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Los Viejos Tiempos III - Autor: The_unforgiven_too19 de Julio de 2008 • 12:22 — Lester Knight
Los Viejos Tiempos
Autor: The_unforgiven_too
Prólogo
Duermo.
Pero al mismo tiempo estoy despierto. Primero oigo el crujido a mi
alrededor, huelo el aire quemado, saboreo las cenizas. Siento
crepitar el suelo bajo mis pies, y, por último, veo el fuego,
el más ardiente fuego que pudiera imaginar. Pero no me quemo.
No se quién soy, si soy hombre o mujer, animal o humano, ser o
no ser.
Cada
vez que duermo, algo más se revela. Como pequeñas
piezas de un puzzle extraño, todo empieza a encajar según
la negra niebla se esfuma y revela mi alrededor. Hoy es el fuego,
rojo y dorado, hipnotizante y lujurioso en su danza. Y entonces
despierto.
Capítulos Anteriores: Capítulo I Capítulo II I La tarde agonizaba en la ciudad. Las luces empezaban a encenderse, y atraían como polillas a los aldeanos que aún seguían con las tareas del día. En las tabernas, las primeras jarras salían a las mesas, y las anécdotas del día y los abrazos entre amigos compensaban el duro trabajo diario del trabajador común. Era la hora de hacer negocios para Grosh y Merklin. Conforme las estrellas empezasen a salir, las jarras se convertían en vómito, las anecdotas en amenazas, y los amigos en enemigos. Pero para ese momento, ambos ya estarían fuera, huyendo del ruido, y buscando un sitio para dormir. Eso si el hombre que estaba delante suyo no paraba de hablar hasta entonces, claro. “...y esa es mi oferta.” Grosh y Merklin se miraron mutuamente. Era rara la ocasión en la que estaban de acuerdo respecto a los trabajos. Él intentaba compaginar la tarea de ganar dinero con la de ayudar a la gente, pero ella prefería los contratos de más nivel y mayor sueldo. Tras la discusión de rigor, era el hombre el que terminaba dando la razón, para no tener que aguantar más los desvaríos de la chica. Pero eso no iba a suceder hoy. “Ni de coña. ¿Para eso te ayudamos con el tema de la avispa gigante? ¿Para que nos trajeras un estúpido contrato sin valor alguno?” Gritó Merklin. El tembloroso hombre que tenían delante se llamaba Wong, y su familia provenía del Este, lo que le dió unos ojos finos, que costaba encontrar en su enorme cara. Su físico estaba más bien deteriorado, con una enorme papada que le hacía parecer un enorme cerdo. Sudaba como si le fueran a sacrificar, cosa nada extraña teniendo en cuenta los ropajes que llevaba. Un enorme chaquetón de cuero recubría varias capas de ropa, y encima de él, una serie de fetiches adornaban su gran torso. El más llamativo era la medalla que le acreditaba como Asignador oficial del Imperio. Ante la cantidad de problemas sobrenaturales que azotaban las ciudades, y el hecho de que ningún jefe de guardia quería perder a un hombre para solucionarlos, el Emperador no tuvo más remedio que nombrar a una serie de personas de confianza, las cuales visitarían las ciudades asignadas con frecuencia, y tomarían nota de los problemas que la guardia no podía arreglar. Wong era uno de ellos, y por eso era una persona muy querida en la ciudad, puesto que aseguraba que los problemas se iban a solucionar rápido: las recompensas por realizar sus trabajos no eran bajas precísamente. “Pppero, amigos míos. ¡Ees un contrato muy bueno! No es más que encontrar una simple piedra preciosa, una pequeña reliquia muy querida para alguien nostálgico. La cantidad de dinero que recibiréis por esa simple piedrecita es tan grande que podréis beber hasta olvidarlo.” El hombre tenía un tembleque en la mano bastante evidente, aunque era lo normal en él. Merklin a veces pensaba que en cualquier momento se iba a caer fulminado, de un ataque al corazón, probablemente. “¡Me da igual! Esas tonterías son tan impropias de gente como nosotros, que me extraña que tú mismo hayas accedido a llevar el trabajo, Wong. ¿Qué le pasó a tu buen olfato a la hora de buscar encargos?” “Te aseguro, querida Merklin, que está tan desarrollado como de constumbre. Por lo que sé, no os será difícil encontrar la piedra, y menos aún traerla hasta aquí. Y sólo por eso, ya os llevaréis 25 monedas de Oro.” Grosh permanecía callado durante toda la conversación. Aquello no era lo suyo, ciertamente. Claro, que realmente no estaba seguro de qué era lo suyo. La chica que tenía sentada al lado prácticamente hacía el trabajo duro sola, y él se encargaba de apoyarla. Si sumamos ésto al hecho de que sus éxitos con las mujeres cada vez estaban más espaciados en el tiempo, pues tenemos como resultado que el “gran norteño” (como le llamaban en aquel lugar), tenía la autoestima bastante