30 de Septiembre de 2014
Jun
2

Sólo son recuerdos

Categorías: , ,

 

Una lluvia de cenizas cae sobre tu delicada y blanca piel, cubriendo tu cuerpo desnudo y sepultándolo en este solitario y alejado lugar. Aquí descansarás para siempre, esa paz que tanto anhelaste te la brindará el sueño profundo en el que ahora estás sumida. El cielo se oscurece  y sólo se ilumina con el resplandor de los relámpagos, el estruendoso ruido que producen ensordece  mis oídos y silencian mis llantos. Puedo oler la humedad del diluvio que se avecina  antes de que sus gotas golpeen contra el suelo y estallen en miles de gotas más esparciéndose en todas las direcciones. Miro hacía arriba, contemplo las secas ramas de los árboles deshojados, en ellas se posan algunos cuervos con ojos rojos que brillan y mirada penetrante, mueven sus cabezas en forma errática y de un momento a otro emprenden su vuelo, desapareciendo en el horizonte, algunas plumas negras desprendidas de sus alas caen en tus hermosos y blancos senos, tan blancos como el mármol. Te ves realmente bella así, dormida y tan tranquila, tu rostro irradia felicidad y alegría, mientras el mío es la imagen de la tristeza en el mundo.

Me desplomo en frente de ti y con mis manos tomo las tuyas, las beso por última vez y las pongo en tu pecho sujetando una rosa, me acerco a tu boca, ya no logro sentir tu cálido aliento, tus labios están fríos y pálidos. Dejo caer una pequeña lágrima sobre ellos que se congela  al instante. Tengo que decirte adiós y seguir mi camino sin mirar atrás, tomo un puñado de tierra y cubro tu cara y tu cabello, me pongo de pie y con cada paso que doy mi corazón sangra y se contrae fuertemente, me resulta difícil respirar y mi vista se nubla, pero continuo caminando hasta llegar a casa. Todo en ella luce apagado sin tu presencia, el color que le dabas a  cada rincón se perdió.

Todo lo que amo, todas mis ilusiones murieron contigo ese día y permanecen enterradas en ese sitio. Siempre recordaré esa noche en la que te conocí en un bar de las afueras, jamás olvidaré nuestro primer beso ni la primera vez que hicimos el amor, tampoco nuestras conversaciones en la cama, las risas y alegrías. Ninguna ocupará el lugar que tu ocupaste en mi vida a lo largo de estos años, me diste los mejores momentos que un hombre pudiera desear. Los meses pasan y mi única compañía son tus fotografías, nuestro viejo perro Rufo, las botellas de licor barato y los muchos cigarros que suelo fumar, aguardaré aquí sentado el momento de mi muerte, ansiando verte en el más allá.

 

 

5
Valoración media: 5 (1 voto)

2 Comentarios:

Muy buena entrada, uno

Muy buena entrada, una vorágine de sentimientos: pasión, tristeza, nostalgia, melancolia y una foto muy acertada.

SAludos 5*

Gracias. Me alegro que te

Gracias. Me alegro que te haya gustado la entrada. (:

¡Un saludos!.