22 de Noviembre de 2008
Sep
18

Piedra de Luna. Recopilación de capítulos ¡¡Terminemos la historia juntos!!

Estos dias he estado releyendo el relato que comenzamos con ilusión, pero que fuimos dejando por el camino por unas u otras razones. El caso es que me da mucha pena dejar esto así, pues pusimos muchas ganas que no deben caer en el olvido, amén que creo que la historia que estábamos consiguiendo iba por muy buen camino, asi que he decido recopilar los diferentes capitulos en esta entrada y crear un nuevo indice para ver si conseguimos revivir la historia que una vez pensamos terminar.

Piedra de Luna comenzo en el blog de MaQy

Aviso: Si MaQy decir continuar con Piedra de Luna volveremos al índice de su blog, y usaré esta entrada simplemente como recopilación de los diferentes capítulos :) 

Índice.

¿Quieres participar?
 
Para participar solo debes leer el relato y apuntarte a la lista, como esta quedó parada haremos una nueva con los participantes que lo deseen.
 
El relato se debe escribir y publicar en un máximo de 10 dias, que comienzan a contar cuando el usuario anterior haya publicado su parte.
 
A ver si nos animamos.
 
1 - Shaiyia (haré el capítulo XIII en estos dias)

Capitulo I by MaQy

Cuenta la leyenda que la isla de Wok permanece oculta en algún lugar del océano Pacífico, protegida por un hechizo centenario para preservarla como el único lugar de La Tierra donde aún existe la magia. Nadie sabe si esto es cierto, aunque tampoco a nadie le interesa ya. Salvo a mí, que tuve la fortuna de descubrir en la biblioteca de mi abuelo algunos escritos de los acontecimientos que tuvieron lugar allí hace ya más de mil años.

El gran brujo Lagar es el autor de este pesado libro que sostengo en mis manos. Una profecía es lo que se encuentra en la primera página: "Cuando este papel arda en el paso del tiempo, con sus cenizas desaparecerán los recuerdos del Hombre sobre su auténtico pasado". Comienzo a leer el capítulo inicial en el que se explica el origen del mundo, muy distinto del que muchos pregonan en la actualidad.

Al principio eran siete hermanos y sólo ellos existían. Pero tras innumerables eras, estos entes que van más allá de nuestra capacidad de discernimiento, hastiados de su eternidad, decidieron crear un juego muy especial. De este modo nació el universo, aportando cada uno de ellos una parte fundamental en su construcción.

Glon entregó su ser en la aparición de cada partícula. Los científicos de hoy en día se llenan la boca con sus grandes descubrimientos, asegurando que todo nació de una gran explosión, de un Big Bang, pero ninguno sabe qué había antes de ese instante y qué provocó que todo iniciase. Fue nada menos que la esencia de uno de los Siete que en un gran estallido dotó de una parte de sí mismo a toda la materia y la energía.

Los Seis calmaron sus ansias durante algunos miles de millones de años, pero no fue suficiente, cuando el universo ya estuvo formado, sintieron de nuevo la necesidad de algo nuevo. Lira fue quien se sacrificó entonces, se fijó en un pequeño planeta de la inmesidad, casi al azar, y le otorgó vida. Dio la chispa necesaria para que se formaran los primeros compuestos orgánicos y comenzara la lenta evolución, a nuestros ojos, claro.

Una vez más, el tiempo avanzaba y lo que antaño era digno de ver, perdía todo su interés. Fue entonces cuando Tres de los Cinco dieron un paso más allá. El primero fue Jin, quien le dio la capacidad de razonar a un curioso animal similar a un chimpancé sin pelo, naciendo una nueva especie que nuestra mitología asocia con los enanos.

Vilk vio que era bueno y quiso crear su propia criatura. Nada menos que nosotros mismos. Lagar añade que no fuimos los primeros. Murg, envidioso de lo que hacían sus hermanos, trató de destruir a estos diminutos seres pensantes. A cada intento Vilk perfeccionaba su obra, hasta que llegó un momento en el que vio que necesitaría algo más para protegernos. Fue en ese instante cuando una acción suya propició algo que condicionaría nuestra existencia para siempre: nos dio parte de su esencia y a cambio requería de nosotros tener fe en él. De este modo su poder crecía y era capaz de hacer frente a Murg.

Finalmente, Nurk creó el último de los animales con capacidad de raciocinio que ha pisado el suelo de nuestro planeta, los Gont. No se parecían en nada a algo que conozcamos. El brujo los describe con piel verdosa y escamada, grandes ojos, baja estatura, cuerpo rechoncho y unas patas muy cortas. Su gran cabeza sólo era comparable con sus enormes pies y sus brazos eran extremadamente largos y delgados. Físicamente estaban totalmente lastrados, pero su capacidad mental era notablemente superior a la nuestra.

Tanto Nurk como Jin tuvieron que hacer lo mismo que su hermano Vilk para asegurar la supervivencia de las nuevas especies. Murg no tuvo más remedio que cesar en su ansia maligna y desapareció sin más.

Ya sólo quedaba Glan, el último de los Siete. Meditó mucho lo que quería aportar a su particular entretenimiento. Deseaba hacer algo que superase a todo lo que ya había sido creado. Algo que dejase una marca imborrable en el mundo del mismo modo que era imposible evitar sentir a Glon y Lira en cualquier rincón de aquel cuerpo estelar que había captado toda su atención.

Un enorme estallido dorado llenó los cielos una noche en la que llovió luz. Había nacido la magia y pronto los hombres y los grunt fueron instruidos a usarla por sus dioses. Sin embargo, los enanos fueron reacios a utilizar este poder, su único interés era trabajar en las minas y encontrar metales y piedras preciosas con las que honrar a su gran progenitor.

Para los grunt, más que una bendición, fue una maldición que los condujo a la perdición. Se sintieron capaces de cualquier cosa, su imaginación no tenía límites, y desafiaron directamente a Nurk. Dejaron de creer en él, abandonaron sus plegarias y uno más de los Siete se desvaneció en el infinito.

Cuando ya se creían victoriosos, se extendió entre ellos un mal que plantó su raíz y jamás salió. Sin la esencia de su creador, la especie fue poco a poco volviéndose estéril y comenzó su extinción, desapareciendo rápidamente de prácticamente todos los continentes.

Aquí se cierra la breve introducción, no hay más datos sobre nuestro pasado ancestral. En el segundo capítulo se cuenta por qué Wok es un lugar tan especial. La caída de un meteorito teóricamente inofensivo desencadenó una gran batalla para hacerse con su control. Dividida en cinco partes tras su choque con nuestro planeta, la llamada Piedra de Luna, una roca directamente llegada de nuestro satélite, guardaba en su interior un inmenso poder.

En aquel momento nadie supo de dónde había llegado, ni siquiera los dos hermanos que aún quedaban. Vilk trato de destruirla, pero increíblemente no pudo hacerle siquiera una fisura a una piedra que extrañamente se había partido sola en su aterrizaje. Tampoco fue capaz de alejarla de los humanos, una misteriosa fuerza la ataba a esa isla. No tuvo más remedio que ordenar que los fragmentos fueran guardados en cuatro atalayas en los cuatro extremos de la isla, permaneciendo el mayor de ellos en el castillo del rey e indicó que jamás fueran unidos de nuevo.

Capitulo II by KidIkarus

Me ha sido imposible encontrar esta parte, pues Kid borró la entrada, si alguien lo tiene... 

Capitulo III by RikkuInTheMiddle

 Allí, en aquella cueva oscura, sólo podía percibir el lejano ruido de unas pisadas acercándose, cada vez más y más cerca, y un murmullo de voces, al principio ininteligibles que parecían rodearme, como la propia oscuridad.

 

- ¿Quién anda ahí?- exclamó una voz autoritaria que se elevaba por encima del resto - ¿Quién osa perturbar la tranquilidad de las profundidades?

A pesar del miedo que tenía, las visiones que Nurk me había mostrado me dieron fuerzas suficientes para contestar a aquel ser, que aunque no podía ver, sabía que debía estar cercano.

- Soy una habitante de la superficie que…- el murmullo inicial había subido en potencia e intensidad, ahogando mis últimas palabras – … ¡desea hablar con el líder de vuestra comunidad!- dije al final, casi gritando.

El murmullo cesó de repente, tal como había empezado, y fue entonces, tal vez porque mis ojos habían comenzado a acostumbrarse a la falta de luz, cuando me di cuenta de lo que me rodeaba: la profunda cavidad en la que creía estar  al principio aparecía ahora ante mis ojos como una gran sala decorada con relieves y figuras que parecían querer saltar de las paredes. Pero mis ojos no eran los únicos que contemplaban la escena. A mi alrededor se arremolinaban una multitud de seres que medían poco más que la mitad de la altura de un hombre y que enseguida pude identificar como de la raza de Jin.

Una de las pequeñas figuras, que no podía disimular su porte aristocrático, se acercó a mi, apartando a los que se interponían en su camino, y dijo:

- ¿Por qué me buscas a mi, que soy el heredero de Tanhorr y rey de las profundidades, por la gracia de Jin – su tono de voz era potente y altivo, a pesar de su tamaño.