baja. “¿Sabes qué? Que sea la última que nos haces pasar por algo así. Además ¿Quién se ha creído que es ese tío para mandar a unos aventureros a por sus tonterías?” - Terminó por acceder Merklin. “Bueno, para empezar es bastante arrogante, me trató como si fuera un mayordomo de los muchos que tiene en su casa. Además, parecía muy ocupado, y me estuvo esperando durante más de una hora. En fin, supongo que los Magos son así por naturaleza.” Repentínamente, Grosh levantó la mirada, como si le hubiera mordido una serpiente, cogió del brazo a Merklin, y se levantó. “Lo siento, no me gustan los magos. Para mí la conversación ha terminado” Sin ni siquiera pagar la cuenta, empezó a andar hacia la puerta, llevándose a la pequeña Merklin a la fuerza. “¡Espera! De algún modo, el Mago supo que no aceptaríais. Me dijo que en caso de que así fuera, os enseñase ésto.” Wong abrió una de las bolsas, y enseñó su contenido a la pareja, de una manera discreta. Estaba llena de oro y piedras preciosas, tan relucientes que la pareja de mercenarios tuvo que entrecerrar los ojos para no quemárselos. “Ejem, voy a hablar con mi amigo, ahora venimos” Dijo Merklin con la más falsas de las sonrisas que pudo mostrar. - “Y tú, suéltame, que me haces daño.” El bárbaro soltó a la chica, y se dispuso a escuchar la retaíla de súplicas y amenazas para que aceptase el contrato. “Piensa en lo que podemos hacer con todo ese dinero. Podríamos irnos por fin de aquí, y marchar al Sur, más allá del mar.” Después de unos cuchicheos, unas cuantas subidas de tono, y alguna que otra colleja, ambos volvieron a la mesa en la que Wong les esperaba. “Dime dónde empezamos a buscar.” Continuará...
Comentarios de Lester Knight: Hoy es una colaboración muy especial para mí. En los inicios de Mundo Destierro. Cuando apenas nadie conocía el blog. Tuve un primer visitante que comenzó a comentar de modo asiduo, dándome ánimos para seguir adelante con el blog. Esa persona fue The_unforgiven_too La suerte estuvo de mi lado. Al poco tiempo ya tenía unos lectores maravillosos, que han hecho llegar a Mundo Destierro ser lo que es. Y si me preguntan cual fue el punto de inflexión, lo tengo muy claro. El día en que The_unforgiven_too me entregó la primera colaboración de Mundo Destierro: Los Viejos Tiempos. Un relato de dragones y mazmorras A partir de ahí las colaboraciones se sucedieron, hice nuevos amigos y tuve suficientes apoyos para poner en marcha la comunidad literaria. Algo impensable en los inicios del blog. Hoy por fin publicó la tercera parte de su relato. La tenía desde hacía cierto tiempo, pero gracias a tantas buenas colaboraciones que he ido recibiendo, ha llevado su tiempo que le llegará su turno por orden de entrega. Es para mí un gran placer retomar esta historia. Es como volver a los inicios del blog. Sigo manteniendo la misma ilusión y es gracias a vosotros. Estoy encantado con vuestras colaboraciones y apoyo. Desde este humilde hogar, siempre habrá un rincón para la literatura de todos. Los relatos que escribimos con tanta ilusión esperando hacer pasar un buen rato. A quienes ya formáis parte de la familia os doy un abrazo, y a los que todavía no habéis publicado un relato en Gamefilia, os invito a hacerlo en mi casa, donde seréis recibidos con los brazos abiertos. Sé que no he hablado mucho del relato hoy. Pero después de haberlo leído seguro que me entendéis, es bueno, muy bueno. El amigo The_unforgiven_too crece relato a relato. Estad preparados, lo que viene es mejor.
¡Un saludo a todos! Mundo Literatura - Comunidad Literaria 5 Valoración media: 5 (2 votos)
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Saludos!
Hoy toca analizar este mitico titulo de Game Boy, el cual lanzo al sistema portatil a un exito seguro, hablamos de Tetris.
Salio en 1989 en el continente americano y asiatico pero no llego a Europa hasta 1990.
El juego nos pone en una especie de tablero vertical en el que caen piezas y nosotros debemos ser capaz de ordenarlas de manera que hagamos lineas completas, las cuales desapareceran cuando lo consigamos.Asi lo que tenemos que hacer es intentar que el conjunto de piezas que tenemos en el tablero nunca crezca hasta llegar arriba del todo porque entonces de acabara la partida.
Este es probablemente el videojuego mas conocido de todos los tiempos y concretamente esta version de Game Boy es la favorita del diseñador del concepto original.El titulo se convirtio en el mas exitoso de la consola portatil y consiguio que la consola estableciera las bases del continuo liderazgo en los años venideros.
JUGABILIDAD:
¿Cual quieres que sea el siguiente juego en ser analizado?
