3 de Diciembre de 2008

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Jul
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ESCRIBO, LUEGO TENGO TECLADO

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Un porcentaje bastante elevado de la información que circula por la red está en formato de texto, aunque cada vez tenga mayor importancia el aspecto audiovisual. Por ejemplo, es más divertido grabar con el móvil y colgar en Youtube a un niño pequeño perdiendo el equilibrio a causa de su enorme cabezón y dándose de bruces con el orinal del Pato Donald, que describir el suceso como si fueras el narrador de un documental del National Geographic.

“El niño, aturdido por el esfuerzo de plantar un pino, con la cara lila y la cabeza más grande que el bebe de Padre de Familia, se tambalea y cae en las desgarradoras fauces del orinal.”

 

El hombre empezó a expresarse pintando en las paredes de las cavernas con sus propias manos, lo cual es comprensible dado que en aquel tiempo no existía el papel higiénico y en algún lugar debían de limpiárselas. Probablemente el mal olor le obligó a inventar el papel, que no sólo sirvió para el culo sino para empezar también a escribir mediante el uso de tinta y pluma. Pero debido a las reiteradas denuncias de las protectoras de animales se tuvo que idear el bolígrafo, concretamente el ‘Bic Cristal, escribe normal’, lo cual contentó mucho tanto a pulpos como a patos, que estaban hartos de ser ordeñados y desplumados respectivamente.

Nota del autor: 1. Es muy jodido ordeñar a un pulpo, y 2. El tío que puso nombre al boli tenía perdido el sentido del tacto, pues es de plástico como todo lo que hacen en china, y si era porque permitía ver el nivel de tinta debía haberlo llamado ‘Bic Transparente, escribe decente’.

Durante siglos todo siguió igual, hasta que alguien patentó un artefacto con las letras del abecedario tan mal colocadas como las tetas de Yola Berrocal. El aparato en cuestión era tan portátil y manejable como una tostadora de 5 kilos, y para escribir tenías que golpear unas teclas (más duras que el miembro de Nacho Vidal al despertar por las mañanas) mientras pensabas expresiones Pasapalabra del tipo ‘contiene la N’ o ‘empieza por la T’ y buscabas aceleradamente la letra inscrita en ellas. Recibió el original nombre de máquina de escribir.

Para su uso, puntería y velocidad eran dos armas indispensables, y al número de veces que se golpeaban las teclas correctamente se le denominaba pulsaciones por segundo. Lamentablemente, como yo no tenía ninguna de estas, tuve que cambiar la definición a palpitaciones por segundo, debido a la continua frecuencia con la que se colaba mi dedo entre el hueco de las teclas y se despellejaba al sacarlo por ellas a toda prisa.

Luego, como el hombre quería escribir mientras veía la tele inventó el ordenador, que tenía la misma distribución de teclas más otras nuevas de función desconocida, y es por eso que suelen tener más botones que el panel de una central nuclear. A la parte del ordenador que tiene las teclas se le denomina (no entiendo muy bien el motivo) teclado.

Los teclados son como los condones, los hay para todos los gustos, con miles de formas, tamaños y colores. Para manejarlos es imprescindible tener manos, al menos una, y por lo menos con un dedo, que es como finalmente escribimos la mayoría de los mortales. Aunque también se puede escribir con otras partes del cuerpo, como con la punta de la… nariz. Pero no lo recomiendo, porque si estás en la oficina siempre puede venir el jefe y al pensar que os estáis durmiendo, os despierte con la suave caricia de un buen golpe a la altura del tímpano.

Conviene recordar que por culpa de este periférico muchas personas adultas tienen que aprender de nuevo a escribir utilizando una técnica llamada mecanografía, que consiste en poner los dedos sobre las teclas y obligarte a practicar como si hablarás con algo en la boca:

adfgf ñlkjhj adfgf ñlkjhj adfgf ñlkjhj adfgf ñlkjhj adfgf ñlkjhj adfgf ñlkjhj

Además, usar un teclado es muy peligroso, sobre todo si no es el tuyo, ya que está demostrado que existen más bacterias en un teclado que sobre la taza de un inodoro, por lo que si alguien tiene la feliz idea de llevar uno al baño mientras relaja el esfínter, seguramente le coma una Escherichia Coli gigante mucho antes de que aparezca el equipo Actimel.


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