Fue entonces cuando le explique las visiones que Nurk me había  enseñado y la misión que él me había encomendado, así como las plegarías que debían ser ensalzadas para su regreso y sobretodo le explique todo lo que sabía sobre las piedras de luna. Al finalizar mi relato, Tandhir, que así se llamaba se quedó callado durante un instante.  Después, sin mediar palabra, me cogió de la mano firmemente y me llevo, pasando entre el resto de enanos como si nada de ello le importase, hasta una pequeña sala, apartada con extraños símbolos en el umbral, que pude reconocer gracias al libro de Lagar.  Se trataba de la escritura que el propio Jin le había regalado a su más preciada creación para que las historias de los antepasados y del propio dios se perpetuaran por siempre y que no cayeran en el olvido y el ostracismo, como era la voluntad de Vilk. Así, con esta simple estratagema, Jin había conseguido permanecer vivo, en las creencias de su pueblo, evitando la muerte. Pero los enanos habían perdido la esencia de la magia, y ya les resultaba imposible comunicarse con Jin, aunque creían firmemente en él.

- Tus palabras son sabias – dijo de repente Tandhir – pero mi pueblo ya no puede oir a Jin. Sólo algunos elegidos desarrollan la capacidad de “sentirlo” – aquella frase y el sentido en que la dijo me impactaron, pero, sin percibir el efecto que había causado, prosiguió – El último de esos elegidos está ahí, en esa sala. Entra, si quieres, pero debes saber que Él es sabio y percibe si el corazón de quien lo visita es puro o está lleno de maldad. Si no dices la verdad, no saldrás viva de aquí.

El corazón me iba a cien por hora, pero entré por fin en la pequeña sala, con paso firme. Al fondo, y a la luz mortecina que desprendía una piedra-luciérnaga, de las que pueden encontrarse en las minas, había un enano de una estatura ligeramente superior al resto de los que había visto, con el pelo completamente blanco y largo hasta los tobillos. Al oírme entrar, se giro y pude ver su cara, una cara apergaminada y llena de surcos reflejo de la avanzada edad que tenía.

- ¡Por fin has llegado! – dijo – Te he estado esperando largos años, ¡que digo años, siglos!

Su reacción me sorprendió. ¿Cómo podía haberme estado esperando años enteros si yo apenas había abandonado mi adolescencia? El sabio pareció intuir mi perplejidad, y casi como si adivinara mis pensamientos prosiguió con su discurso:

- No te sorprendas tanto. Te estaba esperando desde que Jin me encargó la misión de comunicarte sus palabras – entonces pude ver sus ojos, eran completamente ciegos – Debes encontrar las cinco piedras sagradas que Glan nos otorgó. Yo te guiaré hasta ellas.

- Pero ¿cómo voy a saber por donde empezar a buscar? – dije – Ni siquiera sé…  - de repente, me interrumpió.

- Tshhh. – con una agilidad asombrosa para alguien de su edad, se levantó súbitamente y se dirigió hacia donde yo estaba cogiéndome la cara con las manos. Entonces la vi.

Vi una enorme torre negra con almenas afiladas como dientes, erigiéndose hacia el cielo. En la visión, subí hasta la cima de la torre y contemplé el paisaje helado, que en seguida reconocí como Nozghur, el reino maldito del norte, y, mientras me asombraba de la enorme extensión estéril que se extendía ante mis ojos, comencé a caer de repente por el interior de la torre, como si el suelo hubiese desaparecido bajo mis pies. Y entonces la vi. Era la Piedra de Luna, la que se ocultaba en el norte. Despedía una luz cálida y brillante que conseguía transmitir paz y tranquilidad con sólo mirarla, pero estaba custodiada por dos terribles criaturas con ojos de fuego, que sin duda eran obra de la maldad de Vilk .

Cuando volví en mí, el Sabio sonreía a mi lado.

- Ahora ya sabes que es lo que debes hacer.

Regrese a la gran sala donde había dejado a Tandhir, y donde éste me esperaba acompañado de un enano más joven.

- El Sabio nos lo ha explicado todo, mientras estabas en trance. Este es mi hijo Tanthor, él te acompañará en tu viaje al norte. Aquí teneís todo lo que necesitaréis para vuestro viaje, armas, comida, amuletos, todo. Partid cuanto antes, y que la bendición de Jin sea con vosotros.

Capítulo IV by Moskeeto

Sin darme tiempo siquiera a pensar en lo que se avecinaba, Tanthor empezó a caminar. Me puse en marcha con una horrible sensación de vértigo. Aquello era nuevo para mí, demasiado nuevo para una adolescente cuyas mayores aventuras consistían en fugarse de clase o ir a fiestas a escondidas de mi madre. Los pasos de Thandor eran decididos y resueltos, y sorprendentemente rápidos para alguien de su estatura. Los míos, en cambio, eran dubitativos y temerosos. Las piernas me temblaban y sentía una opresión en el pecho que casi me impedía respirar. Al cabo de pocos minutos Tanthor se detuvo, y sin siquiera darse la vuelta dijo:

-Si no confías en tí misma ya puedes volver a casa, porque lo único que vamos a conseguir es que nos maten-.

Me resultaba sorprendente que aquel muchacho tan joven fuera tan decidido. No sabría decir qué edad tenía pero, no debía ser mayor que yo.

-¿Cómo te llamas?-, preguntó con voz cálida.

-Esperanza- respondí débilmente.

-Vaya, muy apropiado-, dejé escapar una risita nerviosa. Entonces, se dió media vuelta y me miró a los ojos. Su mirada transmitía una determinación inquebrantable. A pesar de que me llegaba a la altura del pecho yo me sentí muy pequeña ante esa mirada firme y decidida.

-Escucha, Esperanza: seguro que no pensabas que llegarías hasta aquí, y aquí estás. Seguro que piensas que no podrás recuperar esas piedras ni encontrar a Rourun. Pero el Sabio cree en ti. Y eso es más importante que lo que tú misma creas o yo. Así que, debes decidir ahora si vamos a triunfar o a fracasar. Si te das la vuelta y regresas a casa, con el tiempo recordarás ésto como un sueño. Pero si decides seguir adelante debes creer en ti porque ya no habrá vuelta atrás.-

Me quedé pensativa unos segundos y, sin decir una palabra, empecé a caminar con amplias zancadas hacia el norte. Aún me temblaban las piernas, pero apreté los dientes y continúe con paso firme. Tanthor me alcanzó y siguió caminando a mi lado. Por el rabillo del ojo pude ver que sonreía.

Duranto un buen rato seguimos caminando sin decir nada. El camino transcurría entre frondosos bosques y verdes praderas, nada que ver con lo que había podido ver de Nozghur, el reino del norte. La temperatura era agradable y el paisaje idílico. Si hubiese podido dejar de pensar en las horribles criaturas que custodiaban las piedras hasta habría disfrutado del viaje. A lo lejos se oía el leve murmullo de un riachuelo, que cada vez se adivinaba más cercano.

-Descansaremos en aquella arboleda junto al río- dijo Tanthor de repente, haciéndome dar un respingo. Nos dirigimos hacia allí y descargamos nuestras mochilas. Empezaba a anochecer y Tanthor se dispuso a encender una fogata mientras yo me dirigí al arroyo. Al llegar observé que el agua era absolutamente cristalina. Me agaché ante un pequeño remanso para refrescarme la cara. -Vaya, no puedo creer lo que me está pasando- pensé mientras mojaba mi rostro con aquel agua tan pura y limpia. En ese momento, sentí una mano en mi hombro.

-Tanthor, ¿ocurre algo?- dije sin levantar la cabeza. No contestó. Entonces vi el reflejo en el agua, junto al mío. No era Tanthor. Era.. ¡mi madre!.¡Era mi madre!.

-Mamá, ¿qué haces aquí?- pregunté al tiempo que me giraba.

-Qué pasa, ¿no te gusta tu cama?, vas a estropear ese libro. Si pudiera verte tu abuelo te daría un buen tirón de orejas.-

Ya no estaba en Wok. Estaba en la biblioteca, tumbada encima del libro. Entonces, ¿había estado realmente allí?, ¿había sido un sueño?, ¿o ambas cosas?

Me sentía demasiado confundida. Sin saber qué hacer, me puse a mirar a mi alrededor. Vi el viejo arcón, me acerqué a el y empecé a sacar cosas. Más libros, la pipa de mi abuelo, una vieja armónica.. Entonces encontré algo que me llamó la atención. Era un colgante muy raro. Era una esfera hueca de oro, como una jaulita redonda. En realidad, era igual que el bombo de la lotería, en miniatura. En su interior había, engarzada, una piedra perfectamente redonda de color azul. No tenía ni idea qué mineral era aquel pero, desde luego, era muy bonita. Decidí examinarla, y vi algo en una barrita de oro de la esfera. Era como si estuviese rayada, o labrada. Me levanté y me dirigí a mi habitación para examinar aquello al microscopio. Coloqué el colgante bajo el visor. Parecía algo escrito. Ajusté la lente y pude leer claramente: Rourun. Sin pensármelo dos veces me lo colgué al cuello.

Aquello no podía ser un sueño. Tantas señales debían querer decirme algo así que, me dirigí de nuevo a la biblioteca y me senté sobre el libro como la primera vez, recitando mentalmente la oración. No conseguía entrar en trance, pero continué pensando en cada párrafo de aquella oración hasta que sentí que el sueño me vencía. Creí que me caería al suelo cuando me despertó una voz:

-Esperanza, ven a comer algo-. Era Tanthor.

