3 de Diciembre de 2008

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Feb
12

El pan que habla.

Hoy voy a contar la historia del pan que habla, espero que no me matéis.

Sant Barranco era un humilde pueblo de 4 casas habitadas sólo en verano, cuyo evento más recordado había sido la cutre actuación de un triunfito en horas bajas. Una buena mañana se levantaron inquietos por la noticia que llevaba un periódico. "La gira del Circo Internacional va a hacer su única función antes de su disolución en el pueblo montañoso de Sant Barranco de Andorra. La noticia se recibió con júbilo en la zona aunque como apenas vivía nadie cerca, ni en los pueblos vecinos sabían como llegar al pueblo. Dadas las dificultades que se producían al intentar llevar lo necesario para el desarrollo del espectáculo en el pueblo, se aplazó un verano, en el que las infraestructuras mejoraron y se establecieron las localidades habilitadas en mas de 69.000, con grandes personalidades del mundo político invitadas personalmente por el director del circo, Pitus. Pasaban los meses y cada vez había más expectación, que además aumentó cuando se anunció que los asistentes podrían asistir al espectáculo más surrealista de la historia, con la aparición del gran "Pan Que Habla. Las noches pasaban, la gente bebía, se emborrachaban y trataban de imaginar lo que el pan sería capaz de recitar, pasajes del Quijote, la Biblia, un guión de Tarantino y sueños más dispares.

Llegó el día programado para la actuación, pero como suele pasar en los directos, falló algo. Dejaron el pan a la vista 20 minutos antes del espectáculo, sin decir nada y un pequeño que pasaba por ahí con su triciclo cogió y lo mordió. Se tuvo que aplazar el espectáculo 3 semanas más para que el pan se recuperara de las heridas, con lo que creció el ambiente y las ganas de matar al pobre muchacho, que acabó con 3 costillas rotas tras un atropello accidental, del cual el acusado, hijo del alcalde, fue declarado inocente tras un corto juicio sobornado. En fin, todo seguía igual, y llegó el gran día. El pan llegó rodeado de un ejército que ayudó a su transporte, pero era el último espectáculo de la gran función. Llegó el turno de los enanitos, con un espectáculo sencillo que consiguió que 4 niños rieran 3 veces y que la mitad de los espectadores se durmieran, así como la audiencia televisiva, que podía ver por satélite el evento. Los propietarios del circo, conscientes de ello empezaron a sacar la artillería pesada, con todas las letras, así que sacaron al escenario al gran hombre-bala. Gran por sus 200 kilos que apenas le permitían entrar en el tubo, con lo que se suspendió otra vez el evento hasta que llegara un tubo de emergencia.

Unas 2 semanas más tarde se pudo continuar, pero la gente seguía dormida y no se enteraron hasta que por megafonía se anunció la reanudación de la función. El estruendo causado por el cañón fue tan brutal que el eco produjo un seguido de terremotos que pusieron en alerta roja a las principales ciudades del planeta, aunque sin consecuencias, pese a que el gobierno de aún no se sabe qué país, aprovechó la confusión para lanzar un par de bombas atómicas en suelo estadounidense, lo cual provocó la tercera y cuarta guerras mundiales seguidas, que se prolongaron 20 años, los mismos que el circo tuvo que esperar para seguir la función ya que la mitad de sus miembros eran soldados en su tiempo libre. Los aficionados aguantaron(los que no murieron de viejos) sentados en su sitio todo ese tiempo, y aprovecharon para aprender a hacer sudokus, tener hijos, escuchar música y demás cosas aburridas. La firma de la paz mundial fue bien recibida en el circo aunque la mitad de los que fueron a la guerra, que a su vez eran la mitad del circo, murieron en el campo de batalla, con lo que se redujo el espectáculo. Salió el domador de leones, muy criticado por la gente que seguía esperando el Pan mítico y que pensaba que lo vería desde el cementerio por lo que el domador fue cancelado, especialmente después que le lanzaran un hueso de fémur de un difunto que se había podrido en el público en la cabeza, con lo que tuvieron que enviarlo al hospital. Después de eso llegó lo que la gente estaba esperando, finalmente, gritando ¡Queremos al pan que habla! ¡Queremos al pan que habla! El presentador dijo que necesitaba la presencia de alguien del público, fue elegido el único alemán aún vivo. Necesitaron un traductor que supiera alemán para saber lo que el pan que habla, que dominaba todo idioma existente, le dijera al alemán, con lo que esperaron que el chaval más listo del pueblo aprendiera alemán en un curso intensivo de 3 semanas impartido por CEAC hasta que fuera capaz de traducir correctamente cualquier oración en ese idioma. Y llegó el momento.

Puedes empezar a leer aquí, lo demás era relleno.

Llevaron al pan que habla al escenario, colocaron una piscina en medio para que estuviera cómodo y le metieron dentro unos segundos. Cuando le sacaron preguntaron al chaval lo que sentía, a lo que contestó: Está blando. FIN.

P.D - Relatar esa historia en medio de un botellón, durante más de 10 minutos, metiendo todo el relleno posible en la historia, y salir vivo, no tiene precio.

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