 60h de duración, es inevitable sentir en algún momento que la cosa no avanza. Sobretodo sin reto alguno, repito.

El comienzo es demasiado largo (¡¡¡una introducción de 10h!!!), luego el juego coge mucho ritmo, pero a la mitad se frena en seco. Pasas unas 10h o 15h teniendo la sensación que haces lo mismo una y otra vez. Por suerte, al final las cosas se precipitan, y vuelve a ganar en intensidad, con un final espectacular, realmente impresionante.

La mayoría de extras son prescindibles. Los contenedores de corazón (vida extra) se encuentran por cualquier parte. Algunos están "ocultos", pero encontrarás muchos de ellos por simple casualidad, a poco que explores. Y claro, como el juego es tan fácil, te dará igual tener más vida antes de enfrentarte a ese enemigo final "tan chungo".

Una vez que la odiosa niña de los bichos te da la bolsa grande, pues le llevarás los que pilles, pero tampoco te picarás por encontrar todas las cucarachas del juego. La pasta está hasta en la hierba, y cuando acabes una mazmorra tendrás la bolsa tan llena que dejarás muchas por el camino. Lo que hace que otras misiones secundarias se hagan sin esfuerzo alguno (las colectas de los Goron).

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La pesca en tonta y superflua a más no poder. Tenían el gran ejemplo de Fable, dónde tenía más importancia que simplemente coger un pescado.

No me entendáis mal, el juego me gustó, lo encuentro muy notable, pero para nada excelente. Hacer un juego épico requiere mucho más que grandes escenarios (vacíos), música pachanguera y que dure mogollón porque sí. Lo pasé bien jugándolo (menos la parte de las mazmorras de el Palacio del Cielo y tal, antes del final), pero una vez terminado no creo que haya nada que te empuje a rejugarlo.

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