Aún no había despuntado el sol cuando nos pusimos de nuevo en camino. Durante la cena, Tanthor se había quedado muy sorprendido al descubrir el colgante de Rourun, el último grunt superviviente, y se había mostrado muy interesado en la piedra y en la minúscula inscripción. Mientras caminábamos hablamos de su mundo y el mío, ajenos el uno del otro y tan diferentes. Poco a poco fui cogiendo confianza, cada vez estaba más resuelta a llegar hasta el final. Seguimos caminando durante días. El paisaje cada vez era más seco, más frío y más estéril. Al cuarto día de viaje ocurrio algo sorprendente. La piedra empezó a brillar, casi imperceptiblemente al principio, para hacerlo con más intensidad a medida que avanzábamos.

-¿Qué crees que significa ésto, Tanthor?-

-No estoy seguro. Rourun era un mago muy poderoso, quizá transmitió a ésta piedra algún tipo de magia o encantamiento-.

-¿Crees que la luz que emite puede querer decir que Rourun está cerca?, pregunté-.

-Quizá- respondió encogiéndose de hombros. -Cuando llegue el momento lo sabremos-.

Fuese lo que fuese, igual que vino desapareció. Según continuamos avanzando la luz fue disminuyendo poco a poco hasta extinguirse.

Pero, sólo un día después de cesar el brillo de la piedra, ocurrió algo más extraño aún: el colgante se movía. Apenas me di cuenta al principio. A los dos días ya era evidente, y ésto sí me asustaba: el colgante tiraba de mi cuello, levantándose de mi pecho, como si un imán gigantesco tirase de él.

-Estamos cerca-, dijo Tanthor al tiempo que lo miraba.

-¿Cerca de qué? pregunté.

-De la piedra lunar-.

-¿Crees que ésta piedra es atraída por la piedra lunar?-.

-Creo que esa piedra es parte de ella. Rourun debió encontrarla y le aplicó algún tipo de encantamiento-. Me quedé pensativa unos segundos. -¿crees que Rourun sigue vivo?-

-Eso espero-.

Ninguno de los dos dijo nada más aquel día. Nos refugiamos en el interior de una pequeña cueva y allí pasamos la última noche antes de alcanzar nuestro objetivo.

Capítulo IV by DarkOuterheaven

Amaneció. Por fin, amaneció. Pensé en los desgarradores gritos que me despertaron una y otra vez durante la noche, y aún volví a sentir escalofríos. El semblante serio de Tanthor me confirmó que los lamentos provenientes del Norte no eran producto de mi imaginación. Mi mirada asustada no fue suficiente para arrancarle una palabra al siervo de Jin.

- Es hora de ponernos en marcha.- señaló Thantor, mientras recogía sus escasas pertenencias del suelo.- come algo.

- Estoy segura de que lo encontraremos.- mentí. Ni siquiera estaba segura de que viviría para ver la luz de un nuevo día, y el miedo me hacía temblar hasta el último de mis revueltos cabellos.

Ya pertrechados, comenzamos el ascenso de las heladas colinas. En la distancia y a través de la bruma, se alzaba la Torre, a menos de un día de camino. Aún así, la cercanía del último grunt nublaba mi conciencia y turbaba mis sentidos. Mientras caminábamos, noté que el colgante de Rourun se volvía más y más frío, igual que las praderas inhóspitas y cubiertas de hielo que atravesábamos. Unas horas después, ante mi mirada atónita, el colgante emitió un agudísimo silbido, y cayó roto en pedazos, desapareciendo entre el hielo y la nieve.

- Algo no va bien.- dijo Thantor.- pero ya no tenemos pasos que deshacer. Nuestro destino está en lo más alto de esa torre.- Tras sus palabras y sin cambiar la expresión de su rostro, se enfrascó en sus pensamientos. Ni siquiera mirar atrás. De haberlo hecho, hubiera descubierto mi cuerpo inconsciente sobre la nieve.

- Chica... eh... chica... .- un extraño me despertó.

- ¡Aléjate de mí! .- luchaba contra un enemigo sin rostro, mientras salía de mi pesadilla

- Tranquila, vengo a ayudarte. Mi nombre es...

- ¡Detente! .- Tanthor corría, armado con un hacha, y atravesando con su mirada al extraño que yacía junto a Esperanza.
- Volveremos a vernos cuando si fuere necesario.- dijo el extraño, tras lo cual se desvaneció entre los montículos de nieve.

- Lo siento Esperanza, no volverá a ocurrir.- dijo Tanthor

- Tanthor, afila tu hacha, pues en sueños he visto como manaba sangre de las paredes de la Torre. Ahora seremos puestos a prueba .- tras ello, la chica se levantó, y sostuvo la mirada preocupada de Tanthor. Por último comieron algo, empuñaron sus armas, y retomaron el duro camino.

Tras varias horas caminando en silencio, llegaron a la Torre. Frente a ellos se erguía un enorme portón negro entreabierto. Se intuía una luz rojiza que fluía desde el interior.

- Los Dioses estén contigo .- dijo Tanthor.- nuestros enemigos aguardan. No les hagamos esperar.

- Gracias Tanthor, así sea .-dije.

Saqué una flecha del carcaj, y tensé el arco, mientras Tanthor avanzaba sigiloso, hacha en mano. Entró en la torre, y esperé oír los gritos de los enemigos, pero no fue así. Avancé, y miré en el interior de la torre. Tanthor estaba en el centro de una gran sala, en guardia, desconfiado. A su alrededor, decenas de humanos yacían inertes. Olía a muerte, y el suelo resbalaba debido a la ingente cantidad de sangre de los caídos. La sala desnuda estaba rodeada por una enorme escalera, que ascendía hasta perderse de vista. Cuando nos dirigíamos a ella, nos paramos en seco.

Escaleras abajo, caminaba una sobria figura. Reía entre dientes, y musitaba hechizos ininteligibles, interrumpiéndose contínuamente y volviendo a reír. Se cubría con un hábito negro, y sus ojos destilaban sufrimiento y locura.

- Rourun... .- Tanthor no daba crédito a sus ojos. El último de los grunt, el sabio entre los sabios, el elegido por los Dioses, tropezaba y reía, mientras se escondía en sus ropajes oscuros manchados de sangre.- no puede ser que...

- ¡Jaaaajajaaaa! Gusano insolente.- Rourun gritaba mientras señalaba a Tanthor con un dedo amputado y sangrante. Síiii.. los dioses... aahhh los dioses sí que lo saben, pero vosotros ¡no! .-el mago los miraba desde las escaleras, a unos veinte metros de altura.

- Está loco .-dijo Thantor.- no puedo creer que...

-¡Calla! .- Rourun gritaba, mientras lamía la sangre de sus numerosas heridas. ¿Ves eso? Todos esos estúpidos humanos, merecían morir. Le dieron la espalda a los Dioses. Todos lo hicieron. Sucios bastardos. Los dioses le dieron la espalda a los humanos ¿ves? todo tiene sentido. Como esa perra que me apunta con su arco. .-Esperanza tembló visiblemente, y tragó saliva.- ¿ves? casi se mea encimaaa. Pero no, ella es diferente. Por eso, tengo un regalo que darle. Adios, escoria...

Tan pronto como terminó en su discurso, el mago saltó de cabeza al suelo del salón, cayendo con un estruendo de viejos huesos rotos. Thantor se acercó, y vio la sonriente cara del mago muerto en el suelo.- Subamos, le dijo a Esperanza.- ya hemos encontrado a Rourun, se supone que la Piedra nos espera.

Capítulo VI by Grandux

Empezamos a subir las escaleras, yo aún con el miedo totalmente instalado en mi cuerpo después de lo que acabábamos de presenciar. Al final de la escalera nos encontramos con un portón semi-cerrado del que surgía una tenue luz. Thantor iba primero y abrió la puerta con rapidez y presteza. Hasta entonces no me había dado cuenta, pero mi acompañante demostraba una fuerza poco acorde con su tamaño, con la seguridad que eso me inspiraba.

Entramos y allí había un largo pasillo con tres puertas.

- ¿Por cuál entramos? - preguntó Thantor mirándome.

- ¿Y por qué me lo preguntas a mí? - respondí algo aturdida por la responsabilidad que me caía encima - Bueno...podríamos ir por orden ¿no? De una en una - le dije mirando a la primera de ellas.

Entramos en la primera. No se veía nada, la estancia se encontraba en plena oscuridad. Thantor cogió una de las antorchas del pasillo para poder ver algo. Toda la habitación estaba llena de cosas cochambrosas y de telarañas.

-Hola - dijo una voz.

Gire la cabeza y la vi, la tenía en el hombro. Era una araña peluda del tamaño de la mano de un niño y con unos grandes ojos, mas parecidos a los humanos que al de las arañas.

Thantor le apuntó con su espada.

- ¿Quién eres bicho inmundo? - dijo el enano.

-Me llamo @#€·$%&//() pero podéis llamarme Panchito - con una de sus patas abrió una pequeña mochilita que tenía a la espalda y sacó un pañuelo - Estoy solo en este mundo... cuando Rourun empezó a enloquecer, mi mujer y mis hijos me abandonaron. Mi mujer dijo que no era un lugar idóneo para criar a los pequeños... y ahora no se qué hacer - y se puso a llorar, limpiándose las lagrimas con el pañuelo.

Viendo el panorama me dio mucha pena y le dije:

- Si quieres ven con nosotros, pero tenemos una misión que cumplir y será peligrosa...

- Lo só, oí a Rourun rumiar cosas acerca de ti y de tu misión, y acepto vuestra invitación - Panchito guardó el pañuelo con una sonrisa y sacó de su mochila un casco pequeñito y una espada acorde con su tamaño.

Thantor mirándome, me guiñó un ojo y se puso a reír. Acabamos los tres riendo. Después de este descanso, entramos en la segunda habitación. Estaba llena de objetos extraños.

- Coge ese martillo, hazme caso que lo necesitarás - me dijo Panchito desde mi hombro.

Lo cogí, salimos y cerramos la puerta a nuestro paso. Nos dirigimos a la última puerta. Era el momento y el lugar donde empezaba todo. Allí debía de estar la primera piedra.

Entramos con miedo, primero Thantor y luego yo con Panchito al hombro, que temblaba de miedo. Era un pasillo frió, todo de piedra, iluminado por dos simples antorchas y al fondo se vislumbraba la piedra en su altar. Como única decoración dos extrañas serpientes talladas en la pared, que cubrían todo el pasillo de una punta a otra (como las cenefas). Entonces al pisar Thantor en el pavimento, las serpientes empezaron a moverse, a recorrer el pasillo fusionándose con las paredes y reptando a través de ellas. Una de ellas agarró la pierna de Thantor, la antorcha cayó y lo empezó a arrastrar por la pared hacia la Piedra de Luna; mientras, el enano golpeaba a la serpiente de piedra con la espada, soltando chispas en cada embestida. La otra serpiente pétrea se fijo en mi y cuando estaba a punto de cogerme de la pierna...

- ¡¡¡Golpéala en la cabeza!!! - me gritó Panchito, un grito que por poco me deja sorda.

Cogí el martillo y golpeé con todas mis fuerzas en la cabeza de piedra. La rompí en mil pedazos. Ahora tocaba rescatar a Thantor. Corrí como nunca lo había hecho (Panchito se agarraba con fuerza a mi ropa para no caer). La serpiente llevaba a Thantor hacia una de las antorcha de la pared para quemarlo vivo. Cuando creía que ya no podría lograrlo, golpee casi sin mirar y acerté de pleno matándola del golpe y dejando un “hermoso” boquete en la pared. El enano cayó al suelo. Se apoyó en la pared sudando.

-¿Estás bien?

-Sí... -me dijo.

Entonces viendo la Piedra de Luna tan cerca, fui a cogerla. Cuando...

-¡¡¡Espera!!! - gritó la araña.

Y yo... 

Capítulo VII by Arckanoid

— ¿Esperanza, estás bien? —preguntó Thantor— ¿Te duele algo? 

—Estoy bien —dije, haciéndome la fuerte, pues sentía un dolor inmenso en la mano—, ¿qué ocurrió? 

Tocaste la piedra y saliste volando por los aires—explicó Thantor, mientras señalaba la piedra de luna. 

— ¿Y Panchito? —pregunté cuando vi que la araña no estaba en mi hombro. 

Comencé a buscarlo por toda la sala; me había advertido acerca de la piedra y yo no le hice caso.  

—¿Panchito, Panchito? —gritaba sin recibir respuesta— ¿dónde estas? 

Y lo vi, su cuerpo yacía en el piso, cerca de la cabeza de una de las serpientes que custodiaban la piedra.

—¿Te sientes bien Panchito? 

—No me queda mucho tiempo —dijo con un dejo de tristeza en tu voz—, fue un placer conocerte, pero ahora debes concentrarte en reunir la piedra lunar. 

—Perdóname Panchito —clamé—, fue mi culpa por no haberte hecho caso. 

—Ni los peros ni los perdones cambiaran el futuro —sentenció Panchito—, ahora debes tomar la piedra, pero para poder hacerlo debes empapar tus manos con agua primero y luego tomarla, de esa forma anularas el hechizo que hay en ella. 

Rápidamente me levanté y empapé mis manos con agua. Miré a Panchito y sus ojos brillaban animándome a tomar la piedra. Decididamente di un paso al frente y tomé la piedra, esta vez no hubo problemas ni salí volando por los aires. Guardé la piedra en mi mochila y me dirijí a donde Panchito.

—Bien hecho mujer —dijo la araña mientras sonreía—, tienes las cualidades para salvar al mundo de la maldad que lo corroe. 

—Gracias Panchito, pero ahora qué debo hacer. 

—Debes dirigirte a la tierra de fuego conocida como Surglar —me explicó Panchito—, a la tierra donde habita el calor, donde es feliz el sol y donde la arena vuela libremente. Una vez allí déjate guiar por la piedra que ya tienes, y encontraras la piedra que yace en el sur.

—Graci… 

—Pero debes tener cuidado mujer —interrumpió él—, las criaturas del mundo sienten tu presencia, y de pocas puedes fiarte. Y confía más en ti, tienes un poder muy grande, ahora debes aprender a usarlo; y lo más importante es que te dejes llevar por tus instintos, nuestros antepasados decían que el amor al que es amado a amar le obliga, recuérdalo. 

—El amor al que es amado a amar le obliga —repetí— ¿qué quiere decir? 

Pero Panchito ya había cerrado sus ojos, y no los volvería a abrir, nunca más. Me senté, y medité. Thantor preparo un poco de comida, pero no fue capaz de dirigirme la palabra durante un buen rato. Llegado el atardecer decidimos irnos de allí, la torre no era un lugar seguro. 

—Espera Thantor, debo comprobar una cosa. 

Tomé a Panchito en mis manos y rápidamente subí a la cima de la torre y contemplé el paisaje helado y la llanura conocida como Nozghur que yacía a mis pies; el reino maldito del norte ya no era motivo de preocupación. A lo lejos vi el inicio del desierto, el reino maligno del sur era el único objetivo que tenia en mi mente, o eso creía, pero me descubrí pensando en Thantor, y eso no me gustaba.

Unas pocas palabras de agradecimiento sirvieron como despedida para Panchito, ése furtivo compañero de batalla. Lo lancé al cielo y lo vi irse al ritmo del aire.Volví a bajar al cuarto y tomé mis cosas, decidida a continuar la misión que me había sido encomendada. Thantor sonrió. 

—Haz empezado a confiar en ti —dijo Thantor con voz firme—, tus pasos ya no son dubitativos ni miedosos, y eso hará que nuestro viaje sea más fácil. Pero no dejes que la confianza te domine, siempre debes estar alerta. 

—Gracias Thantor —dije, y empecé a caminar sintiendo como mis mejillas se sonrojaban—, sin ti no habría llegado tan lejos.

 Capítulo VIII by Shaiyia

Tras la conversación Tanthor me dejó a solas con mis pensamientos, yo estaba agotada e intentaba asimilar la nueva situación, había conseguido la primera piedra de luna a cambio de la vida de un amigo, siempre sentiría la muerte de Panchito como una punzada de culpabilidad en mi corazón.

Al salir de la torre el sol nos cegó, y yo caí en un profundo sueño, escuché gritar a Tanthor mi nombre repetidas veces a lo lejos, pero no podía responderle, pues un sentimiento de paz y amor recorría cada centímetro de mi cuerpo, era tan intenso que no podía articular palabra, solo podía llorar.

De repente una hermosa figura de mujer apareció ante mis ojos, tenía largos cabellos, negros como el azabache y ojos del color del mar más profundo. Me sonrió placidamente, y en ese mismo instante supe que me encontraba ante la mismísima Lira.

- Si, Esperanza, soy Lira, y vengo a ayudarte. Te voy a dar un regalo que te proporcionará la fuerza necesaria para llevar a cabo tu destino…

Acarició mi rostro enjugando las lágrimas que por el corrían, y me besó la frente con ternura, de repente mi cuerpo empezó a temblar y experimenté un hormigueo indescriptible. Sentía crecer algo en mi interior, empezó en el corazón y se extendió al resto del cuerpo con la velocidad de un rayo y la intensidad de una ola que golpea contra una montaña.

- ¿Qué me has entregado?, ¿cómo puedo usarlo? – pregunté con timidez.

- En el momento justo sabrás como hacerlo – dijo firmemente.

Lira me miró frente a frente, era increíblemente hermosa.

- Escúchame, Esperanza, las torres que te aguardan a partir de este momento tendrán mayores horrores de los que has vivido hasta ahora, pero en tu interior tienes el poder necesario para conseguir lo que te ha sido encomendado. En tu camino encontrarás nuevos compañeros, y de todos los que te acompañen, uno de ellos te traicionará, pero a pesar de ello la desconfianza, la venganza o el odio no pueden aparecer en tu corazón, pues la pureza de éste te llevará hasta la victoria.

De repente el rostro de Lira se contrajo de dolor, se llevó las manos a la cabeza y emitió un grito ensordecedor…

- Debes darte prisa, Esperanza – gritaba - Vilk sabe lo que buscas y está desesperado, sus argucias sólo buscan tu muerte ¡no pierdas de vista tu destino y ayúdanos!

La figura de Lira se difuminó y yo caí en un sueño profundo.

Un tiempo después que yo no pude controlar, abrí los ojos, Tanthor rápidamente se puso a mi lado y me dijo sonriendo:

- Vaya siesta ¿eh?

Yo solo pude devolverle la sonrisa, y recordé a Lira y sus palabras. Ella me había regalado algo que todavía desconocía, pero podía sentir su latido en mi interior, era calido y frío a la vez, suave y fuerte…

Ante la mirada expectante de Tanthor le conté mi vivencia con la Diosa, dejando de lado la traición que se iba a cometer, pues pensé que eso era algo que yo sólo debía saber.

- Creía que Lira había desaparecido - dije recordando lo que había leído en el libro de Lagar.

Tanthor fijó su mirada en la hoguera que había a nuestros pies, era de noche ¿cuántas horas había dormido?

- Creo que Vilk anhela algo más que no sabemos – dijo sin dejar de mirar el fuego humeante.

- ¿Qué quieres decir? – pregunté con los ojos abiertos como platos.

- Si una Diosa como Lira te ha otorgado un don ra ayudarnos, es que Vilk es mucho más fuerte de lo que imaginamos.

Ante mi mirada llena de dudas, Tanthor emitió un profundo suspiro y continuó:

- Ella dio la vida al planeta, muchos creen que Lira dio ese paso y a partir de ahí desapareció, dejando evolucionar al mundo a su antojo, es lo que puso Lagar en el libro que leiste, pero eso es solo una parte de la historia. - Tanthor me miró durante un instante, y luego perdió su mirada en la oscuridad de la noche - Lira está presente en cada brote de hierba, en cada pequeña flor que crece en lo más alto de las montañas, en cada gota de lluvia que hace crecer los campos y alimenta los ríos… nos rodea a cada instante, y nos observa, su halo no es perceptible a simple vista, pero cuando cierras los ojos y escuchas a tu alrededor, puedes sentirla dando vida a todo lo que te rodea… ella desapareció en forma física, pero su esencia sigue con nosotros. Si Lira ocultó su nueva existencia, es porque presentía algo. Cuando Vilk comenzó a hacerse con el mundo, ella se comunicó con uno de sus hermanos, pero no pudo ayudarle,... su poder no ha mermado en estos siglos, pero al perder su forma física, no pudo intervenir.

- ¿Cómo sabes eso de Lira?, ¿Acaso existen escritos que desconozco? - pregunté mirandole con asombro.

- Uno de los elegidos de mi pueblo se lo escuchó decir a Jin hace varios siglos,fueron las últimas palabras que se escucharon de nuestro Dios, a partir de ahí los siguientes elegidos solo pudieron sentirle, pero sus últimas palabras han sido transmitidas entre generaciones para que no se perdieran en el tiempo. - suspiró mientras echaba un tronco a la hoguera - Si Lira ha intervenido, si Lira quiere ayudarnos, es que Vilk se ha hecho más poderoso aún, y ambiciona algo que nosotros todavía desconocemos…

No pude responder ante sus últimas palabras, pues yo también entendí que lo que decía era cierto. Le miré y pensé cómo un joven que debía tener mi edad podía demostrar tanta inteligencia, además se suponía que los de su especie eran personas más toscas, pero él me estaba demostrando que no era así.

Tras unos segundos en los que nuestra única compañía fueron los chasquidos de la madera, miré a Tanthor.

- Continuemos el viaje.

Tanthor me devolvió la mirada con asombro, pero sin dar más explicaciones se levantó, se puso su fardo a las espaldas, y me ofreció el mío. Mientras me lo colocaba dijo las últimas palabras que escucharía en horas.

- Surglar está hacia el Sur, pero ante de llegar debemos cruzar el bosque turquesa, es un lugar que nos pondrá a prueba a ambos, pues su belleza es similar a la crueldad con la que trata a sus visitantes. Las ramas de los árboles, que brillan como diamantes y despiden destellos verdes y azules, son venenosas, los frutos que dan, apetecibles y de colores llamativos, te llevarán a la muerte con sólo tocarlos…pero eso es lo que menos debe preocuparte, pues el mismo bosque te pondrá a prueba, en el encontrarás algunos de tus mayores temores y, si no eres capaz de superarlos, pasarás a formar parte de él por toda la eternidad..

Le miré enojada.

- ¿Acaso no confías en mi?

Tanthor sonrió y se dio media vuelta.

- En quien no confío en esta ocasión, es en mí. – susurró. 

Capítulo IX by insani

Incontables días habían transcurrido tras nuestra batalla en la torre de Nozghur. Aún podía sentir mis brazos entumecidos por culpa del martillo que me ayudó a derrotar a las serpientes pétreas. Aún podía recordar al primer compañero caído en esta odisea, y algo muy dentro de mí presagiaba que no sería el único. Aún podía recordar las palabras que Lira me dijo.

Habíamos ya abandonado los helados páramos nozghurianos, dirigiéndonos a paso lento pero seguro hacia el sur, en donde nos esperaba el segundo fragmento lunar, y peligros mucho mayores de los que habíamos ya superado. En frente nuestro, y tras las montañas que parecían observarnos de forma amenazante, podíamos vislumbrar pequeños atisbos de lo que parecía un bosque. Tanthor tenía razón, teníamos que atravesar el conocido como Bosque Turquesa para llegar a nuestro objetivo.

A medida que nos íbamos acercando, lo que parecía un bosque normal y corriente, empezó a tener un aspecto mucho más lúgubre de lo que esperaba. Y no era por cómo lucía, pues su frondosa vegetación, la belleza de sus árboles y el perfecto emplazamiento (situado justo en medio de un valle, sitiado por enormes montañas) eran incomparables. Era porque no podía distinguir ningún sonido proveniente de él, más que el viento que lo recorría de lado lado. Ni el trinar de las aves, ni el murmullo de riachuelos. Nada. Parecía como si el tiempo se detuviera dentro de ese bosque, y eso me inquietaba, más incluso que las serpientes que nos atacaron en la tercera habitación de la torre. Una irrefrenable sensación de desasosiego recorría todos y cada uno de los recovecos de mi cuerpo, nublando mis sentidos y entorpeciendo mis movimientos. Tanto incluso, que Tanthor, habitualmente inmerso en sus cábalas, pudo percatarse...

-Esperanza, ¿sucede algo? -preguntó, ladeando la cabeza y mirándome con el rabillo del ojo.

- No, no... es sólo que... - no me atrevía a contarle lo último que Lira me dijo, aunque por ello incumpliera lo que me advirtió: "la desconfianza, la venganza o el odio no pueden aparecer en tu corazón". No es que desconfiara de mi compañero, en absoluto. En lo que realmente desconfiaba era en el lúgubre escenario que estábamos a punto de recorrer. Sólo el destino sabía qué nos íbamos a encontrar en este entorno tan idílico como mortal.

- No te preocupes. Si estás cansada no tienes más que decírmelo, y paramos. Lo importante llegados a este punto, es que lleguemos con todas nuestr...

- ¡NO! -grité, interrupiéndole de forma brusca y poco educada- Debemos seguir, no importa cómo. Quiero acabar con esto de una vez. -el miedo y la desesperación hacían mella en mí. Ya no podía disimularlo más, y Tanthor lo sabía.

- Bien, en ese caso, sigamos. Pero antes de llegar al bosque pararemos en una pequeña posada, situada en las lindes del bosque. Su dueña es una vieja amiga mía y nos atenderá gustosa. Además. de aquí a que lleguemos se habrá hecho de noche, y, ¡por Jin! no le recomendaría ni a mi peor enemigo el adentrarse en esas tierras de noche. -las firmes palabras del ahora mi amigo me reconfortaron momentáneamente. Sin embargo...

- Tanthor - le dije. - Sí -respondió él. - Según tengo entendido, los enanos fuísteis confinados a las profundidades de la Tierra por el resto de vuestros días. ¿Cómo se supone que conoces tanto de esta zona, y lo que es más extraño, cómo esque según tú, conoces a la dueña de la presunta posada en la que nos alojaremos?

A Tanthor se le cambió el semblante de forma casi instantánea. Su hasta ahora penetrante mirada rehuyó cualquier contacto con la mía y fue directa a sus pies. Bajó su cabeza y empezó a ruborizarse de tal manera que creía que iba a explotar. Se llevó la mano a la nuca, y mientras se la frotaba nerviosamente dijo: - Bueno... todos hemos sido jóvenes e imprudentes alguna vez -dijo esbozando una débil sonrisa.

'¡Ja! Joven dice' -dije para mis adentros- 'Cómo puede decir eso si aún somos unos zagales'.- No esque supiera mucho sobre genética enana ni nada parecido, pero estaba segura que el que me acompañaba no llegaba a la edad adulta. Sin embargo, me alegraba ver una nueva faceta de él. Entonces, ambos explotamos en sonoras carcajadas de complicidad. 'Soy afortunada por tener un compañero de viajes tan maravilloso' -volví a pensar, mientras seguíamos nuestro camino, ahora sin miedo, con esperanza.

Tras un par de horas, conseguimos llegar a la posada que Tanthor nombró. Una cabaña de madera, situada en el punto medio de una encrucijada cuyas bifurcaciones conducían, una hacia las playas orientales de Gwern, la otra hacia el Bosque Turquesa, nuestro próximo peligro a superar. Se respiraba un aire lúgubre, debido a que comenzaba a anochecer, y la niebla empezaba a acumularse entre las montañas que delimitaban la región.

Al llegar a la puerta, mi compañero esbozó una mueca en su rostro. - ¿Qué sucede? -le pregunté. - Esta posada... la siento distinta a la última vez que vine. -dijo con un tono preocupantemente serio- Ya tendríamos que estar oyendo el alegre alboroto de los clientes embobados por el licor de lúpulo.

Tenía razón. No se podía oir un alma. Lo único que podíamos percibir era la tenue luz que emanaba del interior, seguramente proveniente de alguna vela a medio consumir. Tanthor inspiró profundamente y abrió la puerta de forma decidida.

Al entrar, mi pequeño amigo quedó petrificado. -¿Qué sucede? ¿Qué sucede? - Le pregunté de forma insistente, ya que el miedo volvió a apoderarse de mí. Nunca le había visto en tal situación, ni tan siquiera cuando estaba a punto de ser incinerado por las guardianas del fragmento lunar. -...o m...es - murmuraba completamente pálido, sin apartar la vista de lo que le había transtornado. -N... ...ir... - seguía musitando entre dientes.

Mi curiosidad no pudo más, y me incliné hacia delante, más allá de la puerta, para ver qué pasaba.

-¡¡NO MIRES!! - gritó Tanthor, completamente perturbado. Era demasiado tarde, la curiosidad me había jugado una mala pasada, y pude contemplar horrorizada qué había en el interior de la posada. Montones de cadáveres. Montones de cadáveres, pero no de humanos. Eran más bajos que un adulto, pero demasiado corpulentos para ser niños. Tenían la cara arrancada, la mayoría tenían los miembros mutilados, los cuales adornaban las paredes de la estancia. No sólo eso, sino que con la mirada atónita, saturada de horror y miedo, seguía el rastro de cadáveres y los ríos de sangre, ya casi seca. Podía ver cómo seguían amontonándose en las escaleras, y en el segundo piso, hasta incluso el interior de las habitaciones que podía ver desde aquí.

Algo salpicó mi mejilla. Cálido, a la vez que gélido, con un olor familiar. Levanté la mirada poco a poco. Justo encima mío pude ver de dónde provenía lo que me había salpicado. Era la piel arrancada de una cara que había visto hace no mucho. Era la de Tandhir.

Mis ojos se abrieron como platos, volví a recobrar el sentido, pero no pude esbozar más que un agudo grito de terror. Tanthor se giró violentamente hacia mí. Sus ojos, inyectados en sangre, parecían querer saltarse de sus órbitas.

- Jajajaja... - se oía al fondo de la habitación - ...jajajaja... - cada vez más fuerte - ¡JAJAJAJAJAJA!

De entre las penumbras apareció una anciana mujer, llena de cortes y ensangrentada, señalándonos con una mano mientras se relamía el dedo amputado de la otra.

- ¡Mirianor! ¡¿Porqué?! - le gritó Tanthor, el cual empezaba a soltar baba blanca, alimentada de odio puro.

- ¡Jajaja! Se lo merecían...habían abandonado a su Dios al confiar en una humana, y así se lo ha pagado él. ¡Jajaja! - la anciana se iba acercando más y más - Tú mismo desobedeciste a tu Dios y te aventuraste fuera de tu sucio escondite. Tú mismo me contaste todo sobre tí. ¡Tú mismo me dijiste dónde se escondía tu infecta estirpe!

A Tanthor no le hizo falta escuchar más. Sacó su hacha y la clavó horizontalmente en la anciana. Me agarró de la mano y salió corriendo hacia el bosque gritando como un salvaje. - ¡Detente! - ¡Espera!... Era inútil, estaba fuera de sus cabales, y me estaba arrastrando con su locura. El hedor a sangre seguía en mi paladar mientras era arrastrada hacia el bosque.

Entramos. Estaba completamente oscuro y apenas se podía distinguir el camino a seguir. Pero a Tanthor no le importaba. No le importaba nada. Simplemente corría, sin tener en cuenta los peligros que tenía el bosque, de los cuales me había ya advertido. Cualquier roce con las numerosas ramas y espinas de los árboles y flores podrían acabar con nuestra vida. Pero él seguía corriendo. De repente, todo se nubló para mí...

Un semblante conocido apareció ante mí. -Tú eres diferente. Por eso, tengo un regalo que darte... . ¡¡Rouron!!

Me desperté con un tremendo dolor de cabeza. Me llevé la mano al foco del dolor, y al retirarla pude apreciar con la tenue luz de luna que llegaba hasta mí sangre. Mi propia sangre. De fondo escuchaba los gemidos de mi amigo. También podía apreciar sonidos periódicos y repetitivos, como si de gotitas de agua cayendo sobre charcos se tratara. Cuando se me empezó a desnublar la vista pude comprender qué había sucedido. Hacia arriba, podía ver una pared inmensa que acababa en un pequeño agujero por el que entraba la luz de la luna. Nos habíamos caído dentro de una cueva, de una cueva muy profunda. El agua se deslizaba por las estalagmitas y estalactitas provocando los sonidos repetitivos que oía. Volví a escuchar los gemidos de Tanthor.

-¡Tanthor! ¡Tanthor, ¿dónde estás?! - grité casi llorando.

Tanthor no contestaba. Sólo gemía, cada vez con menos frecuencia. Empecé a buscarle con la mirada, y no me costó mucho encontrarlo. Mi amigo y compañero estaba debajo de una pesada roca, de la cual sólo sobresalía su parte superior.

- ¡¡Tanthor!! ¡¡Tanthor, no!! . gritaba, sin reprimir las lágrimas, mientras intentaba infructuosamente retirar la pesada prisión del enano.

- No te preocupes por mí... debes...cumplir tu destino -decía casi sin fuerzas-...mi hora....ha llegado.

- ¡¡No te rindas, Tanthor!! ¡Dame tiempo, y encontraré algo para hacer palanca y quitarte la piedra de encima! - gritaba desesperada.

- Esperanza...es tiempo de lo que precisamente carezco ahora...No es la roca lo que acabará conmigo...no me ha roto más que....un par de huesos - sus débiles palabras son interrumpidas por una inoportuna tos - No podría llamarme...hijo de Tandhir...si esto pudiera conmigo.

- ¡Por supuesto, Tanthor! Saldremos de ésta, ¡ya verás! -decía, mientras le abrazaba desesperadamente.

- Sin embargo...esto sí lo hará... - señalaba a su pierna derecha. En ella se hallaba incrustada una astilla de tamaño considerable - El veneno a...acabará conmigo en cuestión de horas.

- ¡NO TE RINDAS! - grité desconsoladamente - ¡Debe haber alguna flor, hierba o algo, que sirva de antídoto! ¡Siempre lo hay!

Fue entonces cuando recordé una vieja historia de mi abuelo, acerca de un bosque de incomparable belleza, cuyo máximo anhelo era que todo el mundo lo admirara y viviera en él. Sin embargo, los avariciosos humanos quisieron aprovecharse de esta riqueza talándole los árboles y matando los animales que en ellos vivían. El bosque, enfurecido, hizo emanar un potente veneno que acabó con sus enemigos, pero también con todos los seres que en él vivían. Así, el bosque entristeció, y empezó a llorar por dentro. El llanto al cabo de los siglos se convirtió en piedra, que en una ilusa esperanza del bosque por salvarse de su error, contienen la cura al veneno y al mal exterior, el cual ha crecido descontroladamente y se ha adueñado de todo.

- ¡Eso es! -un rayo de esperanza afloró en mi interior- ¡El cuento del abuelo se referiría a este bosque! ¡La cura debe estar dentro de esta cueva! No te muevas, amigo mío -le dije- Te traeré el antídoto y saldremos de aquí! -Tanthor esbozó una pequeña sonrisa.

- Tranquila... no me moveré.

Así que esta era mi situación, atrapada en una lúgubre y húmeda cueva, con mi amigo y compañero a punto de morir, en una carrera contra el tiempo para poder salvarle. Estaba sola...sola en la oscuridad.

Capítulo X by MaQy

Registré con minuciosidad los alrededores, aunque realmente no sabía qué tenía que buscar, ¿llanto convertido en piedra? ¿Cómo iba a administrarle una roca? ¿Y de qué manera podría conocer cuál era la correcta? Sabía que le había prometido que le ayudaría, que saldríamos de ésta, incluso yo misma me lo había creído por unos instantes, pero la leyenda que me contaba mi abuelo era tan poco precisa.

La desesperanza inició su azote con su implacable tristeza, estaba sin ideas y agotada físicamente. ¡Qué ironía!, ¿en qué estarían pensando mis padres cuando me pusieron este nombre? Mientras le daba vueltas a esta cuestión, mi cabeza empezó a zumbar. Escuchaba un siseo pero no veía un origen a aquel ruido. De repente, el susurro comenzó a ser audible.

- ¡Esperanza! ¡Esperanza! - sonaba débilmente. - ¡Esperanza!, ¿puedes oírme?

¿Sería Tanthor quien me llamaba? No, no parecía su voz, de hecho, era un tono más bien femenino, y extrañamente familiar. Empecé a pensar que estaba sufriendo alucinaciones, ¿habría rozado alguna planta venenosa sin darme cuenta? Sin embargo, aún titubeante, me atreví a responder, estando en aquella isla me había dado cuenta de que cualquier cosa es posible.

- ¿Quién eres? - Grité con fuerza.

- Menos mal, pensé que no lo conseguiría. Espe, soy Clara. - Me contestó aquella voz.

Por fin supe quién era, se trataba de mi compañera de clase, Clara. Tras sentir unos segundos de alivio, mi pensamiento se detuvo en seco. “¡Un momento!”, fue la expresión que cruzó por mi cabeza. ¿Cómo me podía estar hablando en ese lugar?

- ¿Clara? ¿Cómo...? - no pude ni siquiera terminar mi pregunta, Clara me interrumpió.

- Ahora no hay tiempo, sé que tienes problemas y puedo ayudarte, pero necesito que me lleves donde estás. Ponte de rodillas, cierra los ojos, junta las manos y extiende los dedos índice hacia arriba. Repite estas palabras.

Comenzó a dictarme una serie de términos que yo jamás había oído, no se parecía a ninguna lengua que hubiera estudiado en filología clásica. Simplemente los dije sin detenerme a reflexionar sobre ellos. Llegado un punto, se calló. La llamé y no recibí respuesta. Abrí los ojos lentamente, justo cuando un fulgurante rayo de luz se precipitó desde el cielo ante mí. De entre la humareda, surgió una figura, era ella.

- ¡Clara! ¿Cómo es posible? ¿Cómo has sabido que estaba aquí? - le preguntaba, mientras la estrechaba entre mis brazos.

- Te he dicho que no había tiempo - me cortó secamente, a la par que me cogía de la mano bruscamente y me llevaba hacia el interior de la arboleda. - ¿Ves aquella roca? Eso es lo que necesitas.

De la piedra manaba un líquido púrpura que caía al suelo, donde era continuamente absorbido. Clara sacó una cantimplora de su bolsa y empezó a recogerlo. Curiosamente todavía no me había percatado de su indumentaria. Llevaba una túnica blanca, con una capucha detrás y unos bordados dorados en la manga. Casi parecía un vestido de princesa por cómo estaba rematado el vuelo a partir de la cintura. Jamás se lo había visto antes.

- Llévame ante Tanthor, ¡rápido! - me espetó. No dudé, pese a que me sorprendió que supiera su nombre, y salimos corriendo hacia donde se encontraba. Afortunadamente pude seguir el rastro que había ido dejando para no perderme, una serie de marcas en aquel desgastado suelo.

Cuando llegamos descubrimos que el joven enano había perdido la consciencia. Clara le introdujo la cantimplora en su pequeña boca y el líquido descendió a borbotones por su garganta.

- Sólo queda esperar - me dijo sonriéndome, probablemente tratando de tranquilizarme. - Mientras tanto, ahora sí puedo resolver todos los interrogantes que te han surgido. Este atuendo, en el que no has podido evitar fijarte, me identifica muy claramente. Soy la hechicera Clara, o Anuk según la antigua lengua de los enanos. Sé que todo esto ha ido muy deprisa para ti, aunque no creas que para mí ha sido fácil.

- Fui a buscarte hace más de un mes a tu casa, habíamos quedado a última hora de la tarde para terminar un trabajo, por si no lo recuerdas. Tu madre me dijo que estabas arriba, en la biblioteca, y me pidió si podía subir yo directamente debido a que estaba ocupada con tu hermana pequeña. Cuando entré en la sala, vi que no estabas. En cambio, encontré una serie de libros y escritos revueltos y comencé a ojearlos, pensando que volverías en unos minutos. Esos minutos se convirtieron en más de una hora, pero yo no me moví de allí, estaba ensimismada leyendo aquellos textos. ¡Tenías el libro del gran Lagar! No podía creerlo. La profecía por fin se había cumplido, ¡eras tú!, ¡y estabas tan cerca!

Sus ojos brillaban de emoción, parecía muy contenta de haberme encontrado, aunque yo no sabía que me habían estado buscando.

- No estaba en absoluto preparada para tan magno acontecimiento. Mi primera ilusión se desvaneció en cuanto me di cuenta de la responsabilidad que había recaído sobre mis hombros. Era mi deber escoltarte en tu viaje y ni siquiera tenía una remota idea de cómo viajar hasta Wok. Me encerré en casa a estudiar a fondo todos los tratados de hechicería que me habían legado mis antepasados, buscando el modo de contactar contigo. Al principio únicamente conseguí observarte a través de un reflejo en un líquido tratado convenientemente y durante días te reclamé sin obtener tu atención, probando toda clase de métodos. Hoy ha cambiado mi suerte.

- Todo ha sido tan precipitado para ti, que realmente no te has parado a razonar sobre esta situación - seguía relatándome. - Algo tan simple como que unos enanos te entiendan, ¿no te has dado cuenta de que hablan tu idioma? Eso es gracias a los poderes que te otorgó Nurk, aunque tú no eres una maga y no tendrás la capacidad de utilizarlos por ti misma, al igual que el don que te concedió Lira. Sólo con mi ayuda has podido canalizarlos para traerme hasta ti. Tus virtudes son otras, y no tardarás en descubrirlas.

Me quedé mirándola fijamente, esperando que me explicara cuáles eran.

- Casi puedo leerte la mente, - decía riéndose ligeramente - el gesto en tu cara te ha delatado cuando te he hablado del tiempo que has pasado aquí. No te preocupes por tu familia, realicé un conjuro para que te olvidaran hasta tu regreso. Debes centrarte en alcanzar tu peligroso objetivo, recuperar las cinco piedras. No obstante, habéis llamado demasiado la atención, ya no será tan fácil andar por estas tierras.

Sin ni siquiera haber tratado de preguntarle algo, Clara, ¿Anuk?, me había dado muchas respuestas. Quizá era cierto que podía leerme la mente, pero aún tenía cuestiones que quería que me desvelara. La principal, ¿por qué era yo la elegida? 

Capítulo XI by KidIkarus

Lo mismo que antes, ¿alquien lo tiene? 

Capítulo XII by RikkuInTheMiddle

Por un momento, todo lo que había vivido desde el momento en que caímos por aquel agujero, me parecía ahora un recuerdo vago. La visión del solaris de Virk había hecho regresar a mi mente recuerdos ocultos, aunque felices, de cuando las preocupaciones de mi vida se limitaban a levantarme temprano para no llegar tarde al instituto y a mis encuentros secretos y fugaces  bajo el sauce, con Clara. Ahora todo aquello, como la horrible visión de la posada, parecía a años luz, mientras todos me miraban y sonreían, incluido Rourun, felices por el reencuentro.

-¡Diantre!- exclamó Panchito- ¡He perdido mi espada y mi escudo! ¿Y ahora que hago?

- No será para tanto, - le replicó Tanthor en tono de broma - un escudo tan enano no debe ser tan díficil de encontrar...

-¿!Pero tú sabes lo que acabas de decir, insensato!?- estás últimas palabras de Panchito hicieron estallar a Rourun en carcajadas - Las armas para las arañas guerreras de la tribu de Shelob deben hacerse a ME-DI-DA, no sirve cualquier ramita, y un arma de estas características es muy cara, y... - su semblante cambio dejando escapar una lagrima por cada uno de sus ocho ojos - ...además fueron un regalo de bodas de mi suegra, y si mi mujer se entera de que las he perdido...

En ese momento, ninguno de nosotros pudimos evitar reirnos con todas nuestras fuerzas al pensar en la imagen de la suegra de Panchito recriminándole la perdida de su regalo. El sonido de nuestra risa invadía la cavidad de la cueva como el agua del deshielo cuando baja de las montañas en primavera, arrastrando los restos del invierno y, en nuestro caso, nuestros pensamientos más tristes de esos últimos días. De repente, un sonido inesperado nos heló la sangre.

- ¿Qué ha sido eso?- dijo Panchito. Por primera vez, desde que le conocí, el terror se reflejaba en los ojos del pequeño guerrero.

El sonido volvió a repetirse. Parecía un grito, el grito más desgarrador que nunca hubiese oido, pero a la vez carente de cualquier humanidad.

- Será mejor que nos movamos- dijo Tanthor, que intentó reincorporarse pero volvió a caer al suelo, dolorido. Aún estaba demasiado débil como para huir andando, y mucho menos corriendo, de aquella cosa que nos perseguía.

Miré a Rourun. No me había dado cuenta, pero todo aquel tiempo que habiamos pasado en la cueva, lo habíamos hecho iluminados únicamente por la Piedra de Luna, la que tanto esfuerzo nos había costado recuperar de la Torre del Nozghur. Si no fuera por ella, la cueva estaría inmersa en la más completa oscuridad, a excepción de los rayos de luna que se filtraban a través del agujero por el que habíamos caido. Fué entonces cuando me dí cuenta de a qué se refería Rourun cuando hablaba de su cuerpo inmortal. Para poder volver a poseer un cuerpo, Rourun había utilizado las rocas de su entorno, que le habían otorgado un cuerpo invencible, invencible pero lento. En ese momento lo comprendí todo: si intentabamos huir en esas condiciones moririamos todos, incluido Rourun, porque "aquello" que nos perseguía nos daría caza en muy poco tiempo. Sólo había una solución posible.

- Tanthor, dame tu espada - le dije, decidida.

-¿Qué... qué estás diciendo? - me contestó titubeante. Él sabía que era lo que yo quería hacer, por eso, no quería que lo hiciese, aunque en su interior sabía que mi sacrificio era la única solución para todos.

-Dásela- dijo Rourun, tajante- No es momento de sentimentalismos absurdos, enano, dale la máldita espada.

Un rayo de ira cruzó los ojos de Tanthor. Si el enano hubiese podido ponerse en pie en ese momento habría puesto a prueba la impenetrabilidad del cuerpo de Rourun con su hacha.

-Dámela, por favor - le dije. Los ojos del enano pasaron de la ira más absoluta a la mayor de las tristezas. Sin mediar palabra, Tanthor sacó una hermosa espada labrada con empudadura dorada de su petate.

-Ésta es la espada que mi padre me dió como heredero del pueblo de Jin, pero el pueblo de Jin ya no existe, así que no tiene sentido conservarla para mis hijos, porque parece que nunca los tendré, y menos si no podemos salir de este agujero- Tanthor miraba al suelo mientras me hablaba y la levantaba para que yo la cogiese - Ahora es el momento de que tú le des algún uso.

Mientras así me hablaba, noté como se resistia a soltar la espada, tal vez por apego a la herencía familiar, pensé. En ese momento nuestras miradas se cruzaron y vi que realmente sus ojos no reflejaban miedo sino tristeza, pero sólo la que se siente por la pérdida de un ser querido, la misma que yo acababa de experimentar con el solaris de Virk. Tanthor me amaba.

No pude evitar estremecerme. ¿Porqué me sentía tan extraña? Tanthor siempre había estado a mi lado, desde un principio, apoyándome, y yo lo apreciaba mucho más que a un simple compañero de viaje. ¿Era posible que yo sintiera algo por él con la misma intensidad? Otro grito desgarrador, mucho más cercano, me sacó de mi ensimismamiento.

- Quedaos aquí. Si os escondeís entre esas estalagmitas, no podrá verós - "a no ser que no necesite vernos" pensé para mis adentros, mientras intentaba que mi voz reflejase una calma que en realidad no poseia - Tened, con la Piedra podreis iluminaros.

- No - dijo Rourun - Tú debes llevar la Piedra, sino ¿cómo piensas blandir tu espada contra algo que no puedes ver?- El razonamiento de Rourun era muy bueno, así que volví a meterme la piedra en el bolsillo.

-¡Hey! ¡No me dejes aquí!-dijo Panchito-que contigo corro menos peligro que con estos dos, que con lo manazas que son, son capaces de pisarme por equivocación y más a oscuras. Además, a las bestias temibles nunca les apetecen las arañas, no nos encuentran sabrosas.

Acomode a Panchito en mi hombro y me dispuse a ir en busca de la bestía. Si algo quería matarme, por una vez en mi vida iba a ser yo quien decidiera cómo quería morir, enfrentándome a ello. Nunca más me escondería detrás de alguién para que me protegiera, ahora era yo quien les protegería a ellos. Súbitamente, el ruido de pisadas, que parecían humanas, y de algo que se arrastraba, se oían cada vez más cerca. Ya casí podía notarlo, olerlo, oir su respiración entrecortada y sibilante, y si yo podía oirlo, aquello a mí también. Entonces embestí. Mi poca pericia en el manejo de armas hizo que la espada golpease en el suelo, pero un grito de pavor reveló que antes de caer la espada había herido a nuestro perseguidor, que ahora parecía huir.

Por primera vez, desde que caimos por aquel agujero, había pasado de ser la presa a ser la cazadora, y ahora seguía el rastro de lo que parecía ser sangre, tal vez demasíada cantidad para el golpe tan débil que le había propinado, pero que lo convertía en una presa fácil. Yo corría sin preocuparme detrás de ella, y, en ese momento, caí en que podía estar dirigiendome hacia una trampa. Por desgracia, ese pensamiento me vino demasiado tarde y enseguida fuí consciente de mi error, cuando algo me golpeó con mucha fuerza desde la izquierda, derribándome contra la otra pared, varios metros a la derecha. Aquel ser me había derribado con una fuerza tremenda y sentía como si una apisonadora me hubiese pasado por encima. Presa del pánico rebusqué como pude en mi bolsillo y saque la Piedra de Luna. Lejos de brillar con su luz cálida característica, la piedra emitió una luz blanca muy intensa, casi cegadora, que por un segundo paralizó a mi atacante, el tiempo suficiente como para reconocerlo. Era Mirianor. Desnuda como estaba, se podía apreciar a simple vista el orígen de tanta sangre: se trataba de la herida transversal que le atravesaba de lado a lado el abdomen y que le dejaba a la vista sus pútridas entrañas, obra de Tanthor.

"Bien por Tanthor", pensé, "esa hija de puta se ha llevado su merecido", mientras intentaba incorporarme.

-¡¡¡¡TÚ!!!!- exclamó con odio Mirianor-¡Tú y ese maldito enano! Pagareis por lo que me habéis hecho. Y cuando acabe con vosotros Virk me recompensará como me prometió.

-¡Calla tu sucia boca, zorra!-exclamé, sorprendiéndome a mi misma pronunciando unas palabras que en mi vida, con mi educación estricta en un colegio religioso, me habría imaginado capaz de pronunciar.

En ese momento recordé el conjuro de la verdad, y sin saber cómo, tal vez por la voluntad de Nurk, sentí la necesidad de lanzárselo a Mirianor. Fué entonces cuando comprendí que era lo que la había llevado a hacer lo que hizo. Virk la había tentado mil veces con promesas de recuperar su juventud perdida, una juventud, que como humana, hacía mucho tiempo que había desaparecido, como su amor, el que había sentido por Tanthor. Así fué como Virk había llegado a su corazón, y cómo, con el tiempo, lo había corrompido y llenado de odio contra los enanos,... y contra mí.

-¡Deja de mirarme!- grito suplicando. Era obvio que ella conocía el conjuro de la verdad-¡Y acaba de una vez con mi sufrimiento!

- ¡No puedo matarte, no eres culpable de lo que has hecho, Virk te corrompió¡-le conteste- ¡Aún puedes redimirte, si te arrepientes!

Mirianor me miró. Por un momento sus ojos dejaron ver a una mujer arrepentida y temerosa por lo que había hecho, pero como un viento de verano, su actitud cambio y sus ojos volvieron a mostrar la ira que la dominaba, tal como lo habían hecho en la posada. Se avalanzó sobre mi.

De repente, la oscuridad lo inundó todo.

 


Esperemos que alguien se anime.

 

PD - Por cierto, "sus" informo de que hoy oficialmente me he convertido en Psicopedagoga, hay un nuevo terror en la ciudad, bwahahahaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa X-D 

Si quieres colaborar en mi blog en cualquier de sus secciones, Sala de descanso.

Frase del dia: Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie. ThomasJefferson, Político estadounidense.

Dômo arigatô gozaimasu

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7 Comentarios:

No de momento no me apunto,

No de momento no me apunto, porque estoy a puntito de acabar Ecos (Completo, sí, me queda poc y entonces, os lo postearé en los 5 capítulos que quedan) ;)

Eso sí, si pa cuando lo acabe aún sigue abierto me ofrezco a escribir un cacho ^^

¡Suerte a los que se apunten! 

yo tengo que leermelos

yo tengo que leermelos todos... y me falta valor xDDDD

Estoy en stand by con mi novela porque hay algo que no comente, tenia pensado algo parecido a lo que hizo el joker en the dark knight en prision... y joer eso me lo chafo, estoy pensando en algo un pelin diferente porque no quiero un acuse de plagio masivo xDDD

 Y esta historia aun no se de que va....

¡¡FEILICIDADES!!

¡Ya has acabado con la tortura de los estudios! Ahora ya sabes que te toca postear una fotico de tu título, ¡eso es de cajón!

A ver que consejos les das a los jovenes, aunque la verdad no te envidio, porque hoy día hay cada energúmeno en las aulas, que tira pa' atrás...

Lo de recopilar los relatos de Piedra de Luna es una gran iniciativa, ya casi nos habíamos olvidado de ellos. A ver si alguién más se apunta y "ciertos blogueros" se dejan de excusas... (y no miro a nadie Very Surprised).

Kid aún se deja ver en el

Kid aún se deja ver en el foro de Wii... Le he visto un par o tres de comentarios relativamente recientes. Igual si le mandas un MP los tenga guardados. Wink

Una propuesta muy interesante

Yo me apunto, he leído la historia y me parece muy interesante y muy entretenida (y no demasiado larga, lo que también ayuda). Tendría que leer los capítulos de KidIcarus para conocer toda la historia, pero contad conmigo.

Yo me apuntaría pero donde

Yo me apuntaría pero donde se meten los duendes se acaba yendo todo al desastre! Además si no me dejais poner mis toques de humor, mal asunto... La verdad es que estas iniciativas me encantan, pero yo como todos también estoy preparando 'algo' que espero postear muy pronto y que os haga reir de verdad... Buscaré tiempo este finde para leerme los 12 capitulos y vere si me atrevo...

¡Aquí también se me olvidó la medalla!

Si es que las vacaciones trastocan hasta a los Canarios xDDD

 

Esto es una entrada literaria con todas las de la ley ¡He Dicho! (Otorgable por LoganKeller, RikkuInTheMiddle, In_Anywhere o Shaiyia)
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